martes, 31 de julio de 2018

Simplemente un ¡hasta luego!

Francisco Aular 
Lectura devocional: Apocalipsis 22:12-21
Aquel que es el testigo fiel de todas esas cosas dice: “¡Sí, yo vengo pronto!”. ¡Amén! ¡Ven, Señor Jesús! Apocalipsis 22:20 (NTV)

Comencé a escribir Perlas del Alma el 16 de octubre del año 2007, era un proyecto de un año, ¡estamos a punto de cumplir once años! Al pensar en mi declaración de intenciones inicial, tenía en mi mente el hecho de que la vida es una sucesión de dificultades que a veces vienen en fila, terminamos una y viene la otra. Sin embargo, el cristiano nacido de nuevo no tiene necesidad de vivir afligido por ello. ¡Dios nunca prometió librarnos de los problemas a que son sometido los demás seres humanos!, pero nos promete: “Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora; porque él dijo: No te desampararé, ni te dejaré.” (Hebreos 13:5 NTV) La Biblia nos habla de muchos hombres y mujeres de Dios sufrientes, pero tomaré la vida ejemplar de José, el hijo de Jacob y Raquel. Este hombre hizo todo bien, sin embargo, tuvo que soportar una vida de sufrimientos, pero él mantuvo su optimismo hasta vencer al final de su larga vida, este hombre tuvo dos hijos y a los dos les puso nombres interesantes por el significado: “José llamó a su hijo mayor Manasés, porque dijo: «Dios me hizo olvidar todas mis angustias y a todos los de la familia de mi padre». José llamó a su segundo hijo Efraín, porque dijo: «Dios me hizo fructífero en esta tierra de mi aflicción». (Génesis 41:51,52 NTV) Fíjese en esta actitud vencedora: “Dios me hizo olvidar todos mis problemas”, “Dios me hizo fructífero en esta tierra de aflicción.”

Por otro lado en este devocional, al igual que José lo hizo, en cada problema que me ocurre veo una puerta, una salida, es decir una perla, como lo señala Juan al describir la Nueva Jerusalén:  “Las doce puertas estaban hechas de perlas, ¡cada puerta hecha de una sola perla! Y la calle principal era de oro puro y tan cristalino como el vidrio.” (Apocalipsis 21:21 NTV). Por utópico que parezca a los incrédulos, ¡hay un fabuloso futuro para los cristianos nacidos de nuevo, pero ahora tenemos que lidiar con problemas y con pruebas! Por lo tanto, debemos hacer de cada problema en nuestro pasado o el presente una perla.

¿Qué es una perla, cómo se forma? En el fondo del océano habita la ostra, un marisco muy apreciado en la buena mesa. Algunas veces, se forma una tormenta de arena que tira a la ostra de un lado a otro, entonces, un grano de arena entra en el molusco, en realidad esto es una herida y le causa sufrimiento. El organismo de la ostra entra en acción para sanarla. Segrega entonces una sustancia que poco a poco cubre el grano de arena. Cuando se sana, posee una perla preciosa en su interior. Esa ostra no será solamente parte de una buena comida, sino también, se lucirá de muchas maneras como una joya preciosa de mucho valor. De esta manera, ¡toda perla natural es un proceso para sanar una herida! ¡Sin sufrimiento no hay perla!

Ahora bien, ¿cómo podemos transformar nuestros problemas en perlas? Eso depende de nuestra actitud frente al desafío que nos presenta una crisis en nuestras vidas. Cuando estemos pasando por aflicciones debemos saber que Dios esta formando una perla del alma, que afectará tu espíritu, tu mente, tu voluntad y tus emociones. ¡JESÚS transformó la cruz de maldición en bendición, en la preciosa perla de salvación que hoy disfrutamos!

Pues bien, por más de diez años, he mantenido este devocional con una relación muy estrecha con todos mis perlistas; algunos me reportan otros no, sin embargo, los hechos y las personas que expresan que han pasado a otro nivel espiritual por medio de estas meditaciones, hacen que me siento muy agradecido a mi Señor y Salvador JESÚS; es mi oración al Padre Celestial, que esas más de seiscientas perlas que me ha permitido escribir ,Él, las utilice para Su honra y gloria; sin duda, estos devocionales seguirán llevando su mensaje sobre como convertir nuestros sufrimientos en perlas del alma.

Hoy interrumpo, hago un paréntesis necesario a la escritura diaria de Perlas del Alma y el posterior envío, otros asuntos relacionados siempre con nuestra pasión por nuestro amado JESÚS, reclaman la prioridad de mi tiempo. No es un adiós es simplemente, un ¡hasta luego!

Pensando en esto, me detuve en el hasta luego de JESUS, ese maravilloso día de su ascensión a los cielos. ¡Me imagino a sus discípulos en aquella despedida, no lo verían más! Sin embargo, dos ángeles los confortaron diciéndoles: “Hombres de Galilea —les dijeron—, ¿por qué están aquí parados, mirando al cielo? Jesús fue tomado de entre ustedes y llevado al cielo, ¡pero un día volverá del cielo de la misma manera en que lo vieron irse!”. (Hechos 1:11 NTV).

En estos momentos me viene a la memoria uno de mis grandes autores favoritos, el Dr. Francisco Lacueva, en el cruce de correspondencia que mantuvimos, nos llamábamos mutuamente “tocayo”. Bueno mi amado tocayo, en uno de sus últimos libros -antes de irse a morar con el SEÑOR- Apocalipsis, de la Editorial Clie, al final escribe algo que me parece su hasta luego para todos nosotros sus admiradores en todo el mundo, comentando el hasta luego de JESÚS: “¡Sí, yo vengo pronto!” Escribe:

“La fantasía lo ha descrito bajo la imagen de una doncella cuyo prometido la dejó para ir de viaje a Tierra Santa, con la promesa de que, a su regreso, la haría su esposa amada. Muchos le decían a ella que jamás volvería a verlo. Pero ella creía en la palabra de él y, tarde tras tarde, bajaba al solitario puerto y encendía una luz frente a las rugientes olas, para dar la bienvenida al navío que había de devolverle a su amado…Así también, aquel bendito Señor que nos ha amado hasta la muerte, se ha marchado a la misteriosa Tierra Santa de los cielos, prometiendo que, a su vuelta, nos tomará como a su dichosa y eterna Esposa. Algunos dicen que se ha ido para siempre y que nunca más lo veremos aquí. Pero su última palabra fue: “¡Sí, vengo presto!”…Y alguna de esas noches, mientras el mundo está ocupado en sus alegres frivolidades, riéndose de la doncella del puerto, una forma se levantará de las turgentes olas, como otrora en Galilea, a vindicar para siempre toda esa espera y devoción, y traer a ese fiel y constante corazón un gozo, una alegría y un triunfo que nunca tendrá fin”.

Con lágrimas en mis ojos, digo: “¡Sí, ven, Señor JESÚS!” (Apocalipsis 22:20). Nunca nos has dicho adiós, sino simplemente un ¡hasta luego!

Oración:
Padre Celestial:
¡Gracias por la salvación que me has dado por tu gracia! ¡Gracias por llamarme para escribir sobre ti, en todos estos años! ¡Yo sé que tu amado Hijo volverá a buscarnos para llevarnos con Él para siempre! ¡Vivimos entre su hasta luego y la esperanza de volverlo a ver¡ Mi mano sostén SEÑOR hasta que llegue ese momento o me llames a tu presencia. En el nombre de JESÚS. Amén
Perla de hoy:
A medida que este mundo nos prueba, va surgiendo una perla del alma que exclama. ¡Ven SEÑOR JESÚS para brillar contigo!
Interacción:
¿Qué me dice Dios hoy por medio de su Palabra?
¿Existe alguna promesa a la cual pueda aferrarme?
¿Existe alguna lección por aprender?
¿Existe alguna bendición para disfrutar?
¿Existe algún mandamiento a obedecer?
¿Existe algún pecado a evitar?
¿Existe algún pensamiento para llevarlo conmigo? 

lunes, 30 de julio de 2018

¡Hoy seré agradecido!

Lectura devocional: Colosenses 3:5-17
Y que la paz que viene de Cristo gobierne en sus corazones. Pues, como miembros de un mismo cuerpo, ustedes son llamados a vivir en paz. Y sean siempre agradecidos. Colosenses 3:15 (NTV)

¡Hoy seré agradecido!
Soy el milagro de Dios y por eso existo. No soy un accidente en este mundo. Soy fruto del cuidado providencial y de la acción soberana del Padre eterno sobre el universo, y estuve en Su mente: “antes de la fundación del mundo” (Efesios 1:4). En Su gracia, El Padre me proveyó un nombre en la tierra y otro en la gloria.

¡Hoy seré agradecido!
Frente a mí están todas las posibilidades, porque soy un ser finito con posibilidades infinitas. Hoy me siento con energías suficientes y todo mi ser reclama el sendero que todavía debo andar; he escogido el camino de la gratitud.

¡Hoy seré agradecido!
Lo seré con aquellos que ya no están, y, que durante miles de años, muchísimos hombres y mujeres invirtieron sus esfuerzos y vidas para descubrir y desarrollar los adelantos y las ventajas que ellos no tuvieron, pero que gracias a ellos poseo. Mi gratitud me lleva a recorrer los nombres y recordar a algunos de ellos, verdaderos benefactores de la humanidad, investigadores, astrónomos, físicos, químicos, médicos y otros profesionales, esos, que con desinterés y altruismo a prueba, dedicaron sus vidas a escudriñar en sus laboratorios hasta encontrar la respuesta a la enfermedad, al sufrimiento, y mitigar el dolor que como seres humanos enfrentaremos siempre. Desde muy niño, les debo mi existencia, y nunca me alcanzará toda esta vida para agradecérselos.

¡Hoy seré agradecido!
Estoy en deuda con los autores humanos, pero, inspirados por Dios, auxiliados por el Espíritu Santo, los cuales escribieron la Santa Biblia, la Palabra de Dios. Esta Palabra viviente ha sido mi perfecto tesoro de sabiduría divina, y una fuente inagotable para la sabiduría humana; no pido perdón por hacer de la Biblia mi brújula perfecta para guiarme el resto de mi vida, la creo de pasta a pasta, inerrante y soberana, hasta llegar hasta donde esta Palabra nos promete, “un cielo nuevo y una tierra nueva”.

¡Hoy seré agradecido!
Sigo en deuda con aquellos que trabajaron para mí al escribir las páginas de las grandes obras literarias de cuyas fuentes he bebido desde que aprendí a leer. La lectura no es virtud, sin embargo, forma parte de las cualidades para adquirirla; leer es la fuerza de vivir la belleza que toca mi visión y las puertas de mi corazón para  ennoblecerlo; es el secreto que tiene mi alma para sonar como la lira, nada más que con el contacto del escrito; leer es dejarse iluminar y despertar los ojos del espíritu como despertaron sus autores al abrir el entendimiento, convencer la razón y conmover los sentimientos más recónditos del ávido lector. Razón tenía la sabiduría judía cuando enseñó: “convierte a tus libros en amigos”, y el proverbista cuando aconsejó: “Dirige a tus hijos por el camino correcto, y cuando sean mayores, no lo abandonarán.” (Proverbio 22:6; NTV).

¡Hoy seré agradecido!
¿Cómo puedo agradecer a aquellos que sembraron árboles bajo cuyas sombras me deleito y cuyos frutos me sostienen? La mejor forma de pagar mi deuda con ellos será plantar hoy la semilla de un árbol cuyo fruto no alcanzaré a comer, pero con la esperanza de que un día -cuando ya nadie se acuerde de mí, las aves hagan nidos en sus ramas y los seres humanos se deleiten con sus frutos como yo lo hice con aquellos que no sembré, pero cuyos frutos he gustado desde mi juventud.

¡Hoy seré agradecido!
Lo seré con los ancianos y con los jóvenes, porque: “La gloria de los jóvenes es su fuerza, y la hermosura de los ancianos es su vejez” (Proverbios 20:29; RV60). Los ancianos se tornaron en mis guías con sus ejemplos y consejos cuando yo era un joven con la pasión de renovarme y por el anhelo de emprender obras dignas, por los sueños de ser útil y no venir a este mundo solamente para ocupar un lugar; tuve que tomar la decisión de no quedarme plantado en donde me sembraron, sino salir, como Abraham, a buscar mi propia tierra prometida; mis pies reclamaron el éxodo, el cruce del Mar Rojo y el desierto; debo decir que por gratitud a todas las vidas que en mi andar me han tocado y he tocado, soy un optimista a tiempo completo.

¡Hoy seré agradecido! No necesité haber nacido en una cuna de oro, ni rodeado de privilegios. Mi triunfo ha dependido de mi actitud frente a la vida, el haber nacido en una choza, no ha impedido que haya tenido el privilegio y la sed inagotables de aprender y compartir lo aprendido; en mi andar, resolví elevarme sobre mis imposibilidades con empeño y nobleza, y sacar lo mejor de mí, sin competir con nadie. Por ello, como Job, si hoy perdiera las pocas cosas que poseo, diría como él:Desnudo salí del vientre de mi madre y desnudo estaré cuando me vaya. El Señor me dio lo que tenía y el Señor me lo ha quitado. ¡Alabado sea el nombre del Señor!” (Job 1:21; NTV). El refrán dice “es de bien nacidos ser agradecidos.” Por esto y mucho más: ¡Hoy seré agradecido!

Oración:
Padre eterno:
¡Te creo Señor cuando dices que me amas y tienes un plan maravilloso para mi vida! ¿Cómo no he de creerte cuando me has dado fe, esperanza y amor? Por todo esto estoy agradecido y seré esternamente agradecido. En el nombre de JESÚS. Amén.
Ser agradecido es simplemente descubrir la belleza de vivir dando gracias a Dios en todo y por todos.
Interacción:
¿Qué me dice Dios hoy por medio de su Palabra?
¿Existe alguna promesa a la cual pueda aferrarme?
¿Existe alguna lección por aprender?
¿Existe alguna bendición para disfrutar?
¿Existe algún mandamiento a obedecer?
¿Existe algún pecado a evitar?
¿Existe algún nuevo pensamiento para llevarlo conmigo?

viernes, 27 de julio de 2018

El punto de no retorno

Francisco Aular
perlasdelalma@gmail.com
Lectura devocional: Lucas 9:51-62
Y Jesús le dijo: Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios. Lucas 9:62 (RV60)

Al mirar retrospectivamente hacia la Primera Marcha Evangelizadora -sin duda, uno de los momentos históricos más emocionantes y significativos de nuestra obra evangélica venezolana-, vienen a mi mente los primeros tiempos, esos días en que nuestro pequeño auto era un santuario para orar, alabar y dar gloria a Dios, aquellos lejanos días en que un sentimiento no definido me embargaba, pasando por los días en que sólo mi esposa me oía los planes, hasta cuando tuve la santa seguridad de que Dios haría grandes cosas con nuestra amada obra. Supe entonces que asumiría el reto de ponerme al frente y pagaría el precio, había llegado al punto de no retorno.

Como es sabido, cada vez que Dios quiere hacer algo, lo primero que hace es establecer una relación de amor con un individuo  común, le muestra la visión, y luego llega esa santa seguridad al saberse que uno es invitado por Dios para la realización de la tarea. La seguridad no viene, en la mayoría de los casos, por experimentar una visión milagrosa, viene sin nada sensacional ni peculiar, es un asunto de obedecer al compromiso y responsabilidad de ser hijos de Dios. Debo decir, que Dios premia la fe de sus hijos en todas las épocas, así que, nada ni nadie podría detener a una mujer u hombre verdaderamente llamados por Dios a su ministerio. Ser conscientes de ser llamados por Dios a Su Ministerio es el punto de no retorno.

Existe un momento decisivo en el llamado que nos hace Dios, y esto es muy parecido a la salida del pueblo de Dios de Egipto. Moisés era un hombre 80 años, 40 años en el palacio y 40 años en el desierto. Todos esos años, Dios había trabajado con Moisés en su formación para la obra que emprendería. Por misterioso que parezca  el gran YO SOY, nos necesita, nos prepara y nos llama a Su servicio. Dios puede hacerlo solo pero nos da el privilegio de trabajar con Él! Se espera de los llamados que respondamos, y estemos dispuestos a pagar el costo humanamente hablando de la obra que Dios quiere hacer. Así que Dios hace grandes cosas extraordinarias por medio de Moisés y Aaron Sus siervos. Al fin el pueblo sale, ¡imagínense más de un millón de personas hacia el desierto para llegar a la Tierra Prometida! Llegan frente al Mar Rojo, es de noche, y sienten detrás de ellos, los cascos de los caballos y camellos, las ruedas de los carros de guerra, los gritos del Faraón y el ejército egipcio…El pueblo de Israel aterrado, fue a su líder Moisés y juntos clamaron a Dios, entonces, la respuesta de Dios a su siervo fue: “…¿Por qué clamas a mí? Di a los hijos de Israel que marchen.” (Éxodo 14:15). Moisés y su pueblo habían llegado al punto de no retorno. ¡Marcharon y triunfaron!

Hace 41 años, en Venezuela, nosotros llegamos a esa misma determinación. Estuvimos después de la Primera Marcha Evangelizadora, en el punto de no retorno y marchamos. En en aquellos tiempos y de muchas maneras por la oración, la evangelización y el discipulado, Dios nos había estado hablando acerca de la gran obra que quería hacer desde nuestra Venezuela hacia el mundo. En aquellos años, los que estábamos al frente del Departamento de Evangelización, tuvimos que enfrentar muchas crisis y hacer los respectivos ajustes. Siendo honestos, ni yo mismo sabía adónde nos llevaría el Señor, pero teníamos un corazón apasionado por la clara dirección de Dios en lo que hacíamos, no nos importaba si nos llamaban fanáticos, tontos o locos, habíamos resuelto no defendernos -antes de tomar esa resolución ya habíamos orado por ello-, sino amar a todos los hermanos y hermanas de la obra sin distinción de ninguna clase.  De muchas maneras Dios nos había colocado en el punto sin retorno, y por lo tanto, no podíamos dar marcha atrás.

El fuego divino ardía en nuestros corazones por la experiencia de obedecer y servir a Dios, y por encima de todo, el anhelo de servir a su pueblo, manteniéndolo unido y armonioso sin importar el precio que tuviéramos que pagar por ello, esa era nuestra única autoridad y ancla segura. No podíamos fallarle a Dios culpando a otros de nuestro fracaso, ni tampoco causar división en la obra obedeciendo al complejo de mártir; la Marcha Evangelizadora no venía para dividir, sino para unir, sumar y multiplicar. Como el supremo objetivo de nuestra vida cristiana es glorificar a Dios y honrarlo, fue nuestro anhelo entonces y hoy también, responder al llamado divino y emprender grandes cosas para Dios, obviamente esto lleva implícita la idea de que cuando se llegue al éxito la gente diga, "¡Dios lo hizo!". ¡En esa pasión por seguir al SEÑOR JESUCRISTO, estamos en el punto de no retorno!

Este año 2018, celebramos 41 años de Marcha Evangelizadora, por ello, cuando llegues a cualquiera de las distintas Marchas que se están celebrando en varios lugares de Venezuela, y tal vez en otros países, da gracias al SEÑOR por estas cuatro décadas de esfuerzo evangelizador; cuando empezamos a llevar la evangelización por decirlo en forma coloquial, a domicilio, hace cuatro décadas salimos de las paredes de los templos, no solamente a repartir literatura o ganar a algunos simpatizantes para el SEÑOR. Descubrimos que muchas personas, conocían algunos versículos y hasta querían convertirse al SEÑOR creer y arrepentirse, pero…¡no sabían como hacerlo! Cuando los primeros marchistas extendieron la invitación tanto en privado como en público, mas de cuatro centenares de nuevos convertido fue la respuesta… ¡Gracias al SEÑOR! Nuestro gozo como evangelizadores fue igual a como haber salido de Egipto hacia la tierra prometida, y como María, cantamos: “Jehová es mi fortaleza y mi cántico, y ha sido mi salvación. Este es mi Dios y lo alabaré. Dios de mi padre, y lo enalteceré. Jehová es varón de guerra; Jehová es su nombre.” (Éxodo 15:2,3, RV60). 

En consecuencia, seguimos yendo, tocando las vidas de las personas estén dónde estén, evangelizándolos e invitandolos a un compromiso con el SEÑOR JESUCRISTO, luego volvemos para enseñarles los primeros pasos en su Nueva Vida. ¡No rebajamos el desafío del SEÑOR, cuando señaló la gracia divina y la respuesta humana: “Luego dijo Jesús: «Vengan a mí todos los que están cansados y llevan cargas pesadas, y yo les daré descanso. Pónganse mi yugo. Déjenme enseñarles, porque yo soy humilde y tierno de corazón, y encontrarán descanso para el alma. Pues mi yugo es fácil de llevar y la carga que les doy es liviana». (Mateo 11:28-30,NTV). ¡En esto, estamos en el punto de no retorno!

Oración:
Amado Padre Celestial:
¡Hoy es día de cantarte alabanzas por lo que has hecho en medio de nosotros! Te damos gloria por el llamado que nos hiciste a participar contigo en la búsqueda de aquellos que tú ya habías escogido, por medio de la oración, la evangelización y el discipulado. ¡Haz SEÑOR que como ayer, marchemos en tu nombre, y que tú Angel y tu columna de fuego vayan detrás de nosotros, ilumindando el camino por dónde hemos de andar. En el nombre de JESÚS. Amén.
Perla de hoy:
La oración por los perdidos sin acción evangelizadora, es una ilusión.
Interacción:
¿Qué me dice Dios hoy por medio de su Palabra?
¿Existe alguna promesa a la cual pueda aferrarme?
¿Existe alguna lección por aprender?
¿Existe alguna bendición para disfrutar?
¿Existe algún mandamiento por obedecer?
¿Existe algún pecado por evitar?
¿Existe algún pensamiento para llevarlo conmigo?


jueves, 26 de julio de 2018

¡Sin excusas!

perlasdelalma@gmail.com
Lectura devocional: Proverbios 24:10-12
Porque si dijeres: Ciertamente no lo supimos, ¿Acaso no lo entenderá el que pesa los corazones? El que mira por tu alma, él lo conocerá,  Y dará al hombre según sus obras. Proverbios 24:12 (RV60)

¡Sin excusas frente a las demandas bíblicas!
La Biblia nos dice que el ser humano sin CRISTO en su vida, va a perecer eternamente: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”. (Juan 3:16, RV60)…“para que todo aquel que en él cree…” ¡Si usted es uno de esos amados que duda de su salvación eterna, después de haber creído, arrepentido e invitar a JESÚS a su vida! El SEÑOR dice muy claro, “…para que todo aquel que en él cree” ¡Usted y yo estamos en el “todo aquel”! Y ese “todo aquel”…¡Somos millones y si evangelizamos a “todo aquel”, seremos más. A estas alturas de la situación mundial, no existe ninguna esperanza, porque: ¡CRISTO es nuestra única esperanza! Prediquemos la Buena Noticia de salvación, sin dar excusas, es nuestra responsabilidad… “para que todo aquel que en él cree no se pierda, más tenga vida eterna…”

El asunto trascendental en la vida cristiana es ¿Cómo tener una pasión tan grande por JESÚS, como Él la tiene por los pecadores que no le han conocido? Si lo amamos a Él, tenemos que amar a lo que Él ama y repudiar lo que Él repudia. Tenemos que ir por ellos, porque esto fue lo que trajo a JESÚS desde el cielo. El apóstol, nos deja sin comentarios y sin excusas cuando dijo: “Pues si anuncio el evangelio, no tengo por qué gloriarme; porque me es impuesta necesidad; y ¡Ay de mí si no anunciare el evangelio!” (1 Corintios 9:16 RV60),

¿Qué estimuló a Pablo a emprender una labor misionera que todavía nos deja corto a nosotros, después de 20 siglos?:
“Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.” (Gálatas 2:20). ¡Pablo estaba preso de una pasión, sin límite por JESÚS! ¡Llevar el Evangelio era su pasión y su triunfo! Los enemigos de Pablo de ayer y de hoy, nunca más lo han detenido, ni podrán porque un ser humano motivado y apasionado logra lo imposible…

Ahora bien, frente al desafío de ir por ellos, no valen excusas: “Ciertamente no lo supimos” Toda la Biblia esta llena del mandato de ir y llevar el Mensaje de Salvación, y además para darnos el poder de realizar la obra evangelizadora, vino el Espíritu Santo: “Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.” (Hechos 1:8).

La única razón de la existencia de las iglesias locales es la de ser agencias del Reino de Dios en la tierra, y como agencias deben ser los hogares, la familia grande de todo creyente, es el gimnasio en donde aprendemos a ejercitamos en todo el conocimiento de Dios, y mientras hacemos todo eso, simultáneamente: Oramos. Evangelizamos. Hacemos discípulos:
Jesús se acercó y dijo a sus discípulos: «Se me ha dado toda autoridad en el cielo y en la tierra. Por lo tanto, vayan y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Enseñen a los nuevos discípulos a obedecer todos los mandatos que les he dado. Y tengan por seguro esto: que estoy con ustedes siempre, hasta el fin de los tiempos». (Mateo 28:18-20, NTV).

Dios en Su infinita misericordia y sabiduría nos ha escogido para usarnos como Sus instrumentos para alcanzar a los que no le han conocido. ¡Que nadie ni nada nos detenga, adelante, siempre adelante! ¡Sin excusas y sin pedir perdón a nadie por anunciar y llamar a las personas al arrepentimiento y la paz con Dios!, como lo explicó el Apóstol Pedro:
“En realidad, no es que el Señor sea lento para cumplir su promesa, como algunos piensan. Al contrario, es paciente por amor a ustedes. No quiere que nadie sea destruido, quiere que todos se arrepientan.” (2 Pedro 3:9, NTV). ¡Dios no quiere que nadie sea destruido, quiere que todos se arrepientan! ¡La pasión del evangelio es ver a las personas venir a JESÚS, verlos salvarse, verlos pasar de muerte a vida!

¡Dios nos envía, nos da Su poder y espera que vayamos! Él no puede ser engañado: “Acaso no lo entenderá el que pesa los corazones”… En aquel día final, cuando todos los salvados comparezcamos delante del Tribunal de Cristo, habrá premios o galardones, las cinco coronas prometidas, una de ella la de gozo es por haber sido evangelizador (Filipenses 4:1); pero también, habrá reproches: “Y dará al hombre según sus obras”.

Dios nos comisionó a todo creyente, para llevar el Evangelio a “todo aquel” que no lo conoce. JESÚS, a través de Su Espíritu va con nosotros. ¡No da Su autoridad! ¡No tenemos tiempo que perder es ahora o nunca! ¡Ya siento los cascos de los caballos de los cuatro jinetes del Apocalipsis!
El Ángel que tocará la trompeta del fin, ya está ensayando…! ¡El SEÑOR regresa por nosotros! El clamor y ruego de los hermanos del primer siglo, es también nuestro: “¡Sí, ven, Señor JESÚS!”
Oración:
Amado Padre Celestial:
Mi amado DIOS, tú me llamaste a ser tu hijo y a ser un evangelizador, uno que cuente tu historia y tu Buena Noticia de Salvación. Ayúdame a presentar el Evangelio, y sus demandas de tal manera que las personas sean liberadas por tu gracia y a su vez haga su decisión de ser tus hijos, sean tus discípulos que te proclamen con tu poder en medio de estos tiempos. En el nombre de JESÚS. Amén.  
Perla de hoy:
¡Ya siento el sonar de los cascos de los caballos de los cuatro jinetes del Apocalipsis! El Ángel que tocará la trompeta del fin, ya está ensayando…! ¡El SEÑOR regresa por nosotros! El clamor y ruego de los hermanos del primer siglo, es también nuestro: “¡Sí, ven, Señor JESÚS!”
Interacción:
¿Qué me dice Dios hoy por medio de su Palabra?
¿Existe alguna promesa a la cual pueda aferrarme?
¿Existe alguna lección por aprender?
¿Existe alguna bendición para disfrutar?
¿Existe algún mandamiento por obedecer?
¿Existe algún pecado por evitar?
¿Existe algún pensamiento para llevarlo conmigo? 

miércoles, 25 de julio de 2018

“En peligro de muerte”

Francisco Aular 
perlasdelalma@gmail.com
Lectura devocional: Proverbios 24:10-12
Libra a los que son llevados a la muerte; salva a los que están en peligro de muerte. Proverbios 24:11 (RV60)

“Pastor, viajamos a nuestro país porque tenemos un tío muy enfermo y le llevamos en Mensaje de Vida Eterna…” Así lo dijeron y lo hicieron. Aquella pareja de recién creyentes, se puso en marcha y fueron, dieron testimonio, no solamente al moribundo -quien aceptó el Regalo de la Vida Eterna en JESUCRISTO-, sino de su fe en el SEÑOR a sus familiares y amigos. Pero igualmente, este matrimonio ha sido un testimonio  también para todos nosotros que hacemos vida con ellos, en nuestra iglesia.” Como aquella mujer samaritana, tal vez, ellos no sepan mucha teología pero sienten compasión por aquellos que están en “peligro de muerte.”

Ciertamente, nuestra labor es de vida o muerte: “Libra a los que son llevados a la muerte. Salva a los que están en peligro de muerte” (v.11). Hubo un tiempo en que nuestra obra, en mi país, dependía nada más que de pastores, misioneros y evangelistas para realizar la evangelización. Aunque en lo personal yo sentía la carga por los perdidos, no sabía cómo evangelizarlos, solo los invitaba a la iglesia. Yo no sabía que podía ser un instrumento para librar y salvar a los que están “muertos en sus delitos y pecados”. Así que mientras trabajaba como fotógrafo clínico en la sala de autopsias del Hospital Vargas de Caracas, me dedicaba a visitar a los enfermos, leerles la Palabra, orar por su salud e invitarlos a la iglesia.

Una tarde, andaba visitando y entré a la sala 5, de mujeres, mientras caminaba por el pasillo, una enferma, desde su cama me llamó por mi nombre: “¡Francisco!”, me acerqué adonde estaba, y a pesar de su vientre hinchado, su rostro con el espectro de la muerte, la reconocí, era la madre de una de mi excompañeras de estudios; la saludé por su nombre, me di cuenta que casi no podía hablar, la ayudé a incorporarse y apoyarse en mí.

Me dijo con una voz muy profunda: “¡Francisco, me muero, tengo miedo, mucho miedo!” Hice lo que sabía, oré y le leí la Palabra, le dije que yo vendría con mi pastor. Salí del hospital con la decisión de volver esa misma noche, pero aquella semana había la reunión anual de pastores fuera de nuesra ciudad y no encontré a mi pastor ni a ningún otro en la ciudad. A la mañana siguiente, dispuse las cámaras para fotografiar las piezas anatómicas de los cadáveres que allí estaban; fui a la cava para saber cuántos estaban, y, les confieso, que nunca, mientras viva, podré olvidar lo que sentí al descubrir que el primer cadáver, ¡era el de la madre de mi amiga!, la señora que había visitado el día anterior. Me turbé y las lágrimas empezaron a brotar sin poder detenerlas. Bajé a la sala de espera en donde sabía que encontraría a sus tres hijas, apenas me vieron, corrieron hacía mí y nos abrazamos. Los cuatro lloramos, ellas, por la madre fallecida, y yo, porque no la había librado, ni salvado de la muerte eterna. ¡La muerte me había ganado!

¡Creo que aquel día surgió en mi mente y corazón, el primer atisbo de la Marcha Evangelizadora! Sí, con su énfasis de entrenar a los miembros de todas nuestras iglesias, en la oración, la evangelización y el discipulado. La evangelización salió de los templos y se fue a la calles, a las casas, a las plazas, a las fábricas, cuarteles, centros universitarios, hospitales y cárceles. Por fin, la Palabra no estaba más presa. ¡La Palabra es libre y hará exactamente lo que Dios quiere que haga, “salvar a los que están en peligro de muerte”. ¡Gloria a Dios!

Ahora bien, el 15 de agosto de este año, hace exactamente 41 años, nació la Marcha Evangelizadora. El momento es oportuno para agradecer al Señor el haber mantenido en su calendario este esfuerzo año tras año y agradecer también a todos los marchistas, a los diferentes directores de la Marcha en estas cuatro décadas, a los que año tras año invierten sus vacaciones para ir a orar y evangelizar, y, además, contribuir con lo financiero -hasta hoy, cada marchista y directivo paga su participación en el evento-. Hoy en día la Marcha Evangelizadora, está regresando de donde salió a la iglesia local. En efecto, aunque podemos tener un evento anual, se ha convertido en una razón para vivir. A todos los marchistas de todos los tiempos, un fuerte abrazo marchista, y les digo: ¡Vamos por ellos! porque están en “peligro de muerte.”. ¡Manos a la obra!

Oración:
Padre eterno:
Hoy tengo en mi corazón gratitud por aquellos que van llevando el Evangelio persona a persona en todas partes. Gracias Señor por darme pasión evangelizadora, amor por los que van a un destino, separados de ti. Nosotros sabemos que tú eres capaz de hacer lo que tu Palabra dice que puedes hacer; sabemos que somos lo que tu Palabra nos dice que somos; sabemos que podemos hacer lo que tu Palabra dice que podemos; y sabemos que tu Palabra es viva y eficaz y actúa poderosamente en nosotros. Ayúdame Señor, para que yo puede oír cuando me dices: ¡Vamos por ellos! En el nombre de JESÚS. Amén.
Perla de hoy:
No sé cómo puede ser la separación eterna de Dios del pecador. JESÚS lo sabe y por eso nos dice: ¡Vamos por ellos!
Interacción:
¿Qué me dice Dios hoy por medio de su Palabra?
¿Existe alguna promesa a la cual pueda aferrarme?
¿Existe alguna lección por aprender?
¿Existe alguna bendición para disfrutar?
¿Existe algún mandamiento a obedecer?
¿Existe algún pecado a evitar?
¿Existe algún pensamiento para llevarlo conmigo? 

martes, 24 de julio de 2018

¡Perdidos… o salvados!

Francisco Aular
perlasdelalma@gmail.com
MARTES, 24 de julio de 2018
Lectura devocional: Juan 3:1-17
¡Perdidos… o salvados!
Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna…Este mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido y es hallado…Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido. Juan 3:16; Lucas 15:24; Lucas 19:19 (RV60)

Existen temas de la Biblia que son de vida o muerte. Hoy meditamos sobre uno de ellos: ¡Perdidos o salvados! Si en realidad, después de cincuenta años, estudiando la Palabra de Dios, el tema que voy a tocar, no fuese importante, no escribiría al respecto. Pero toda la Biblia desde Génesis hasta el Apocalipsis nos proclama esta doctrina y es necesario que la anunciemos. Veamos: 

¡Perdidos…o salvados! He aquí el dilema inevitable para todo ser humano que viene al este mundo. No lo podemos evitar, no lo podemos eludir. Porque tarde o temprano el dilema me tocara a mí y te tocará a ti también. Es más tocará a todos tus descendientes. Nos tocará a todos. Nadie podrá salir corriendo por una puerta de escape a este dilema que exige una decisión y que se nos presenta delante de nosotros desde que nuestra madre nos trajo al mundo: o seremos salvos aceptando el regalo de la salvación a través de JESÚS y seremos felices por toda la eternidad en el Cielo al lado de nuestro Salvador y Señor, o estaremos perdidos, para toda la eternidad, en el despreciable lugar del Infierno. Déjame serte lo más sincero y claro posible porque tú y yo, y todos los que vivimos en este mundo hoy, estamos en el vértice de una decisión que tomar. Y tenemos que hacerla mientras estamos en el camino de la vida humana. Ir al Cielo o al Infierno es algo voluntario. ¡Nadie irá obligado al Cielo porque allí solo reina el gozo, la paz y la bienaventuranza infinita de los que voluntariamente, lo elegimos! Pero si en esta vida, te resultan molestosas, aburridas e incómodas las cosas de Dios. ¡Tú has elegido el Infierno! Lo pienso y expreso de esta manera: imagínate que te mueres y tus familiares y amigos, que igual que tú, no viven una vida que agrada a Dios, se reúnen para pedirle a Dios que por favor te lleve al cielo. ¿Por qué habrá de hacerles caso? Al fin y al cabo, Dios sabe que nunca apreciaste ni Su Palabra ni a Su Hijo en este mundo. No sabes nada de Su Palabra. Nada de Su iglesia. Amaste solamente las cosas temporales, esas que siempre se quedan aquí, cuando nos vamos de este mundo. Creo que Dios diría, y solemnemente y  te lo digo con la Palabra: “No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de  mi Padre que está en los cielos…Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad” (Mateo 7.21, 23b). Estoy convencido de esto, Dios no hizo el Infierno para el ser humano, sino para el diablo y sus seguidores. Depende de nosotros, en esta vida, con quién queremos pasar la eternidad. Serás lo que quieras ser, y estarás donde quieras estar. ¡Es tu decisión!

¡Perdidos…o salvados! Jesús de Nazareth, vino desde el cielo para hablarnos principalmente de este importante asunto, porque como lo dijera el famoso estudioso bíblico el doctor W.G.T Shedd: “Jesucristo es el responsable de la doctrina de la perdición eterna. Todos los que se oponen a este dogma teológico están en conflicto con Él. Ni la iglesia cristiana ni el ministerio cristiano son los autores del mismo. El ministerio cristiano jamás habría inventado tal dogma; tampoco lo hubiera predicado durante los siglos de la era cristiana, como Jeremías, con lágrimas y reticencia, salvo por mandato del mismo Señor Dios que dijo: “Dirás todo lo que te mande” (Jeremías 1.7). 

Sin duda es más agradable a nuestros corazones hablar acerca de la felicidad de los salvados que de los sufrimientos de los perdidos; ambas verdades deben ser proclamadas si hemos de predicar toda la verdad tal como Dios nos la ha hecho conocer. Más aún, el amor salvífico de Dios sólo puede apreciarse adecuadamente con ese estado de pecado y miseria del cual Cristo vino a salvarnos. Si rechazamos lo que la Biblia dice acerca del infierno es porque no tenemos una comprensión y apreciación adecuadas del glorioso evangelio del Dios bendito. Sólo en su luz podemos ver el verdadero significado de la pregunta del carcelero de Filipo, hecha a Pablo y a Silas: “¿Qué debo hacer para ser salvo?” (Hechos 16:30). Ciertamente, la obra de JESÚS en la tierra, sería en vano, sino la tomamos en cuenta y hacemos la decisión de su oferta de salvación: “Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido” (Lucas 19:10).

Permítame ilústralo de esta forma, cuando llegué a la iglesia, los amados de ese tiempo no andaban por las ramas a la hora de anunciar esta verdad de ¡Perdidos o salvados! Los hermanos, no solo lo hablaban, explicaban o predicaban: ¡También lo cantaban! Allí estaba yo en aquella mañana de agosto de 1963, mi pastor el hermano Carlos Clark, en su primer culto en la gran ciudad de Caracas, dirigió el himno e hizo el llamamiento, mientras en el piano, la pianista, Ruth Ayllón, tocaba la inolvidable melodía: “Pecador ven a Cristo Jesús”. Me puse en pié, y conmovido pasé al frente donde me esperaba mi pastor para darme la bienvenida a la familia de Dios… (Efesios 2:19).

¡Qué gran día ese para este pobre pecador! Dios ya ha puesto 55 años entre aquel día y este momento, pero todavía me parece oírlo, con aquel énfasis de su letra de ¡perdidos o salvados! He aquí la letra:
                 I
Pecador, ven a Cristo Jesús,
Y feliz para siempre serás,
Que si tú le quisieres tener,
Al divino Señor hallarás.
CORO
Ven a Él (pecador), ven a Él, (pecador)  
Que te espera tu buen Salvador.
Ven a Él (pecador), ven a Él (pecador)
Que te espera tu buen Salvador.

                 II
Si cual hijo que necio pecó
Vas buscando a sus pies compasión
Tierno Padre en Jesús hallarás
Y tendrás en sus brazos perdón.
               III
Si, enfermo te sientes morir,
Él será tu doctor celestial,
Y hallarás en su sangre también
Medicina que cure tu mal.
               IV
Ovejuela que huyó del redil,
¡He aquí tu benigno Señor!
Y en los hombros llevadas serás
De tan dulce y amante Pastor
(CBP El Nuevo Himnario Popular #62)

Oración:
Gracias Señor por llamarme y poner en mí la fe para dar el paso de la muerte a la vida, y por tu presencia constante. Gracias porque estás aquí y ahora conmigo. Gracias por amarme y sostenerme hasta el momento en ir a tu presencia. En el nombre de JESÚS. Amén.
Perla de hoy:
¡Perdido o salvado! Depende de nosotros, en esta vida, en donde queremos pasar la eternidad.
Interacción:
¿Qué me dice Dios hoy por medio de su Palabra?
¿Existe alguna promesa a la cual pueda aferrarme?
¿Existe alguna lección por aprender?
¿Existe alguna bendición para disfrutar?
¿Existe algún mandamiento por obedecer?
¿Existe algún pecado por evitar?
¿Existe algún pensamiento para llevarlo conmigo? 

lunes, 23 de julio de 2018

41 años de Marcha Evangelizadora

Francisco Aular
perlasdelalma@gmail.com
Lectura devocional: Juan 4:35-42
¿No decís vosotros: Aún faltan cuatro meses para que llegue la siega? He aquí os digo: Alzad vuestros ojos y mirad los campos, porque ya están blancos para la siega. Mateo 4:35 (RV60)

Los hechos históricos son fundamentales en nuestras vidas como seres humanos, y la Biblia le da una gran importancia al número 40, al recordar y marcar un período de tiempo signficativo, enumero algunos
  • El diluvio vino después de 40 días de lluvia en tiempos de Noé.
  • Moisés pasó 40 días delante del SEÑOR y fue transformado por el toque divino.
  • David, enfrentó a Goliat después de 40 días, de oír sus amenazas de muerte.
  •  JESÚS, pasó 40 días despues de resucitado con sus amados discípulos, y luego surgió la Iglesia.

 Ciertamente, hace 40 años surgió en Barquisimeto en Venezuela, un esfuerzo evangelizador llamado la Marcha Evangelizadora. Dios mediante, este año los días 14-20 de agosto estaremos conmemorando 40 años de aquel gran evento que puso a otro nivel: La oración, la evangelización y el discipulado en nuestra denominación cristiana venezolana. ¡Este año, estaremos movilizándonos de una manera especial en todo el país e iremos por los que no han conocido el Regalo de la Vida Eterna en JESÚS! Como lo hemos hecho año tras año, desde entonces.  Rogamos que nos regalen sus oraciones, promuevan y de ser posible sean ustedes mismos participantes en esta gran fecha desde Barquisimeto.

En efecto, el 15 de agosto de 1977, un grupo de 25 jóvenes vinieron de distintos lugares de Venezuela hasta la bella ciudad de Barquisimeto -famosa por sus crepúsculos y su música- y después de 4 días intensivos de adiestramiento en la oración, la evangelización y el discipulado; y luego llenos del poder del Espíritu Santo fueron por los calles, plazas, pueblos y ciudades del centro del país, y alcanzaron a más de 400 personas para JESUCRISTO. ¡Lo demás es historia que se contará aquí en la tierra y en el cielo! ¡Gracias al Señor desde entonces hemos ido por toda Venezuela y muchos otros países! En esta hora en alguna parte de este planeta, nuestros marchistas siguen en acción, haciendo realidad nuestro lema: “¡La Marcha, no es para contarla, sino para vivirla!”

JESÚS, le dijo a Sus discípulos: “¿No decís vosotros: Aún faltan cuatro meses para que llegue la siega? He aquí os digo: Alzad vuestros ojos y mirad los campos, porque ya están blancos para la siega.” (Juan 4:35, RV60) A veces me pregunto ¿qué harían los grandes hombres y mujeres de Dios de ayer al mirar los campos hoy en Venezuela y el Mundo? Todos ellos nos dirían, “No importa el tamaño de la crisis, CRISTO es la respuesta. ¡Pueblo de Dios pongámosnos en Marcha por la gran cosecha que nos espera.”

He aquí algunos ejemplos de lo que Dios ha hecho, con nosotros, estos 41 años, marchando…

Una jovencita de 16 años llegó a un pueblito al frente de su equipo de la Marcha Evangelizadora de ese año, el desafío era grande porque allí no teníamos “testimonio bautista”. Dios tenía para aquel equipo una gran cosecha, más de cuarenta personas aceptaron al Señor y también recibieron las lecciones de discipulado. Los integrantes del equipo regresaron a sus lugares de origen, pero aquella jovencita se quedó liderando al grupo de nuevos creyentes que se reunían debajo de un árbol de mango. Un hombre que tenía un depósito desocupado, al verlos reunirse allí, los invitó a que se reunieran en el lugar que les estaba ofreciendo. Así surge una nueva iglesia.

En otra ocasión, tres evangelizadores llegaron a Maracaibo, la segunda ciudad, al occidente de Venezuela, y en ese equipo está un famoso pianista; salen a evangelizar y llegan a un edificio, empiezan a tocar puerta por puerta, de repente de un apartamento se escucha una música clásica a todo volumen; el pianista evangelizador dice: “¡Allí tiene que vivir un músico, déjenme a mí compartir el evangelio!”. Tocan y tocan pero nadie responde; el jefe del equipo le dice al músico, “sigamos, tal vez el dueño de la casa está durmiendo”…, pero el pianista dice: “¡Eso es extraño!” Y volvió a insistir. Por fin, un hombre sale y los invita a pasar, el hombre dice: “¿Saben algo?, soy músico pero había resuelto poner fin  a mi vida…”. De allí en adelante el pianista tomó la palabra y al poco rato, los evangelizadores y el evangelizado se arrodillaron porque aquel hombre “había pasado de muerte a vida”.

Estamos en Fort Lauderdale en Florida, un grupo de amados hermanos viajaron desde Venezuela a Estados Unidos; son evangelizadores. Reciben una semana de adiestramiento y luego van casa por casa, en una ciudad del país en el que se supone, la gran mayoría de sus habitantes son cristianos nacidos de nuevo, pero no es así. Muchos estadounidenses son cristianos religiosos que necesitan a JESÚS; lo que pudieran ser obstáculos, el sol fuerte y el idioma inglés, son vencidos, y al final del evento, un mes después, sesenta personas forman una nueva iglesia.

Igualmente, en otra ciudad norteamericana, Toronto en Canadá, tres jóvenes llegan a visitar a un joven chileno-canadiense, él es un destacado jugador de fútbol, pero al mismo tiempo, la violencia que domina en su barrio, lo hicieron convertir en una fiera de las peleas callejeras y en los estadios. Uno de los jóvenes evangelizadores toma la palabra, le expone el plan de salvación, y el evangelizado acepta el regalo de la vida eterna en JESÚS. El joven nuevo convertido al Evangelio empieza compartir su nueva fe con los que le rodean, impacta a sus familiares, a sus amigos y conocidos; por su testimonio, más de una veintena de personas vienen a la vida eterna en ese primer año de convertido. Actualmente aquel hombre, conjuntamente con su esposa e hijos, son misioneros en España. Son la primera pareja hispana que salen enviados desde Canada.

¿Qué tienen todas las historias en común? Pues, que no importa el evangelizador -Dios lo usará de todas maneras-, no importa el país, el barrio, el idioma, el nivel social y económico, el sistema político o cultural, lo que sí importa es obedecer a JESÚS, predicar su Evangelio, porque alguna persona estará lista esperando por alguien que le lleve el Mensaje de Salvación. Sea quien sea esa persona que esté por convertirse al Evangelio, nos ayudará a cambiar al mundo, porque una gran cosecha nos espera: “…He aquí os digo: Alzad vuestros ojos y mirad los campos, porque ya están blancos para la siega. (Juan 4:35, RV60). ¡Sigue haciendo historia en esto 40 años!

Oración:
Amado Padre Celestial:
Tu nombre es digno de ser alabado por tus hijos en toda la tierra. Hazme aprender que la evangelización es la mejor forma de invertir nuestra vida en otros; que como la mujer samaritana, tenga yo esa pasión evangelizadora, capaz de hacerme buscar a otros con tu mensaje. Ayúdame a sembrar, a cultivar y a cosechar para tu honra y gloria. En el nombre de JESÚS, amén.
Perla de hoy:
Evangelizar es una cruz clavada en el alma del evangelizador y ésta lo obliga, por amor a su prójimo y en obediencia, a ir a la zona incómoda.
Interacción:
¿Qué me dice Dios hoy por medio de su Palabra?
¿Existe alguna promesa a la cual pueda aferrarme?
¿Existe alguna lección por aprender?
¿Existe alguna bendición para disfrutar?
¿Existe algún mandamiento por obedecer?
¿Existe algún pecado por evitar?
¿Existe algún pensamiento para llevarlo conmigo?