viernes, 21 de septiembre de 2018

La esperanza viva

Por Francisco Aular
perlasdelalma@gmail.com
Lectura devocional: 1 Pedro 1:3-12
Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos. 1 Pedro 1:3 (RV60)

La esperanza es vivir la primavera estando en invierno. La esperanza hace vivir; es seguir con todo empeño lo que se quiere conseguir; la esperanza es la fuerza que nos mueve cuando se han agotado todos los recursos; la esperanza es dar gracias por los bienes prometidos, sin tenerlos en la mano; el apóstol Pablo, nos dice: Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor (1 Corintios 13:13 RV60).

Mediante la esperanza, el atleta se disciplina en sus ejercicios, el estudiante se concentra en  sus  estudios, las parejas se casan, los padres educan a sus hijos, los agricultores adquieren tierra y se dedican a la siembra, todos ponen su esperanza en el éxito. La esperanza alienta el esfuerzo. A la inversa, si la esperanza desaparece, llega la duda y la depresión que frenan hasta el deseo de vivir. De esta forma pudiéramos decir que la esperanza forma parte de nuestras necesidades fundamentales.

Hoy entre todas las crisis que nos afectan la desesperanza es una de las peores. Los gobiernos totalitarios saben mucho sobre la esperanza por eso intentan destruirla. De esa manera, el pueblo desemperanzado, estará como ganado para el matadero, y los tiranos seguirán aferrados al poder y se sostendrán ofreciendo “pan y circo” al pueblo; muchísima veces, más circo que pan.  Por esta razón,  hoy son muchos los seres humanos que han perdido la esperanza. Han perdido la esperanza de un futuro mejor, andan con desgano en el mundo, con demasiada frecuencia no esperan nada bueno de los demás, ni tampoco nada de sí mismos. Para Dante, “quien vive sin esperanza está ya en el infierno.”

La esperanza nos abre el futuro con sus horizontes. La esperanza, nos hace ver que esta vida es breve y que vale la pena vivirla a plenitud. Nos fortalece.

La esperanza ¡nos hace vivir!: nos hace escuchar la voz de la lluvia que cae sobre la tierra; nos hace ver la gracia en los verdes prados y los rayos de plata de la luna llena; nos permite oír el tenue quejido de las olas cuando rompen en la playa; por la esperanza, aún la muerte es un enemigo vencido y la victoria de la sepultara es temporal porque nuestro destino final, es vivir para siempre.

La esperanza, nos otorga un propósito para vivir y con ella superar cualquier sufrimiento del presente al palpar hoy lo invisible de un fabuloso mañana: Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más (Apocalipsis 21:4 RV60).

En definitiva la esperanza es el grito del alma, que en medio de la aflicción más profunda, puede hacernos felices y contagiar a muchos otros con nuestra actitud.

La Palabra de Dios, nos dice que la esperanza más que una virtud teologal es una Persona, es JESÚS: “Que es Cristo en vosotros la esperanza de gloria” (Colosenses 1:27b RV60). La esperanza cristiana descubre su fuente y meta en Dios mismo. Brota en el corazón de todo aquel que discierne el sentido de la venida de JESÚS a la tierra, que muriera y resucitara.

Ciertamente, JESÚS por medio de su muerte y resurrección, venció todo aquello que nos corta la esperanza, y nos coloca por medio del nuevo nacimiento, la esperanza de gloria, esa certidumbre que pase lo pase, ni la muerte ni la vida…ni nada nos podrá separar del amor de Dios que está en JESÚS (Romanos 8:35-39) ¡JESÚS es la esperanza viva!

Oración:
Padre Eterno:
Gracias por darnos esta bendita esperanza en ti. Ayúdame a enfrentar toda la prueba, todo problema e inclusive todo mi éxito que pueda lograr con la certeza de que vas conmigo, en el Nombre de JESÚS, amén.
Perla de hoy:
Cuando tu esperanza es Dios, no habrá nada imposible que no puedas lograr.
Interacción:
¿Qué me dice Dios hoy por medio de su Palabra?
¿Existe alguna promesa a la cual pueda aferrarme?
¿Existe alguna lección por aprender?
¿Existe alguna bendición para disfrutar?
¿Existe algún mandamiento por obedecer?
¿Existe algún pecado por evitar?
¿Existe algún pensamiento para llevarlo conmigo?