lunes, 2 de septiembre de 2013

¡Hoy es mi retorno!


Francisco Aular

Lectura devocional: Salmo 126

Restaura nuestro bienestar, Señor, como los arroyos renuevan el desierto. Salmo 126:4 (NTV)

¡Hoy es mi retorno! La tristeza de la despedida de ayer se ha convertido en el gozo de hoy, mi corazón salta de alegría y contagia mi rostro con una sonrisa. Los momentos de soledad en mi paso breve por el valle del sufrimiento, produjeron una cuota de fe, esperanza y amor, la cual es un anticipo del cielo que me espera. Los saludos con todo el entusiasmo del que soy capaz, porque soñaba con este regreso noche y día. Confieso que hubo momentos de debilidad, pero recordaba la experiencia de aquel hombre de Dios que afirmó: “…porque cuando soy débil, entonces soy fuerte” (2 Corintios 12:10). Expreso mi gratitud a Dios, mi Dios, quien me elevó a momentos supremos con Él que no puedo describir con palabras humanas, pero, como siempre, en mi andar con el Señor, su fortaleza, su misericordia, su poder y gracia me tocaron. Frente a las pruebas, a veces he sido fuerte, en otras, muy débil, pero Dios es fiel, ¡nunca llega tarde!
¡Hoy es mi retorno!, pero esta prueba me dejó un legado inolvidable: El amor de los seres humanos por sus semejantes, pese a sus propias cargas, es enorme. En efecto, Dios levantó personas que me expresaran su aprecio por todos los medios posibles, sin que se les agotaran las palabras, los mensajes y sobre todo, las oraciones. Gracias a ellos y a ustedes porque todo el sufrimiento se lo llevó la brisa; la Iglesia del Señor es la colmena divina en donde cada miembro tiene una tarea que cumplir, nadie permanece sentado e indiferente. Los líderes no somos los dueños del rebaño, a  la verdad somos siervos.  La fuente principal que llena la vitalidad de la Iglesia es la Palabra de Dios, la cual conjuntamente con el Espíritu Santo nos hace nacer de nuevo. Es la Palabra que nos sostiene en medio de un mundo injusto y en donde el sufrimiento es una realidad cotidiana. La Palabra de Dios es miel a nuestro paladar, y en la hora del pesar, nos da la victoria en el sufrimiento. Podemos exclamar: ¡Cuántas maravillas ha hecho el Señor en nosotros, para nosotros, por nosotros y sin nosotros! ¡Que viva la unidad entre los seres humanos! ¡Que viva el amor que se da a otros sin esperar nada! Sé que en las instituciones que cuidan a las personas que tienen problemas de salud, existen hombres y mujeres admirables, verdaderos apóstoles de la difícil tarea que la enfrentan con valor y vocación cada día.
¡Hoy es mi retorno! Vengo lleno de entusiasmo a llevar a cabo la tarea que Dios me ha asignado dentro del Reino, y en los límites de mis posibilidades la debo terminar.  Es cierto que la labor principal de nuestra iglesia es sembrar la semilla de la Buena Noticia en distintos corazones y por distintos medios posibles; no es tarea fácil. Solamente la compasión hace posible que a pesar de las lágrimas, logremos hermosas cosechas para la gloria de Dios. Tampoco ha sido fácil para Dios, quien desde antes de la creación del mundo tuvo en su plan, hacernos miembros de su familia y para lograrlo, ha hecho todo lo posible, de su parte, porque de Él es la iniciativa de buscarnos, desde principio hasta el fin.
La Biblia afirma que Dios es amor y también es justo y para cumplir su propósito eterno trajo a la tierra a JESÚS. Él, y sólo Él, es la vida eterna: “Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí” (Juan 14:6). Muchos caminos religiosos tiene el mundo hoy, pero, solamente JESÚS es el verdadero camino. ¡No hay dios tan grande como nuestro Dios! Durante mis pruebas, aunque he estado ausente de muchas acciones de mi pueblo, el Señor ha estado obrando con su gracia y amor, por ello, hoy mi gratitud toma forma de oración para llegar al Padre, como lo hizo el salmista al regresar del cautiverio y la prueba: Restaura nuestro bienestar, Señor,    como los arroyos renuevan el desierto. Salmo 126:4 (NTV). ¡Que mi vida sea el incienso que se consuma en altar de Dios!, porque, ¡hoy es mi retorno!
Frente a las pruebas
(al retornar a escribir Perlas del alma)
Francisco Aular
Restaura nuestro bienestar, Señor,    como los arroyos renuevan el desierto. Salmo 126:4 (NTV)
I
Hoy es mi retorno de la prueba; es como un sueño,
mi corazón salta y mi rostro risueño.
Los saludo a todos con gran alegría,
soñaba con esto de noche y de día…
¡Gracias Padre santo, gracias Padre mío!
Porque tu socorro nunca es tardío.
Llegaste a tiempo y tocaste a mi puerta,
que para ti siempre ha estado abierta.
Frente a las pruebas, a veces valiente, a veces cobarde,
pero Dios es fiel, ¡nunca llega tarde!
II
Hoy es mi retorno de la prueba, nos llenamos de risa   
todo el sufrimiento se lo llevó la brisa;
por eso cantamos con mucho fervor,
como cantan las abejas cuando ven la flor,
porque siempre sabemos que en esta colmena
se predica Palabra que limpia y barre las penas…
“¡Cuantas maravillas ha hecho el Señor!...”
 ¡Que viva la unidad, que viva el amor!
Frente a las pruebas, a veces valiente, a veces cobarde,
pero Dios es fiel, ¡nunca llega tarde!
III
¡Así es  el Señor quien ha hecho maravillas por nosotros!
Nos ha dado su Amor, y así nos amamos los unos a los otros.
Es cierto que lloramos al llevar las semillas,
pero, retornamos felices, con muchas gavillas.
¡No hay un dios tan grande como nuestro Señor!
En mi ausencia, abundó su gracia, abundó su amor.
Suba a ti mi gratitud en la oración como un perfume,
y mi corazón un incienso de amor que se consume…
Frente a las pruebas, a veces valiente, a veces cobarde,
pero Dios es fiel, ¡nunca llega tarde!
Oración:
SEÑOR, tus juicos son justos, puros y verdaderos. Ayúdame a edificar sobre ellos el resto de mi vida en esta tierra, y tendré paz contigo, conmigo y con mi prójimo. En el nombre de JESÚS. Amén
Perla de hoy:
Nunca estaremos tan lejos de Dios en medio de nuestras pruebas que Él, según su voluntad, no llegue a tiempo para restaurarnos y hacernos retornar.
Interacción:
¿Qué me dice Dios hoy por medio de su Palabra?
¿Existe una promesa a la cual pueda aferrarme?
¿Existe una lección por aprender?
¿Existe una bendición para disfrutar?
¿Existe un mandamiento a obedecer?
¿Existe un pecado a evitar?
¿Existe un nuevo pensamiento para llevarlo conmigo?
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