martes, 30 de junio de 2020

¿Perdidos… o salvados? (2-3)


Francisco Aular
faular@hotmail.com
Lectura devocional: Lucas 19:1-10

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna…Este mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido y es hallado…Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido. Juan 3:16; Lucas 15:24; Lucas 19:19 (RV60)


¿Perdidos… o salvados? Los sesenta y seis libros de la Biblia proclaman, sin pedirnos permiso, ¡qué todo ser humano está perdido y necesita salvación! El mismo JESÚS, con su carácter santo y misericordioso, no se anduvo con evasivas, ni con palabras que sonaran agradables a los oídos de aquellos primeros oyentes, al hablar de ese asunto. No mitigó en lo más mínimo, las durezas del tema con palabras que pusieran dudas acerca de la cruda realidad de la situación del ser humano delante de un Dios santo, sino que proclama con énfasis, una y otra vez, palabras como éstas: “Aquellos irán al castigo eterno, y los justos a la vida eterna”(Mateo 25:46); e igualmente, “Y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación” (Juan 5:29).

¿Perdidos… o salvados? Desde que Adán escogió hacer su propia voluntad en vez de vivir bajo la dirección de Dios, nosotros sus descendientes nacemos pecadores y enemigos de Dios. En consecuencia, todos estábamos perdidos y sin esperanza. Marchábamos sin freno por el camino ancho de la condenación eterna. Pero Dios nos envió a JESÚS como la única esperanza, por eso en Isaías 53:6 leemos: “Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas el SEÑOR cargó en él el pecado de todos nosotros”. De allí que el Señor Jesucristo nos confirma esta profecía, tanto con su vida como con su muerte, pero también por medio de sus Palabras: “…yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia” (Juan 10:10b). También señaló, una y otra vez: “Yo he venido a buscar y a salvar lo que se había perdido” (Lucas 19:10); “Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí” (Juan 14:6).

¿Perdidos… o salvados? Podemos afirmar también, lo que alguien dijo: “Hay muchos caminos para apartarse de Dios, pero solo un camino para volver: JESÚS”. En efecto, la Biblia dice: “Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para salvarlo por medio de Él. El que cree en Él no es condenado, pero el que no cree ya está condenado por no haber creído en el nombre del Hijo unigénito de Dios” (Juan 3:17,18). Ciertamente, uno no tiene que morir para saber que está condenado o salvado. Fíjese en el tiempo del verbo; está en presente: “El que cree en él no es condenado” (aquí y ahora), pero el que no cree ya está condenado (aquí y ahora)”. En el aquí y en el ahora decidimos el dilema: ¿Perdidos… o salvados?

¿Perdidos o salvados? Estoy consciente que cada uno de nosotros se aferra en esta vida a sus propios ídolos: los placeres de la carne, sus posesiones materiales, el poder, la fama, diversiones, etcétera. Todos, de una manera u otra, nos alejamos de Dios. Vivimos esta vida humana y en este mundo terrenal, como si fuera para siempre. Perdemos la brújula que debe marcar el verdadero sendero que nos conduce al Cielo. Algo tan importante como es la vida que viviremos para siempre se la dejamos a los buenos amigos que quedan atrás; que pidan por nosotros.

¿Perdidos o salvados? Me consta, por haber oficializado decenas de entierros que, aun los mejores deseos que se dicen al lado del ataúd o la tumba de un ser amado, lo mas lejos que llegan es hasta las puertas del cementerio. De esa forma, al regreso del campo santo, decimos como ese refrán español: “¡El muerto al hoyo y el vivo al pollo!”… Por esta razón, creo que nuestro Dios, en su misericordia y mientras vivamos, nos extiende su amor infinito y una y otra vez en la vida, y nos ofrece la oportunidad de que lo conozcamos y seamos salvos.

¿Perdidos o salvados? Aun muy dentro de nuestro ser, nuestra alma pide que la llenemos de eternidad, es decir, de Cristo. Por eso, uno de los grandes teólogos, Agustin de Hipona dijo: “Señor nos hiciste para Ti, y está intranquilo nuestro corazón hasta que descanse en Ti”, y el gran físico y filósofo Blas Pascal dijo: “En el corazón del ser humano existe un vacío con la figura Dios, que no puede ser llenado con ninguna cosa creada sino con Dios mismo, el Creador, revelado en Jesucristo”. Poéticamente lo expresó Amado Nervo:
Inútil la fiebre
que aviva tu paso,
no hay agua que pueda
calmar tu ansiedad
por mucho que bebas.
El alma es un vaso
que sólo se llena
con eternidad.
Oración:
Gracias PADRE Eterno por dejarnos un mapa para buscarte y encontrarte: La Biblia. “Tú me dices lo que soy, de quién vine y a  quién voy”. También me dice cómo ser salvo para siempre, y ser encontrado y transformado por el poder del Espíritu Santo. Ayúdame Señor a obedecer tu Palabra porque ello es todo en esta vida y en la venidera. En el nombre de JESÚS. Amén
Perla de hoy:
¿Perdido o salvado? Es la pregunta que exige una respuesta individual.
Interacción:
¿Qué me dice DIOS hoy por medio de su Palabra?
¿Existe alguna promesa a la cual pueda aferrarme?
¿Existe alguna lección por aprender?
¿Existe alguna bendición para disfrutar?
¿Existe algún mandamiento por obedecer?
¿Existe algún pecado por evitar?
¿Existe algún pensamiento para llevarlo conmigo?

lunes, 29 de junio de 2020

¡Perdidos… o salvados! (1-3)

Francisco Aular
faular@hotmail.com
Lectura devocional: Juan 3:1-16
Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna…Este mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido y es hallado…Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido. Juan 3:16; Lucas 15:24; Lucas 19:10 (RV60)

Existen temas de la Biblia que son de vida o muerte. Hoy meditamos sobre uno de ellos: ¡Perdidos o salvados! Si en realidad, después de más de cincuenta años, estudiando la Palabra de Dios, el tema que voy a tocar, no fuese importante, no escribiría al respecto. Pero toda la Biblia desde Génesis hasta el Apocalipsis nos proclama esta doctrina y es necesario que la anunciemos. Veamos: 

¡Perdidos…o salvados! He aquí el dilema inevitable para todo ser humano que viene al este mundo. No lo podemos evitar, no lo podemos eludir. Porque tarde o temprano el dilema me tocara a mí y te tocará a ti también. Es más tocará a todos tus descendientes. Nos tocará a todos. Nadie podrá salir corriendo por una puerta de escape a este dilema que exige una decisión y que se nos presenta delante de nosotros desde que nuestra madre nos trajo al mundo: o seremos salvos aceptando el regalo de la salvación a través de JESÚS y seremos felices por toda la eternidad futura al lado de nuestro Salvador y Señor, o estaremos perdidos, para toda la eternidad, en el despreciable lugar del Infierno. Déjame serte lo más sincero y claro posible porque tú y yo, y todos los que vivimos en este mundo hoy, estamos en el vértice de una decisión que tomar. Y tenemos que hacerla mientras estamos en el camino de la vida humana. Ir al Cielo o al Infierno es algo voluntario. ¡Nadie irá obligado al Cielo porque allí solo reina el gozo, la paz y la bienaventuranza infinita de los que voluntariamente, lo elegimos! Pero si en esta vida, te resultan molestosas, aburridas e incómodas las cosas de Dios. ¡Tú has elegido el infierno! Lo pienso y expreso de esta manera: imagínate que te mueres y tus familiares y amigos, que igual que tú, no viven una vida que agrada a Dios, se reúnen para pedirle a Dios que por favor te lleve al cielo. ¿Por qué habrá de hacerles caso? Al fin y al cabo, Dios sabe que nunca apreciaste ni Su Palabra ni a Su Hijo JESÚS en este mundo. No sabes nada de Su Palabra. Nada de Su iglesia. Amaste solamente las cosas temporales, esas que siempre se quedan aquí, cuando nos vamos de este mundo. Creo que Dios diría, y solemnemente y  te lo digo con la Palabra: “No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de  mi Padre que está en los cielos…Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad” (Mateo 7.21, 23b) Estoy convencido de esto, Dios no hizo el Infierno para el ser humano, sino para el diablo y sus seguidores. Depende de nosotros, en esta vida, con quién queremos pasar la eternidad. Serás lo que quieras ser, y estarás donde quieras estar. ¡Es tu decisión!

¡Perdidos…o salvados! Jesús de Nazareth, vino desde el cielo para hablarnos principalmente de este importante asunto, porque como lo dijera el famoso estudioso bíblico el doctor W.G.T Shedd: “Jesucristo es el responsable de la doctrina de la perdición eterna. Todos los que se oponen a este dogma teológico están en conflicto con Él. Ni la iglesia cristiana ni el ministerio cristiano son los autores del mismo. El ministerio cristiano jamás habría inventado tal dogma; tampoco lo hubiera predicado durante los siglos de la era cristiana, como Jeremías, con lágrimas y reticencia, salvo por mandato del mismo Señor Dios que dijo: “Dirás todo lo que te mande” (Jeremías 1.7) Sin duda es más agradable a nuestros corazones hablar acerca de la felicidad de los salvados que de los sufrimientos de los perdidos; ambas verdades deben ser proclamadas si hemos de predicar toda la verdad tal como Dios nos la ha hecho conocer. Más aún, el amor salvífico de Dios sólo puede apreciarse adecuadamente con ese estado de pecado y miseria del cual Cristo vino a salvarnos. Si rechazamos lo que la Biblia dice acerca del infierno es porque no tenemos una comprensión y apreciación adecuadas del glorioso evangelio del Dios bendito. Sólo en su luz podemos ver el verdadero significado de la pregunta del carcelero de Filipo, hecha a Pablo y a Silas: “¿Qué debo hacer para ser salvo?” (Hechos 16:30) Ciertamente, la obra de JESÚS en la tierra, sería en vano, sino la tomamos en cuenta y hacemos la decisión de su oferta de salvación: “Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido” (Lucas 19:10)

Permítame ilústralo de esta forma, cuando llegué a la iglesia, los amados de ese tiempo no andaban por las ramas a la hora de anunciar esta verdad de ¡Perdidos o salvados! Los hermanos, no solo lo hablaban, explicaban o predicaban: ¡También lo cantaban! Allí estaba yo en aquella mañana de agosto de 1963, mi pastor el hermano Carlos Clark, en su primer culto en la gran ciudad de Caracas, dirigió el himno e hizo el llamamiento, mientras en el piano, la pianista, Ruth Ayllón, tocaba la inolvidable melodía: “Pecador ven a Cristo Jesús”. Me puse en pié, y conmovido pasé al frente donde me esperaba mi pastor para darme la bienvenida a la familia de Dios… (Efesios 2:19) ¡Qué gran día ese para este pobre pecador! Dios ya ha puesto 50 años entre aquel día y este momento, pero todavía me parece oírlo, con aquel énfasis de su letra de ¡perdidos o salvados! He aquí la letra:
                 I
Pecador, ven a Cristo Jesús,
Y feliz para siempre serás,
Que si tú le quisieres tener,
Al divino Señor hallarás.
CORO
Ven a Él (pecador), ven a Él, (pecador)  
Que te espera tu buen Salvador.
Ven a Él (pecador), ven a Él (pecador)
Que te espera tu buen Salvador.

                 II
Si cual hijo que necio pecó
Vas buscando a sus pies compasión
Tierno Padre en Jesús hallarás
Y tendrás en sus brazos perdón.
               III
Si, enfermo te sientes morir,
Él será tu doctor celestial,
Y hallarás en su sangre también
Medicina que cure tu mal.
               IV
Ovejuela que huyó del redil,
¡He aquí tu benigno Señor!
Y en los hombros llevadas serás
De tan dulce y amante Pastor
(CBP El Nuevo Himnario Popular #62)
Oración:
Gracias SEÑOR por llamarme y poner en mí la fe para dar el paso de la muerte a la vida, y por tu presencia constante. Gracias porque estás aquí y ahora conmigo. Gracias por amarme y sostenerme hasta el momento en ir a tu presencia. En el nombre de JESÚS. Amén.
Perla de hoy:
¡Perdido o salvado! Depende de nosotros, en esta vida, en donde queremos pasar la eternidad.
Interacción:
¿Qué me dice Dios hoy por medio de su Palabra?
¿Existe alguna promesa a la cual pueda aferrarme?
¿Existe alguna lección por aprender?
¿Existe alguna bendición para disfrutar?
¿Existe algún mandamiento por obedecer?
¿Existe algún pecado por evitar?
¿Existe algún pensamiento para llevarlo conmigo? 

viernes, 26 de junio de 2020

Señor corazón productivo

Francisco Aular
faular @hotmail.com
Lectura devocional: Mateo 13:3-23
Finalmente, las semillas que cayeron en buena tierra representan a los que oyen y entienden el mensaje. Estos sí cambian sus vidas y hacen lo bueno. Son como esas semillas que produjeron espigas con cien, con sesenta, y hasta con treinta semillas. Mateo 13:23 (TLA)

Les confieso de entrada que llego al estudio del “señor corazón productivo”, con un nudo de gratitud en mi garganta. Me conmueve al pensar en todos esos amados que en trancurso de toda mi vida cristiana he conocido y me han acompañado en la labor pastoral. Desde luego el proverbio del SEÑOR: “Por sus frutos los conoceréis”. (Mateo 7:16). Subraya la condición de cada uno. Ciertamente, los frutos visibles van dejando huellas de quienes somos y lo que hacemos. Desde luego, tengo en mente también a esos que han han estado a mi lado en cinco décadas, siendo leales primeramente al SEÑOR y después a mí, haciendo más liviano y placentero el peregrinaje y se han entregado al reino juntamente conmigo y Mary, sin esperar nada a cambio. Esos amados de ayer y hoy han marcado mi vida.

Efectivamente, la frase del Apóstol Pablo a poco tiempo de terminar su carrera, la utilizo en esta hora para dedicarlos a mis compañeros del camino: “a éstos que combatieron juntamente conmigo en el evangelio…cuyos nombres están en el libro de la vida”. (Filipenses 4:3). A todos mis hermanos “corazón productivo” que me han ayudado en el proceso de siembra, cultivo y cosecha en el Reino de Dios, les digo conmovido en esta hora de mi vida: ¡Los amo y extraño! ¡Nos veremos al amanecer!  

Gracias al “señor corazón productivo” se cumple en nosotros los sembradores, lo dicho por el salmista: “Irá andando y llorando el que lleva la preciosa semilla; mas volverá a venir con regocijo, trayendo sus gavillas” (Salmo 126:6), en efecto, el “señor corazón productivo” es el creyente en cuyo corazón la semilla sembrada tiene raíces profundas y por ello se les ve un cambio radical. Es la semilla que crece hacia el cielo y también hacia la tierra. Son los creyentes que desde un principio se ve que Dios los va a usar en Su reino, como Él quiera hacerlo. Ellos están dispuestos y disponibles todo el tiempo para el servicio de Dios. Son los creyentes que saben que tienen un destino eterno en el cielo, pero también, una misión histórica en la tierra. Son esos creyentes que en las iglesias locales no critican y tampoco se enredan en los diversos problemas humanos que los creyentes carnales pueden causar, agotando a los líderes. No. El “señor corazón productivo” se afianza plenamente en su nueva fe. Su encuentro con JESÚS le dio el nuevo nacimiento y la Vida Zoé. El poder de la semilla sana y reproductiva ha entrado en cada parte de su espíritu, de su alma y de su cuerpo. La Palabra ha entrado en el “señor corazón productivo” en forma tal, que ha llenado su mente, su corazón, su conciencia y su conducta. Ellos no vienen a la iglesia esperando ver qué hace la iglesia por ellos, sino buscando qué pueden hacer ellos por la iglesia y el reino de Dios. Desde un principio se ubican en tal forma que: “Son como esas semillas que produjeron espigas con cien, con sesenta, y hasta con treinta semillas”. En estos amados hermanos y hermanas, el que produce menos lo hace al treinta por uno; el que produce en grado intermedio lo hace en sesenta por uno; pero algunos de ellos producen hasta el ¡ciento por uno! ¡Qué gran cosecha da el “señor corazón productivo”!

Nosotros los cristianos nacidos de nuevo, impulsados por el Espíritu Santo, debemos sembrar la semilla de la Palabra de Dios por dondequiera que vayamos. La oración es el vehículo que nos pone en marcha. Nosotros no sabemos cuáles tipos de suelo vamos a encontrar, sólo Dios lo sabe, sin embargo, mientras sembramos en obediencia a la Palabra, habrá resultados. Ningún esfuerzo en la evangelización se pierde.

En los 50 años de ministerio que mi esposa Mary y yo, Dios mediante, cumpliremos en agosto de 2021, será una ocasión para recordar y celebrar. El SEÑOR de la mies, nos ha enviado al “señor corazón productivo”. En muchas ocasiones, además del llamado irrevocable que Dios nos  hizo, ellos han sido el combustible principal que nos han mantenido a lo largo y ancho de nuestra siembra, cultivo y cosecha. El “señor corazón productivo” ha estado a nuestro lado, como se dice comúnmente, “en las buenas y en las malas”; desde luego, como seres humanos hemos fallado muchas veces, pero ellos no han resaltado nuestros errores, sino que han sostenido nuestros brazos en alto, en medio de la dura batalla espiritual con sus implicaciones emocionales y físicas. ¡Es imposible en esta hora agradecer, en toda su magnitud, al “señor corazón productivo” por estar a nuestro lado incondicionalmente! También es imposible olvidarlos; lo que dijo el Apóstol de sus colaboradores inmediatos, reitero también de los nuestros: “Cuyos nombres están en el libro de la vida” (Filipenses 4:3b).

¡Adelante, siempre adelante!

Oración:
Amantísimo Padre Celestial:
¡Dios mío! Sé bien que la cosecha está lista para ser recogida en este mismo fin de semana. Ahora mismo los cosechadores se están alistando para ir en su búsqueda. Permite que hoy sembremos tu Palabra con la esperanza de cosechar al “señor corazón productivo” para tu honra, Tu gloria y la extensión de tu reino en toda la tierra. Ayúdame a ser fiel en la siembra, en el cultivo y en la cosecha. En el nombre de JESÚS, amén.
Perla de hoy:
No hay atajos hacia la madurez espiritual y hacia un corazón productivo para Dios. Es un proceso de toda la vida.
Interacción:
¿Qué me dice DIOS hoy por medio de su Palabra?
¿Existe alguna promesa a la cual pueda aferrarme?
¿Existe alguna lección por aprender?
¿Existe alguna bendición para disfrutar?
¿Existe algún mandamiento por obedecer?
¿Existe algún pecado por evitar?
¿Existe algún pensamiento para llevarlo conmigo? 

jueves, 25 de junio de 2020

Señor corazón dividido

Francisco Aular
faular@hotmail.com
Lectura devocional: Mateo 13:18-23
Luego están las semillas que cayeron
entre los espinos. Estas semillas
representan a los que oyen el mensaje,
pero no dejan que este cambie sus vidas.
Sólo piensan en lo que necesitan y en
cómo hacerse ricos. Mateo 13:22 (LBLA)

Hace unos cuantos años en Virginia, Estados Unidos fui invitado a una iglesia evangélica en donde hablaría el presidente de la República de El Salvador, Elías Antonio Saca González. Llevé conmigo a algunos salvadoreños de nuestra iglesia en Manassas, yo los apoyaba en sus esfuerzos porque el gobierno de Estados Unidos, les diera piso legal para continuaran en el país.  Me imaginé que en esa reunión, además de escuchar al presidente Saca, oiría mensajes alusivos a nuestra fe, pues bien, me equivoqué. El servicio se fue por el lado de la prosperidad material; un par de hermanos salvadoreños perdieron la oportunidad de presentar el Evangelio que nos dejó JESÚS; ellos se desviaron, presentaron otro evangelio. Entre el enfoque presentado se encontraba que cuando uno viene al SEÑOR, Él lo hace rico en lo material. Según esa teología, casa nueva, carros nuevos, salud abundante y riqueza material, acompañan el hecho de seguir a CRISTO. La idea que nos dejaron fue que “entre más tengas, más importante eres y esa es la marca de un verdadero creyente”. Después vino el predicador, el doctor fulano de tal que venía de Nueva York, y pensé: “este hombre hablará claro, del verdadero propósito del Evangelio”. Ante mi asombro, el doctor de marras dio un discurso político… Por fin, le tocó el turno al Presidente Saca de dirigirse a la multitud allí reunida, un hombre de cuyo fundamento religioso no había escuchado mucho, pero del cual sabía no era cristiano evangélico. Bien, DIOS tomó aquel hombre y palabras más o palabras menos, dijo: “Nosotros no estamos aquí para mostrar cómo podemos hacernos ricos, sino cómo podemos ayudar a los pobres de mi país que viven aquí, y que no sueñan con hacerse ricos, sino en cómo trabajar duro de sol a sol para enviarles remesas a sus familiares que dejaron atrás. Sabemos que muchos de éstos son cristianos evangélicos que han encontrado en la Biblia y su fe en DIOS un buen fundamento para hacer bien y poder luchar…”. En verdad salimos del templo sintiendo que la palabra del SEÑOR se había cumplido: Les aseguro que si ellos se callan, las piedras gritarán” (Lucas 19:40).

Desde luego, el oyente representado por la tierra llena de espinos es el señor corazón dividido. La semilla que cayó en en señor corazón dividido, echa raíces, pero no lleva frutos para el reino de DIOS. El mismo JESÚS, explica esta parábola:
“Las semillas que cayeron entre los espinos
representan a los que oyen la palabra
de Dios, pero muy pronto  el mensaje
queda desplazado por las
preocupaciones de esta vida
y el atractivo de la riqueza
así que no produce ningún fruto”
(Mateo 13:22,NTV)

Se dice que Satanás convocó a una gran reunión con sus demonios para buscar un arma efectiva contra los nuevos creyentes. Uno sugirió que se le dijera que los creyentes son hipócritas, otro dijo, digamosle que los placeres de esta vida están primero; pero la propuesta que ganó es la que dice: “Digámosle que la Biblia es la verdad y su Mensaje es inobjetable, pero que no tienen tiempo por ahora y que mañana sí, lo tendrán”… Como efecto de todo esto, tenemos creyentes que siempre están dispuestos…pero nunca están disponibles. La Palabra ha sido ahogada en el señor corazón dividido.

Hoy asistimos a una época de creyentes dividido de sus lealtades a JESÚS. Millones de creyentes de corazón divididos entre lo temporal y lo eterno. Aquí la semilla al contrario de las otras que cayeron en diferentes suelos, la del “señor corazón cerrado” y la del  “señor corazón emotivo” echan raíces, pero no llevan fruto para el cielo porque su mira está en los “afanes de este siglo” (Marcos 4:19); “son ahogados por los afanes y las riquezas y los placeres de esta vida”. (Lucas 8:14,RV60). Los deleites que la prosperidad mundana hace posible, desviar el propósito de la semilla sembrada. Todo esto sucede porque el señor corazón dividido tiene un sinfín de interes – que pueden ser legítimos en sí-, sin embargo, hacen que DIOS y Su Palabra, no sean prioritarios.

He vivido demasiado tiempo entre el pueblo de DIOS y me he encontrado con los dos criterios del manejo de las riquezas, los que la manejan según DIOS, dador de ellas, y los que las manejan según el mundo, cuyo administrador es Satanás. Todavía creo que la semilla del Evangelio no vino desde el cielo para que yo me hiciese rico aquí en la tierra como propósito principal. He tenido el raro privilegio de dirigir entierros de hombres y mujeres ricos, y déjenme decirles algo: Ninguno pidió -y dudo que sus herederos lo hubieran permitido- que los enterraran con sus tesoros. Pero sé de algunos de ellos, que mientras vivían retornaron de su estado de “señor corazón dividido”, y también, sé que DIOS les permitió producir riquezas para la extensión del Reino aquí en la tierra. Ellos no se fueron con las manos vacías. ¡Alabado sea el Señor!

Oración:
Amantísimo Padre Celestial:
¡Qué clara es Tu Palabra, no hay manera de desviarse de ella si nos agarramos con toda sinceridad y gozo! En esta hora te ruego que nada ni nadie pueda desviarme de tu Palabra y de mi verdadero propósito para mi vida. En el nombre de JESÚS, amén.
Perla de hoy:
No dejemos que nuestra fe en JESÚS se convierta solamente en un departamento del corazón, sino que se llene de Él.
Interacción:
¿Qué me dice DIOS hoy por medio de su Palabra?
¿Existe alguna promesa a la cual pueda aferrarme?
¿Existe alguna lección por aprender?
¿Existe alguna bendición para disfrutar?
¿Existe algún mandamiento por obedecer?
¿Existe algún pecado por evitar?
¿Existe algún pensamiento para llevarlo conmigo? 

miércoles, 24 de junio de 2020

Señor corazón emotivo

Francisco Aular
faular @hotmail.com
Lectura devocional: Mateo 13:18-23
Las semillas que cayeron entre piedras representan a los que oyen el mensaje del reino de Dios y lo aceptan rápidamente y con gran alegría. Pero como no entendieron muy bien el mensaje, su alegría dura muy poco. Cuando tienen problemas, o los maltratan por ser obedientes a Dios, en seguida se olvidan del mensaje. Mateo 13.20-21 (LBLA)

El “señor corazón emotivo” es la persona cuyo lema es “si lo siento lo creo”. Según su concepto humano y milagroso de la fe, el evangelio que no tiene milagros no tiene poder; la religión más poderosa es la que tiene milagros. Sus emociones lo dominan. Sin embargo, con las emociones ocurre el hecho que son muy buenas para servirnos, pero son muy dañinas cuando son nuestras dueñas. En el aspecto religioso, las emociones son muy engañosas, y pueden ser fatales a la hora de la obediencia al Señor, porque la fe genuina muy a menudo no está en los terremotos, ni en los fuegos, ni en los vientos recios, sino en la fe apacible que surge por el poder de la Palabra (1 Reyes 19:11-12), esto lo confirma el Apóstol, cuando señala: “Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios”. (Romanos 10.17). ¡Fe salvadora es entender que JESÚS bajó del cielo a la tierra para ser posible el milagro de mi salvación espiritual; el ser humano, nacido de nuevo es el milagro de Dios! JESÚS, no nos engañó al decirnos:
“Busquen el reino de Dios por
encima de todo lo demás y
lleven una vida justa,
y él les dará todo lo que
necesiten”. (Maateo 6:33).

Aquí en la parábola del relato de JESÚS tenemos simbolizadas a esas personas que se conmueven con mucha facilidad, son los creyentes superficiales que van de iglesia en iglesia buscando emociones en vez de la Palabra de Dios. Buscando la prosperidad material como si Dios fuera el genio de la “Lámpara de Aladino” para complacer sus deseos, o tal vez, “dejar de sufrir”, pasarla bien. No buscan a Dios por lo Él, es, sino por lo que Él, hace. Su fe es débil. Sus impresiones son transitorias y cuando vienen las tentaciones, las críticas y la persecución pronto vuelven atrás. No están dispuestos ni disponibles para que JESÚS, les forje un carácter firme como Sus discípulos, por ello, les faltan profundidad en el estudio de la Palabra,  en la entrega al servicio del SEÑOR y el tomar la cruz como símbolo de consagración total al reino de Dios. Están desde un principio de su llegada al reino, por su propia voluntad, sentenciadas a permanecer en un infantilismo que pide y pide, en vez de llegar a la madurez espiritual en que pueden darse a sí mismos como un “sacrificio vivo, santo, agradable a Dios que es vuestro culto racional”. (Romanos 12:2b). Cuando la semilla cae “entre piedras”, nace encima, pero no tiene raíz y por lo tanto, queda en la superficie.

En esta vida cristiana me he encontrado muchas veces con el “señor corazón emotivo”. Por supuesto, soy un pastor que siempre tengo la tendencia en ver en un nuevo creyente, el potencial de lo que puede llegar a ser en el reino y me dedico a forjar ese futuro líder de la Iglesia del SEÑOR, pero he descubierto una y otra vez que el “señor corazón emotivo” no está dispuesto a pagar el precio. Se puede percibir en ellos que la semilla cayó entre las piedras de su corazón, la alegría que mostraron al principio, es pasejera. Poco a poco se alejan, muy frecuentemente para ir a las congregaciones numerosas donde son un número más, y no les demandan compromiso, ni responsabilidad. Por supuesto que prefiero eso que se vaya al mundo o algunas de las 4.200 religiones que existen… Sin embargo, sé que no se me ha dado autoridad para rechazar a nadie y mucho menos al “señor corazón emotivo”, sino para servir en el nombre de JESÚS e intencionalmente buscar, desarrollar a aquellos cuyo tipo de terreno es productivo, sueño, oro y me esfuerzo en encontrar al líder potencial, cuya voz se escuche, cuando la mía, se haya ido. ¡Y alabado sea el Padre, los encuentro y en eso ando!

Oración:
Amado PADRE Celestial:
Delante de ti vengo con alabanzas y gratitud, por todos esos hombres y mujeres que a lo largo de mi vida, pusiste para que hicieras de mí quien soy. Igualmente en esta hora mi gratitud es por los discípulos que me has dado a través de los años en tu servicio. ¡Alabado seas por los triunfos que les has dado y escucho de la compasión que sienten en el reino para alcanzar a los no alcanzados, y llevarles esta preciosa vida eterna que en tu misericordia nos das como un regalo! No hay mayor gozo en esta vida que escuchar que nuestros discípulos han echado raíces para tu honra y gloria. Te pido una bendición especial para cada uno de ellos y su vida espiritual y familiar, en el nombre de JESÚS, amén.
Perla de hoy:
La salvación es el fruto de la semilla sembrada gratuitamente en nosotros, pero nuestra carrera hacia la madurez, nos costará todo.
Interacción:
¿Qué me dice DIOS hoy por medio de su Palabra?
¿Existe alguna promesa a la cual pueda aferrarme?
¿Existe alguna lección por aprender?
¿Existe alguna bendición para disfrutar?
¿Existe algún mandamiento por obedecer?
¿Existe algún pecado por evitar?
¿Existe algún pensamiento para llevarlo conmigo? 

martes, 23 de junio de 2020

Señor corazón cerrado

Francisco Aular
faular @hotmail.com
Lectura devocional:
Hay algunos que escuchan el mensaje
del reino de Dios, pero como no lo entienden,
el diablo viene y hace que lo olviden.
Estos son como las semillas que
cayeron junto al camino.
Mateo 13.19 (LBLA)

Sembrando la Palabra de Dios

“A través de Cristo, Dios en su gracia está edificando un reino de personas redimidas, para gozo de ellas y para gloria de Él”. Así lo afirma el teólogo Kendel Easley en su libro: Guía Hollman ilustrada de Historia bíblica, es un estudio del Reino de Dios, a través de la Biblia. Ciertamente, por la gracia de Dios hemos recibido por la fe en JESÚS, entrada al reino de Dios. ¡Al percibir y disfrutar el regalo del amor y la paz de Dios, nos sentimos impulsados a comunicar la Buena Noticia a otras personas! Así nos convertimos en sembradores de la Palabra de Dios. Contribuyendo para la extensión de  reino de Dios aquí en la tierra, desde el ahora hasta la eternidad futura. Podemo apreciar esta verdad al estudiar las parábolas del evangelio relatadas por JESÚS. Entre ellas, el relato titulado “Parábola del sembrador”, aunque en realidad sería mejor enfocarla sobre el tema de la semilla del reino que es la Palabra de Dios y las reacciones de los distintos tipos de terrenos (corazones) en donde la Semilla bendita es sembrada. Esto lo vemos claramente en el Evangelio de Mateo capítulo 13: 1-23.

La semilla y señor corazón cerrado

Una de las verdades del evangelio es que debemos llevarlo a todos, pero no todos lo creerán “son como las semillas que cayeron junto al camino”. Hoy tengo muchas ventajas al haber nacido en un campo, vi a mi padre, labrar la tierra pero también lo vi abrirse camino en medio de un bosque hacia una toma de agua por ejemplo, al principio el sendero es blando, pero a medida que es pisado se convierte en un camino y si muchos van por allí, surgían los caminos reales, cualquiera puede saberlo porque están duros y sería imposible esperar de ellos que produzcan algo, si cayera en ellos alguna semilla. De igual manera, así eran algunos caminos del tiempo de JESÚS. En efecto, el oyente representado por el suelo junto al camino lo personalizo llamándolo: el señor corazón cerrado:
“Y mientras sembraba, parte de la semilla
 cayó junto al camino; y vinieron las aves
y la comieron” (Marcos 13:3)

El lema del señor corazón cerrado: “Si lo veo lo creo”

En mi ya larga experiencia evangelizadora me he tropezado con el “señor corazón cerrado” varias veces, en cuyos corazones la Palabra del Señor que es sembrada, no crece. Son indiferentes y pareciera que su lema es: “Si lo veo lo creo” pero en el vocabulario de Dios, es diferente “Si lo crees lo ves”, únicamente cuando creo en lo que me dice la Palabra de Dios puedo ver, se me quitan las vendas de los ojos y brillan en mi alma: la fe, la esperanza y el amor. El “señor corazón cerrado” es insensible y por eso la Biblia dice que están: “muertos en sus delitos y pecados” (Efesios 2.1-2) JESÚS, explicó:
"Hay algunos que escuchan el mensaje 
del reino de Dios, pero como no lo entienden, 
el diablo viene y hace que lo olviden. 
Estos son como las semillas que 
cayeron junto al camino. 
Mateo 13.19 (LBLA)

¿Existe esperanza para el señor corazón cerrado?

Ahora bien, me he encontrado al “señor corazón cerrado” en varios lugares, pero por increíble que parezca me los he encontrado en las iglesias. ¿Por qué vienen a oír, si el mensaje de la Palabra nunca entra en el corazón? ¿Hay esperanza para el “señor corazón cerrado”? Sí las hay. Todavía recuerdo a uno de ellos, domingo tras domingo, venía a dejar a su familia en nuestro templo y se iba de retorno a sus actividades dominicales, algunas veces cuando le invitaba tenía excusas variadas para no dejar entrar la Palabra en su corazón. Pero un día aquel hombre trajo a la familia, y se quedó detrás de la ventana del templo para escuchar el mensaje. Así lo hizo varios domingos. Al final de mis mensajes siempre doy oportunidad a las personas para hacer alguna manifestación de obediencia a la Palabra de Dios, y les he pido un paso al frente, ese domingo y ante el asombro de todos, aquel “señor corazón cerrado” pasó al frente y aceptó el regalo de la vida eterna en JESÚS. Aquel corazón cerrado se abrió para DIOS. Llegó a ser un miembro responsable y líder de la iglesia, un padre cristiano ejemplar y un fiel esposo hasta su muerte. Partió en el SEÑOR con un corazón productivo para el reino. ¡Alabado sea Dios por Su Palabra viva!

Oración:
Amado PADRE Celestial:
Mi corazón lleno de gratitud viene delante de ti por la semilla que nos has dado que es tu Palabra y por hacernos sembradores de ella, yo no conozco el corazón de los seres humanos; pero tú, sí. En obediencia sembraré tu semilla fielmente y tú las harás prosperar según tu propósito eterno. Dame fuerzas para no desmayar y entender con toda claridad que el único propósito por el cual me has dejado en este mundo es para ser un sembrador de tu Evangelio en toda oportunidad que tú me presentes, en el nombre de JESÚS, amén.
Perla de hoy:
El cielo se llena de gozo por un pecador que se arrepiente; pero sin siembra no habrá cosecha.
Interacción:
¿Qué me dice DIOS hoy por medio de su Palabra?
¿Existe alguna promesa a la cual pueda aferrarme?
¿Existe alguna lección por aprender?
¿Existe alguna bendición para disfrutar?
¿Existe algún mandamiento por obedecer?
¿Existe algún pecado por evitar?
¿Existe algún pensamiento para llevarlo conmigo? 

lunes, 22 de junio de 2020

La gran cosecha

Francisco Aular
faular@hotmail.com
Lectura devocional: Lectura devocional: Juan 4:34-42
Ustedes conocen el dicho: “Hay cuatro meses entre la siembra y la cosecha”, pero yo les digo: despierten y miren a su alrededor, los campos ya están listos para la cosecha. Juan 4:35 (NTV)

Cosecha en todo terreno

Una jovencita de 16 años llegó a un pueblito al frente de su equipo de la Marcha Evangelizadora de ese año, el desafío era grande porque allí no teníamos “testimonio bautista”. Dios tenía para aquel equipo una gran cosecha, más de cuarenta personas aceptaron al Señor y también recibieron las lecciones de discipulado. Los integrantes del equipo regresaron a sus lugares de origen, pero aquella jovencita se quedó liderando al grupo de nuevos creyentes que se reunían debajo de un árbol de mango. Un hombre que tenía un depósito desocupado, al verlos reunirse allí, los invitó a que se reunieran en el lugar que les estaba ofreciendo. Así surge una nueva iglesia.

Cosechando antes que muera la cosecha

En otra ocasión, tres evangelizadores llegaron a Maracaibo, la segunda ciudad, al occidente de Venezuela, y en ese equipo está un famoso pianista; salen a evangelizar y llegan a un edificio, empiezan a tocar puerta por puerta, de repente de un apartamento se escucha una música clásica a todo volumen; el pianista evangelizador dice: “¡Allí tiene que vivir un músico, déjenme a mí compartir el evangelio!”. Tocan y tocan pero nadie responde; el jefe del equipo le dice al músico, “sigamos, tal vez el dueño de la casa está durmiendo”…, pero el pianista dice: “¡Eso es extraño!” Y volvió a insistir. Por fin, un hombre sale y los invita a pasar, el hombre dice: “¿Saben algo?, soy músico pero había resuelto poner fin  a mi vida…”. De allí en adelante el pianista tomó la palabra y al poco rato, los tres hombres se arrodillaron porque aquel hombre “había pasado de muerte a vida”.

¡Vamos por la gran cosecha ahora!

Estamos en Fort Lauderdale en Florida, un grupo de amados hermanos viajaron desde Venezuela y Canadá a Estados Unidos; son evangelizadores. Reciben una semana de adiestramiento y luego van casa por casa, en una ciudad del país en el que se supone, la gran mayoría de sus habitantes son cristianos nacidos de nuevo, pero no es así. Muchos estadounidenses son cristianos religiosos que necesitan a JESÚS; lo que pudieran ser obstáculos, el sol fuerte y el idioma inglés, son vencidos, y al final del evento, un mes después, sesenta personas forman una nueva iglesia.

La cosecha rinde frutos

Igualmente, en otra ciudad norteamericana, Toronto en Canadá, tres jóvenes llegan a visitar a un joven chileno-canadiense, él es un destacado jugador de fútbol, pero al mismo tiempo, la violencia que domina en su barrio, lo hicieron convertir en una fiera de las peleas callejeras y en los estadios. Uno de los jóvenes evangelizadores toma la palabra, le expone el plan de salvación, y el evangelizado acepta el regalo de la vida eterna en JESÚS. El joven nuevo convertido al Evangelio empieza compartir su nueva fe con los que le rodean, impacta a sus familiares, a sus amigos y conocidos; por su testimonio, más de una veintena de personas vienen a la vida eterna en ese primer año de convertido. Actualmente aquel hombre, conjuntamente con su esposa e hijos, terminar de regresar, después de cuatro años como misioneros en España. Son la primera pareja hispana que salen enviados desde Canadá. ¿Qué tienen todas las historias en común? Pues, que no importa el evangelizador -Dios lo usará de todas maneras-, no importa el país, el barrio, el idioma, el nivel social y económico, el sistema político o cultural, lo que sí importa es obedecer a JESÚS, predicar su Evangelio, porque alguna persona estará lista esperando por alguien que le lleve el Mensaje de Salvación. Sea quien sea esa persona que esté por convertirse al Evangelio, nos ayudará a cambiar al mundo, porque una gran cosecha nos espera: “despierten y miren a su alrededor, los campos ya están listos para la cosecha”.
Oración:
Amado PADRE Celestial:
Tu nombre es digno de ser alabado por tus hijos en toda la tierra. Hazme aprender que la evangelización es la mejor forma de invertir nuestra vida en otros; que como la mujer samaritana, tenga yo esa pasión evangelizadora, capaz de hacerme buscar a otros con tu mensaje. Ayúdame a sembrar, a cultivar y a cosechar para tu honra y gloria. En el nombre de JESÚS, amén.
Perla de hoy:
Evangelizar es una cruz clavada en el alma del evangelizador y ésta lo obliga, por amor a su prójimo y en obediencia, a ir a la zona incómoda.
Interacción:
¿Qué me dice Dios hoy por medio de su Palabra?
¿Existe alguna promesa a la cual pueda aferrarme?
¿Existe alguna lección por aprender?
¿Existe alguna bendición para disfrutar?
¿Existe algún mandamiento por obedecer?
¿Existe algún pecado por evitar?
¿Existe algún pensamiento para llevarlo conmigo? 

viernes, 19 de junio de 2020

Romance al padre

Francisco Aular
faular@hotmail.com
Lectura devocional: Efesios 6:1-4.
Honra a tu padre y a tu madre
—que es el primer mandamiento
con promesa-” (Efesios 6:2,NVI)

Era la tercera semana de junio de 1999, y entonces, sonó el teléfono de mi oficina, y desde el otro lado oí la voz de la directora de Días Especiales de nuestra iglesia, Ivonne, mi nuera: “Pastor, ¿pudiera escribir un poemita al padre para este domingo? Así surgió… “Romance al Padre”…Hoy, en vista de la cercanía del Día del Padre, enviamos esta Perla del Alma como homenaje a los padres que invierten sus vidas en sus ramitas de olivos, es decir sus hijos.

¡Feliz día del padre a todos en todas partes!
Aquí el poema:

Romance al padre
Francisco Aular
“Honra a tu padre y a tu madre
—que es el primer mandamiento
con promesa—“
Efesios 6:2 (NVI)
El padre es superhombre,
encontrado en el camino.
Palabra de cinco letras,
y un significado infinito.
Él siempre tiene respuestas,
a las preguntas del hijo.
El padre lo arregla todo
con solo decir: "_¡Hijo mío!"
O con un, ¿qué será de ti
una vez que me haya ido?
Mi padre, ¡cómo lo recuerdo!
Su andar comunicativo...
Dándome sabios consejos
desde que era muy chico:
“Encomiéndate al Señor,
ámalo en Superlativo.
Apoya a tu iglesia siempre
y no sólo los domingos.
¿Acaso es tuyo lo tuyo?
¿No es de Dios lo recibido?
Dale al Señor lo primero
y cambiará tu destino.
Ahorra para el mañana,
da mucho más de ti mismo.
Cuando vayas de visita
Lleva un regalo contigo...
Porque nunca está demás
en la mesa de un amigo.
Esta vida es muy breve,
y no hay que ser indeciso.
Pues pronto se apagará
este tizón encendido.
Y no podrá calentarte
este sol de mi cariño.
¡Levántate y sé hombre
Deja las cosas de niño!
Y me diste el testimonio
Para ser tan efectivo:
_Porque un día acudí a Dios,
en busca de mi destino.
Y, Él, me dio una mujer
y,  de la vida me río...
Tengo amor, techo y pan
 el cuidado de mis hijos..."
Así pasaron los años,
veloces, inadvertidos...
Te confieso padre amado:
¡Qué recuerdos tan benditos!
¿Dónde te fuiste mi viejo
cuando más te necesito?...
Y ahora te busco padre,
por toditos los caminos...
Y casi siento tu voz
al decirme: "_¡Hola! hijito"
Aquí vengo padre amado,
con mi corazón herido...
Cuando ya no queda nada
de aquellos años altivos...
Pero tú estabas allí...
Esperando... compasivo.
Con tu corazón de padre
y el apoyo de un amigo...
Modelaste en mi inocencia
cuando no tenía sentido,
lo que vale un ser humano
cuando es agradecido...
A servir a mis hermanos,
a no ser competitivo.
Porque en tu alma no cabía
algún hijo favorito…
A perdonar ampliamente,
Rechazar lo vengativo.
Y no sacar leña fácil,
del árbol cuando ha caído.
Tus besos y tus abrazos
Doy a mis nietos e hijos
ellos que son tu retoño…
Son el tronco florecido,
Son herencia de mi Dios
Son como plantas de olivos,
Son flechas en mis manos,
de mi juventud habidos.
¡Cristo, mi pasión y triunfo...!
Por eso soy bendecido.
Papá, hoy las gracias te doy…
Tengo tu herencia conmigo:
¡Dios, familia y ministerio
Y los hijos de mis hijos!
El padre es superhombre,
encontrado en el camino.
Palabra de cinco letras,
y un significado infinito.

Toronto, junio de 1999

Oración:
Amado PADRE celestial
Gracias por poner a mi lado a mi padre, no fue perfecto, pero estaba allí al lado de mi madre, cuando yo desperté. Llevo conmigo su imagen y una gran ola de buenos recuerdos y gracias por permitir honrarlo mientras vivió. Ahora Señor, te ruego por todos los padres que estamos al frente de nuestros hogares en estos días tan difíciles para proveerles siempre a nuestros hijos la figura de un hombre de DIOS. ¡Gracias Señor por responderme en el hombre de JESÚS! Amén.
Perla de hoy:
El padre es superhombre,
encontrado en el camino.
Palabra de cinco letras,
y un significado infinito.
Interacción:
¿Qué me dice DIOS hoy por medio de su Palabra?
¿Existe alguna promesa a la cual pueda aferrarme?
¿Existe alguna lección por aprender?
¿Existe alguna bendición para disfrutar?
¿Existe algún mandamiento por obedecer?
¿Existe algún pecado por evitar?
¿Existe algún pensamiento para llevarlo conmigo?