domingo, 30 de mayo de 2021

CUANDO LOS VIEJOS SE VAN

SALUTACIÓN
Francisco Aular
Lectura devocional: Josué 24:13-29
faular@hotmail.com
CUANDO LOS VIEJOS SE VAN
Después de eso, Josué, hijo de Nun y siervo del Señor, murió a los ciento diez años de edad. Josué 24:29 (NTV).

La vida y la muerte han sido misterios desde el mismo momento en que Adán y Eva la experimentaron al declarase enemigo de DIOS y ser expulsados del paraíso celestial. Los filósofos griegos que ahondaron en muchas cosas de la vida escribieron: “Cada uno de nosotros deja la vida cuando llega su último instante con el sentimiento de que apenas acaba de nacer”; algunos han dicho que “se empieza a morir cuando se nace”. Muerte significa, ante todo, separación, por ello está rodeada de sufrimiento, dolor y llanto. Cuando nacemos de nuevo es todo lo contrario porque “pasamos de muerte a vida” (Efesios 2:1,2).

La muerte, como separación espiritual entre DIOS y el ser humano ha sido eliminada al llegar a nosotros la vida “Zoé”, es decir, ¡JESUCRISTO!: “Y este es el testimonio que Dios ha dado: él nos dio vida eterna, y esa vida está en su Hijo. El que tiene al Hijo tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida” (1 Juan 5:11,12. NTV). En el terreno espiritual de nuestra relación con DIOS, ¡viviremos para siempre!, pero, todavía, como seres humanos, moriremos a esta vida humana que poseemos. Es innegable que la separación, como en toda despedida, habrá tristeza y lágrimas. ¡Pero tenemos todavía la esperanza viva de la resurrección, esta verdad nos sostiene! Especialmente, cuando los viejos se van: 

“Y ahora, amados hermanos, queremos que sepan lo que sucederá con los creyentes que han muerto, para que no se entristezcan como los que no tienen esperanza. Pues, ya que creemos que Jesús murió y resucitó, también creemos que cuando Jesús vuelva, Dios traerá junto con él a los creyentes que hayan muerto” (1 Tesalonicenses 4:13,14. NTV).

Todo esto estaba en mi mente cuando nuestro amado viejo, don Enrique Dámaso Fernández (1919-2002), mi amado suegro y padre partió con el SEÑOR, hace, exactamente, 19 años. A continuación, lo que escribí en su memoria, el 18 de agosto de 2002:

“Hoy hace exactamente un mes, que nuestro amado padre Enrique Dámaso partió para estar con el SEÑOR. No ha sido fácil desprenderse de nuestro viejo. Es algo que nos pega muy adentro saber que no nos estará esperando en el aeropuerto cuando retornemos a Venezuela. Ni presidiendo la mesa en nuestras comidas. No escucharemos el serrucho cortando las tablas para los textos bíblicos que él y la abuela han elaborado por más de treinta años y que son adornos en las paredes de hogares de muchos países. No escucharemos su bendición de los alimentos en su manera tan peculiar en que siempre lo hizo. No lo veremos señalando, en su galería de fotos familiares, a sus cuatro hijos, sus dieciocho nietos y nueve bisnietos. No lo veremos trabajando en el jardín del templo, porque siempre pensó que el lugar en donde se adora a DIOS debe ser el más hermoso de la comunidad. Nos quedan sus consejos, su vida ejemplar y esa disciplina que siempre lo mantuvo al frente de sus responsabilidades en su hogar, su trabajo y la iglesia.

Todo en la casa está lleno de don Enrique; con sus manos hizo cada pieza de ella y con su esposa Lola levantó el hogar por más de sesenta años. ¿Cómo olvidarlo? En hombros de sus amigos y familiares lo llevamos al panteón. Hubo mensaje de un hasta luego que me tocó pronunciar y que terminé recitándole el poema: “Cuando el viejo se nos va”. Mary lo despidió con las palabras que sólo una hija como ella puede pronunciar, llena de esa paz que el SEÑOR nos da en momentos como esos y su hijo el pastor Enrique Dámaso Álvarez, cerró la ceremonia con la oración de despedida. Sus restos descansan en el Cementerio del Este en una colina y bajo las sombras de un árbol. Desde allí uno puede ver parte de la ciudad de Caracas, la capital venezolana que le dio la bienvenida hace 40 años cuando llegó en el barco que lo trajo del puerto desde Vigo, España. Venía lleno de entusiasmo, con mucha fe y con la disponibilidad de surgir desde cero, como todo inmigrante.

El hospital Ortopédico Infantil le abrió las puertas y nunca se las cerró, ni siquiera, después de su jubilación en 1985. Es imposible saber el número de los niños de ayer, hombres y mujeres de hoy que pasaron por sus manos para hacerlos andar e integrarse dignamente al campo laboral de la nación. No sabemos los tiempos de DIOS, pero descansamos en la seguridad de que nos volveremos a encontrar, y cuando lleguemos nosotros al Puerto, don Enrique nos diga con su inconfundible voz con acento gallego: “¡Bienvenidos! Hace mucho tiempo que os esperaba”.

Cuando los viejos se van
Francisco Aular
Permíteme proclamar tu poder a esta nueva generación, tus milagros poderosos a todos los que vienen después de mí. (Salmo 71:18b. NTV)

Cuando los viejos se van
se produce tal vacío
que no lo pueden llenar
ni el llanto ni los suspiros.
Cuando los viejos se van
es como cerrar un libro
que nos enseñó a ser sabios
y quedamos de él, cautivos.
Cuando los viejos se van
se va aquel soplo divino
que produjo la partícula
que selló nuestro destino.
Cuando los viejos se van
para siempre cierra el ciclo:
Enamoramiento y boda,
la llegada de los hijos…
El arribo de los nietos,
y aquel amor infinito.
Cuando los viejos se van
se queda cuanto le dimos:
Honra, amor y respeto
como sus nietos e hijos.
Cuando los viejos se van
siempre decimos lo mismo:
“Se marcharon lentamente
que casi no lo supimos,
solo cabe recordarlos,
como si estuvieran vivos.”
II
Cuando los viejos se van
se va un pedazo de patria,
una parte de nosotros,
se va una porción del alma,
la parte de nuestra historia
celosamente guardada.
Cuando los viejos se van
nos dejan siempre grabadas
esa imagen de sus sueños,
las alas de la esperanza.
Y la herencia incorruptible
que los abuelos hablaban:
La fe firme en Jesucristo,
la confianza en la Palabra.
Que la asistencia a la Iglesia
nunca fuera descuidada…
Cuando los viejos se van
seguiremos sus pisadas
grabadas allí por fe,
en esta vida cristiana:
Obedecer al SEÑOR, con amor,
sin reservas y retiradas.
Cuando los viejos se van
se produce tal vacío
que no lo puede llenar
ni el llanto ni los suspiros.

¡Feliz domingo del SEÑOR!
¡Adelante, siempre adelante!

jueves, 20 de mayo de 2021

"¡SÉ FUERTE Y VALIENTE!"

Francisco Aular
Lectura devocional: Josué 1:1-9
Mi mandato es: “¡Sé fuerte y valiente! No tengas miedo ni te desanimes, porque el Señor tu Dios está contigo dondequiera que vayas”. Josue 1:9 (NTV).

“¡Sé fuerte y valiente!”, fueron las palabras que me dijo mi madre, aquella tarde del 19 de mayo de 1955. Todavía lo recuerdo muy bien, estábamos visitando a mi tía María de la Paz y a su hija Ana, quien había venido desde Caracas para llevarme con ella; pero yo no lo sabía. Mi madre abrió mi pequeña maleta porque mi primo Antonio, había tenido la idea de sacarme a pasear, y ella se iría en mi ausencia.

Yo tenía nueve años, lo suficiente para saber que algo importante debía estar ocurriendo a mi alrededor. Mi madre me vistió y mientras lo hacía, estuvo pendiente de todos los detalles, y me hablaba, su voz tenía un dejo de tristeza, y ella que no era dada a expresar en alto sus sentimientos -como mi padre lo hacía-, me hablaba continuamente de la estrecha relación entre ella y yo; la vi secarse los ojos, de vez en cuando… “Hijo, me dijo con ternura”, se detuvo y luego siguió, -ella y yo, asistíamos a una congregación evangélica en mi pueblo-, así que no me pareció tan raro que me dijera, “pase lo que pase sé un muchacho de DIOS, y sé obediente con los demás como hemos aprendido de la Biblia”.

Metió cuidadosamente en mi maleta, varias selecciones de los Evangelios. Mi madre terminó de vestirme. Pasó sus manos sobre mí, alisando cuidadosamente mi camisa especialmente el cuello y mi cabello. Como mi primo Antonio, me llamaba para salir, mi madre me estrechó contra ella y me besó. Lejos estaba de suponer que aquella era una despedida, y no nos veríamos de nuevo, en muchos años. Mi primo Antonio y yo salimos y dimos un largo paseo por San Felipe, la ciudad que me vería partir, en la madrugada del día siguiente. Así que cuando regresamos ya era de noche, y mi madre, no estaba. Desde luego, un dolor profundo se apoderó de mí, pero el momento había llegado de hacer lo que mi madre me aconsejó: “¡Sé fuerte y valiente!”.

“¡Sé fuerte y valiente!”, le aconseja DIOS a Josué Su nuevo portavoz delante de Israel. Josué es la historia de otra despedida, y el gran paso hacia un mundo nuevo, en donde él era el protagonista. Pero Josué, había sido preparado por Moisés para esa despedida, durante 40 años. Los mensajes que encontramos en el libro que lleva el nombre de nuestro héroe, nos ayudarán a soportar el primer impacto en nuestra dura batalla contra nuestros tres enemigos: el mundo, el demonio y la carne. Como comandante Josué fue ejemplar y valiente; como líder espiritual y cívico, supo darle la gloria a DIOS; como padre de familia, fue un modelo desde su juventud hasta su ancianidad, pues a los 110 años, pudo decir delante de sus conciudadanos: “Pero si te niegas a servir al Señor, elige hoy mismo a quién servirás. ¿Acaso optarás por los dioses que tus antepasados sirvieron del otro lado del Éufrates? ¿O preferirás a los dioses de los amorreos, en cuya tierra ahora vives? Pero en cuanto a mí y a mi familia, nosotros serviremos al Señor.” (Josué 24:15 NTV).

“¡Sé fuerte y valiente!”, porque necesitaremos valor para esta hora de angustia, desánimo y desesperanza en la cual vivimos; se es fuerte y valiente cuando realizamos una obra que requiere fuerza y osadía; se es fuerte y valiente, el que viendo a otro ser humano atravesado en los rieles de un tren que se acerca, se lanza y rescata a una vida a tan solo segundos de la muerte; se es fuerte y valiente, cuando se atraviesan las llamas de un incendio para rescatar a quien pide auxilio. Sin embargo, ser valiente y fuerte implica mucho más que actos heroicos ocasionales. Horacio, dijo: “Admiraré a quien no se avergüence de sus andrajos, a quien mude de fortuna sin inmutarse, a quien en la prosperidad lo mismo que en la adversidad, mantenga la actitud del varón fuerte.” Se es valiente y fuerte quien pueda vencer todas las alternativas que la vida le presenta, sin que se altere su espíritu, sin que merme su fe, sin que decline la intensidad de su amor y su perdón; se es valiente y fuerte, cuando se es capaz de pedir perdón, de alabar en vez de criticar, de ayudar en vez de observar, de comprometerse en vez de huir de la responsabilidad.

Hoy la poderosa voz de DIOS que aconsejó a Josué es la misma que te dice: “Mi mandato es: “¡Sé fuerte y valiente! No tengas miedo ni te desanimes, porque el Señor tu Dios está contigo dondequiera que vayas”. Josue 1:9 (NTV).

Hoy 20 de mayo de 2021, me detengo para dar gracias a DIOS por aquella tarde cuando llegué a Caracas, gesto inolvidable de un matrimonio a quien DIOS usó para la prolongación de mi vida y la preparación inicial de lo que soy. La casa que me alojaría por unos diez años me recibió con mucha alegría. Caracas, era una ciudad en pleno crecimiento moderno, se acababa de inaugurar la dos Torres del Silencio y también muchas otras cosas. También pude ver desde la azotea de mi casa la construcción e inauguración del Teleférico del Cerro Ávila. El Hospital de Niños de la esquina de Pirineos en San José, -en donde estuve hospitalizado por tres meses- me recibió en gran manera. Los médicos, las enfermeras y el personal técnico, me hicieron sentir en casa. ¡Ese hospital era limpio tanto en las diferentes salas de hospitalización como en sus pisos que literalmente brillaban! Imposible decir lo que significan mis recuerdos en esta hora. Soy todavía deudor a la ciudad de Caracas, lo que las distintas instituciones hicieron por este niño campesino.

Discúlpenme ustedes que esta Perla del Alma, salga con esta
evocación tan personal. Pero en esta hora que en el calendario nos puso 66 años, me parece escuchar todavía la voz de mi madre, hijo: “Sé fuerte y valiente”. ¡En eso ando!

¡Gracias también a ustedes por acompañarme por catorce años en esta tarea al escribir estos devocionales y hacerlos llegar a muchos lectores! 
Soli Deo gloria

¡Adelante, siempre adelante!

Oración:
SEÑOR, te ruego que me guíes y me inspires al evaluar tu mandato cuando me dices: “¡Sé fuerte y valiente!”. Ayúdame a evaluar también mi verdadero propósito en esta vida y proceder con toda valentía a llenar cada día de mi vida con tu Palabra que permanece para siempre. En el nombre de JESÚS. Amén.
Perla de hoy:
DIOS puede hacer de nuestro doloroso pasado, una preciosa perla en nuestro hoy y el mañana.
Interacción:
¿Qué me dice DIOS hoy por medio de su Palabra?
¿Existe alguna promesa a la cual pueda aferrarme?
¿Existe alguna lección por aprender?
¿Existe alguna bendición para disfrutar?
¿Existe algún mandamiento a obedecer?
¿Existe algún pecado para evitar?
¿Existe algún pensamiento para llevarlo conmigo?

domingo, 9 de mayo de 2021

Para ti Madre (2021)

 Francisco Aular
perlasdelalma@gmail.com
Lectura devocional: Proverbios 31:10-31
Título: Para ti Madre
Sus hijos se levantan y la felicitan; 
también su esposo la alaba: 
“Muchas mujeres han realizado proezas, 
pero tú las superas a todas”. 
Proverbios 31:28,29 (NVI)

 

¿Qué podemos hacer para honrar a nuestras madres en su día? Indudablemente, ella agradecerá en primer lugar nuestra compañía. En nuestras congregaciones en tiempos normales y sin pandemia, por lo general, hacemos dos tipos de programas, uno social en donde pasamos un tiempo especial de compañerismo con comida y reconocimientos especiales hacia nuestras madres, e igualmente un programa con predicación sobre el valor de las madres cristianas, la Biblia tiene muchos pasajes dirigidos para honrar a la mujer, por ejemplo, Proverbios 31:10-31, es uno de los favoritos. Los poemas y canciones compuestas para ellas son parte de esa liturgia del Día de la Madre. ¡No existe congregación por pequeña o grande que sea que no haya un homenaje a las madres en su día! 

 Creo que fue en 1970, para la celebración del Día de la Madre que fui a la Librería El Faro de Caracas, y allí estaba un “Long play” Con una carátula que decía: “Para ti madre mía”, tenía la fotografía de un ramo de flores a todo color, sobre un fondo blanco. Compré uno para mi esposa y otro para mi suegra. Mary y yo, lo oímos. Tenía unas canciones bellísimas. Regresé y compré más para todas las madres de la familia. En ese tiempo trabajaba como fotógrafo clínico en el Hospital Vargas de Caracas, traje mi tocadiscos portátil, reuní a las secretarias y puse la música, se volvieron locas, y hoy en día en las casas de aquellas secretarias, de los técnicos y los médicos, en sus discotecas personales, deben estar sonando todavía esas hermosas canciones… 

Siempre afirmo que ningún esfuerzo que hagamos en el reino de DIOS se pierde. Hoy, escuché nuevamente esas canciones y di gracias al SEÑOR por el poeta, escritor y compositor venezolano José Gregorio Rivas,  pastor emérito de la Iglesia Bautista Monte Moriah, y maestro de escuela de San Fernando de Apure. Nuestro amado Pr. José Gregorio Rivas, saltó a los brazos del SEÑOR el año pasado. Nos dejó un legado literario que incluye sus novelas cristianas y poemas y canciones a la Madre. Su viuda, la profesora Nelly García de Rivas -gracias al SEÑOR todavía la tenemos entre nosotros- al igual que sus hijos: Rebeca, Jonathan, José, Luisa y Gamaliel. ¡Todos son útiles en el Reino de DIOS!

Igualmente, al volver a oír aquel disco de larga duración vino a mi memoria el profesor Aarón Espinoza de Maracaibo, quien hizo los arreglos musicales y quien le debemos la producción del disco “Para ti madre mía”. ¡Gracias al SEÑOR por la vida del hermano Aarón! ¡Qué pianista, qué escritor, qué maestro, y que pastor! Las voces de la soprano Margerys Sánchez, el tenor y pastor Manuel Suárez, nos elevan en este disco a darle gracias al SEÑOR por nuestras madres. No puedo más que decir en esta hora: ¡Que el SEÑOR reciba la honra y la gloria por todo, pero el ejemplo de nuestros amados como Rivas, Espinoza, Sánchez y Suárez, y muchos otros, constituyen el fundamento, la esencia de nuestros artistas y talentos de hoy en la obra evangélica venezolana! 

Además, me gustaría decirles que desde el año 1971 -mi esposa Mary- nos deleita con su hermosa voz, versiones de muchas de estas canciones. Desde los años en que nuestros hijos se hicieron jóvenes y músicos, la acompañan. Pues bien, algo inusual hago hoy en Perlas del Alma, además de la letra de unas de estas canciones del disco, puedo enviarles, si lo solicitan, una copia de la hermosa interpretación de Margerys Sánchez, de “Madre te traigo una cosa” Es de colección…Disfrútenla, porque es: Para ti madre.

¡Feliz Día de las Madres para todas!  

Madre te traigo una cosa
José Gregorio Rivas


Madre te traigo una cosa,
aquí escondida en mi pecho,
para dártela a ti sola, 
para que me quieras más.
Es un cariñito madre,
que lo traigo aquí escondido
dentro de mi corazón.
Cariñito madre mía,
cariñito que te doy,
cariñito madre mía 
que es todito para ti.
 Por las noches cuando vas
a besarme madre mía,
tus cabellitos de plata
caen en mi frente y la cubren,
como nieve del invierno
cuando cae en las montañas;
nievecita de tus años,
recuerdos de tu querer,
nievecita que es rocío
a mi alegre juventud.
A mi Dios le estoy pidiendo
no me llegues a faltar;
madrecita de mi alma
porque si me faltas tú,
¿quién después me va querer?,
¿quién después me va a mimar?
¿quién después me va a alumbrar
con la luz de tu mirar?
¡Oh Señor, oye mi ruego
que no me llegue a faltar! 

Oración:
Amantísimo PADRE ETERNO: 

¡Gracias por la mujer que tiene algo de ti, que la escogiste para que nos trajera al mundo! Ayúdame para valorar a cada mujer y a cada madre. Te ruego porque podamos decirles muy sinceramente en este día, a las que tenemos cerca: “Muchas mujeres han realizado proezas, pero tú, la superas a todas”. En el nombre de JESÚS, amén.

Perla de hoy:

No esperes a decir bellas palabras en la funeraria a tu mamá, si la tienes a tu lado, dile ahora mismo ¡cuánto la amas!
Interacción:
¿Qué me dice DIOS hoy por medio de su Palabra?
¿Existe alguna promesa a la cual pueda aferrarme?
¿Existe alguna lección por aprender?
¿Existe alguna bendición para disfrutar?
¿Existe algún mandamiento a obedecer?
¿Existe algún pecado a evitar?
¿Existe algún pensamiento para llevarlo conmigo?

sábado, 8 de mayo de 2021

Canción para una Reina

Francisco Aular

“Engañoso es el encanto y 

pasajera la belleza;

la mujer que teme al Señor 

es digna de alabanza.” 

(Proverbios 31: 30, NVI)

 

Hoy cantamos a una reina

porque es hermosa y capaz

más preciosa que un rubí

al que la pudo encontrar.

Su apellido es Virtuosa

y su nombre es ¡Mamá!...

A ella la conocemos,

su devoción familiar.

El cuidado de sus hijos,

no se vayan a enfermar.

Si se enferman se vuelve:

Médico, salud y guardián.

El corazón de su esposo

nunca la podrá olvidar.

Ella es una planta de olivo

en medio de aquel hogar.

Su Biblia siempre abierta

Y la oración familiar.

Valores y principios, 

que siguen papá y mamá

La iglesia siempre presente

los acompaña en su andar.

Su familia es conocida

al pasear por la ciudad.

Detalles en sus vestiduras

y elegancia en el andar.

Vestida con sus atuendos

de fortaleza y dignidad.

Tú la puedes distinguir:

ella hace bien y no mal

hace maravillas con lo menos

y multiplica con lo más…

No existe tregua en su vida

por servir a los demás.

Sus manos mueven al mundo

porque se atreve a remar,

es como un barco mercante

que no teme el navegar,

hacia las aguas profundas,

de sabiduría y verdad…

Echa su pan a las aguas

Porque algún día, volverá.

Tiende sus manos al sufrido,

y al que está en necesidad.

Sus palabras siempre sabias

vestidas con la bondad.

Sus hijos, dan testimonios

cuando la llaman mamá.

Su marido también la ama

con amor sacrificial…

Engañoso es el encanto

la belleza es vanidad…

La mujer que teme a Dios,

su hermosura quedará.

Hoy la reina ha envejecido

su amor a Dios, ¡jamás!...

Hijos y nietos le cantan,

en un coro angelical:

“Muchas mujeres hicieron el bien

a ti, ¡nadie podrá superar!”

¡Qué viva la Reina de hoy!

¡Que viva la familia y el hogar!

¡Qué vivan las madres todas!

¡Qué vivan las que no están!

¡Qué viven en nuestras mentes!

¡Porque sus obras seguirán!

Hoy cantamos a una reina

porque es hermosa y capaz

más preciosa que un rubí

al que la pudo encontrar.

Su apellido es Virtuosa

y su nombre es ¡Mamá!...

 

Toronto, 8 de mayo de 2016

 

viernes, 7 de mayo de 2021

Romance a una Madre 2021

¡A todas las madres de nuestro grupo les deseo un feliz día! El próximo domingo 9 de mayo es Día de la Madre, es el día de ustedes. Ciertamente, la hora que vivimos en este mundo puede que nos distraiga al pensar en tantos sufrimientos que vemos por todas partes. Sin embargo, es menos sufrimiento al tener a nuestra madre cerca. El amor y respeto por ellas hace que la honremos y las celebremos. A todas les digo: ¡Adelante, siempre adelante! 

Francisco Aular

perlasdelalma@gmail.co

Lectura devocional: Isaías 66:7-14

Los consolaré allí, en Jerusalén, como una madre consuela a su hijo. Isaías 66:13 (NTV).

 

Pensamientos sobre la madre

 

Se han escrito y dicho muchas palabras hermosas sobre la madre que por supuesto, nunca se agotarán:

Una madre bienaventurada es aquella que ama a DIOS porque sus hijos no podrán ignorar su fe, su esperanza y su amor.

Una madre excepcional es la que ama la Palabra de DIOS y extrae su sabiduría como mujer ejemplar.

Una madre es una fuente de consuelo que no admite comparación, excepto el consuelo de DIOS.

Una madre abre sus labios, y con ello basta para calmar los pesares de sus hijos.

Una madre ora y hace que su clamor pueda mover el delicado músculo que derrama las bendiciones de DIOS sobre sus hijos y nietos.

Una madre es una voluntad que no se cansa, ni la frena el dolor y las lágrimas.

Una madre es alguien que se queda al lado del hijo, cuando todos se van.

Una madre joven, llena de vida, expone su salud para salvar a la del hijo.

Una madre anciana se rejuvenece por el triunfo de sus hijos y nietos.

Una madre es un ángel enviado del cielo para decirnos que Él vive.

 

Romance a una madre

Por todas estas cosas y muchas más, el profeta Isaías nos dice: Los consolaré allí, en Jerusalén, como una madre consuela a su hijo. Isaías 66:13 (NTV) ¡El profeta, no compare a la madre con Dios, sino a Dios con una madre! Hace varios años, escribí el poema: Romance a una madre, el cual dedico con mucho amor a todas nuestras madres. Disfrútenlo y ¡Feliz día de las Madres para todas! Y a todos, valórenlas.

 

 ROMANCE A UNA MADRE

Francisco Aular

“…no desprecies a tu madre cuando sea anciana.”

Proverbios 23:22 (NTV).

Madre, los que no saben

medir bien el sentimiento,

los que nunca han comprendido

que ser madre es un portento;

te echan la culpa por todo,

voy a probar que no es cierto.

A ti te acusa la escuela,

de mi mal comportamiento,

y hasta el psiquiatra me dice

que son tuyos mis complejos,

y mi esposa que es tu nuera

por las fallas que yo tengo;

y el esposo de mi hermana

lamenta hoy ser tu yerno,

y hasta mi padre critica,

y me extraña mucho oír eso,

como una que compra todo

y lo tiene sin dinero.

Pero yo que te he sentido

como una flor en mi pecho,

yo que he vivido en tu sangre

y soy hueso de tus huesos,

yo que sé cómo te agrada

que todo quede derecho;

y a lo blanco llamas blanco

y a lo negro llamas negro;

no llamas bueno a lo malo

ni a lo malo llamas bueno,

voy a enseñarle a esta gente

que eres mujer de mi pueblo,

lo que he aprendido contigo

no lo enseñan en colegios:

me enseñaste a ser hombre

de ti aprendí el Padre nuestro

me condujiste a Cristo

como el regalo del cielo;

a obedecer a mi padre,

a no faltarle el respeto;

llevarme bien con mis hermanos

sin contiendas y sin celos;

me enseñaste a levantarme

a no quedarme en el suelo.

A andar con la frente en alto

sin miedo y sin misterios…

Y hoy reconozco, madre,

que tu pelo que era negro

se ha puesto blanco por mí

y la nieve de los tiempos;

pero tú, sigues igual,

como cuando éramos tiernos:

“Hijo mío, ¿te sientes mal?…

¡Abrígate del invierno!…

¡Muchacho se te hace tarde,

es hora de ir al templo!…

Porque quiero que tu esposa

en compañía de mis nietos

vean en ti a un hombre fiel,

sincero y de buen ejemplo…”

¡Madre mía, aquí me tienes!

He venido de muy lejos… 

Madre mía estoy cansado

No es sino un poco de sueño;

quiero dormirme en tus brazos

como cuando era pequeño,

y que sólo pueda oírse

la tenue voz de mis versos,

que me cantes mi canción

con los compases del viento…

©Francisco Aular

Toronto, mayo de 1998

Perla de hoy:

El mejor testimonio de una madre a sus hijos es hablar con su vida.