miércoles, 24 de agosto de 2016

Tocando fondo

Francisco Aular      
Lectura devocional: Jeremías 29:1-14
Porque yo sé muy bien los planes que tengo para ustedes —afirma el Señor—, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza. Jeremías 29:11 (NVI)

Tenía yo 38 años, era un líder internacional de mi denominación, pastor de la Iglesia Bautista Emanuel de la Castellana en Caracas, en Venezuela mi país; con un feliz matrimonio y padre de cuatro hijos, el mayor de 12 años y nuestra niña menor de seis años. Aquel año me había permitido hacer un plan continental de evangelización, promoverlo y desarrollarlo, cuyo énfasis principal sería celebrar la Marcha Evangelizadora Bolivariana, es decir, evangelización en Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia, y por supuesto, Venezuela. Celebrábamos el bicentenario del nacimiento de nuestro Libertador Simón Bolívar, así que invitamos a nuestro país, a 22 de líderes latinoamericanos, los entrenamos por todo un mes, y con ellos fundamos al Movimiento Discipular Bautista Latinoamericano (MODIBLA). Viajaba constantemente de un país a otro; mi carácter apasionado por el Señor JESÚS y por la oración, la evangelización y el discipulado, no me permitió percibir que poco a poco, entre mis muchos viajes que hacía, estaba haciendo uno que ningún líder quiere hacer: el viaje hacia el fondo. Porque habían pasado trece años trabajando sin tomarme vacaciones ni descansar. A nuestros niños, especialmente en las vacaciones escolares, los llevábamos con nosotros durante esos viajes, les hacíamos entender que andábamos de vacaciones, esto se cumplía parcialmente para mi esposa, pero para mí no, no lo eran.
Aquel año de 1983 a finales de septiembre,  terminamos todo el trabajo, Dios nos había dado excelentes resultados. Feliz regresé a mis actividades normales de la iglesia; una mañana llegué a las ocho, hice mi devocional y tomé un lápiz y una hoja en blanco. Como a las doce y treinta, sonó el teléfono, era Mary, mi esposa: “¿Vienes a almorzar?”, me dijo; miré la hoja en blanco sobre mi escritorio, en toda la mañana no había escrito nada; comprendí que algo grave me sucedía -debo decir con un corazón lleno de gratitud al Señor, que mi Padre celestial estaba conmigo, no estaba solo-; el Señor había enviado a nuestra iglesia al matrimonio García Urdaneta y me acuerdo que mi consiervo Jacobo García Miranda llegó a mi escritorio y me dijo: “Francisco ven conmigo, vamos a descansar”, nunca olvidaré que al salir de mi oficina, en su vehículo estaban ¡su familia y la mía! Nos fuimos de viaje hacia las hermosas playas del estado Falcón, a tres horas de Caracas. Llegamos a una pequeña isla, colgué una hamaca de unos árboles playeros y sobre una playita muy cerca de la corriente, allí, entre los corales y pececillos de colores, acompañado de la brisa del mar, pude dormir.
Finalmente en aquellos días, Dios me mostró lo que siempre he sabido por su Palabra, los hombres y mujeres de Dios, incluyendo los líderes, no estamos exentos de forzar nuestro cuerpo, nuestra alma y nuestro espíritu a grandes presiones. Experimenté algo inesperado, en todo ese proceso descubrí que un verdadero hijo de Dios, nunca tocará fondo propiamente dicho, en medio de las dificultades, pruebas y aflicciones de esta vida, saldrá victorioso, porque en el fondo Aquél que nos envió a evangelizar y a alcanzar a este mundo para Él y su gloria, es la Roca Firme sobre la cual caemos. El salmista escribió: “Mi carne y mi corazón desfallecen; más la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre.” (Salmo 73:26, RV60). Graciosamente alguien dijo: “Si tropiezas y caes, aprovecha para levantar algo del piso”. Siempre hay un aprendizaje en nuestro descenso:Me hizo bien haber sido afligido, porque así llegué a conocer tus decretos.” (Salmo 119:71, NVI).
Jeremías fue un profeta que le correspondió hacer su trabajo, cuando el pueblo de Dios estaba cautivo por sus enemigos, aquel cautiverio duró setenta años, por todas partes había dolor, desencanto y pérdida de fe, sin embargo, Dios envió un mensaje que podemos hacerlo nuestro también:Porque yo sé muy bien los planes que tengo para ustedes —afirma el Señor—, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza.” (Jeremías 29:11, NVI). ¡Estamos seguros al cuidado de Dios como parte de su Creación! ¡No desmayemos cuando sintamos que estamos tocando fondo!
Oración:
Amado Padre Celestial:
Aunque el sufrimiento por el cual estoy pasando puede ser el fruto de mi terquedad en obedecerte, o tal vez, por cualquier otra causa, vengo a ti porque sé que en tus manos y bajo tus alas estoy seguro, en el nombre de JESÚS, amén.
Perla de hoy:
Cuando nuestros problemas nos llevan al fondo, descubrimos que JESÚS es nuestra Roca.
Interacción:
¿Qué me dice Dios hoy por medio de su Palabra?
¿Existe alguna promesa a la cual pueda aferrarme?
¿Existe alguna lección por aprender?
¿Existe alguna bendición para disfrutar?
¿Existe algún mandamiento por obedecer?
¿Existe algún pecado por evitar?
¿Existe algún pensamiento para llevarlo conmigo?