Perlas del Alma
Francisco Aular
faular@hotmail.com
MIÉRCOLES, 14 de enero de 2026
Lectura devocional: Juan 20:24-29
Ocho días después, los discípulos estaban juntos de nuevo, y esa vez Tomás se encontraba con ellos. Las puertas estaban bien cerradas; pero de pronto, igual que antes, Jesús estaba de pie en medio de ellos y dijo: «La paz sea con ustedes». Juan 20:26 (NTV).
ESTE 2026 NOS ha sorprendido, cuando los tambores de guerra están sonando otra vez… Creo que todos estamos de acuerdo con esto, la guerra no debería ser la solución para la paz que necesitamos en este mundo. Sin embargo, ya Salomón, el rey pacífico, lo había escrito: “Un tiempo para amar y un tiempo para odiar. Un tiempo para la guerra y un tiempo para la paz” (Eclesiastés 3:7,8).
El autor resume todas las actividades del ser humano en dos extremos, el amor y el odio, la guerra y la paz. Dice el sabio que, “hay tiempo de guerra y tiempo de paz”, pero en el devenir histórico de un mundo caído, el ser humano ha tenido mucho más guerra que paz.
En efecto, según unas estadísticas de los estudiosos en la materia, desde el año 3200, antes de Cristo hasta nuestros tiempos, se han efectuado unas 15000 guerras, en las que han muerto unas 4000 millones de personas, es decir casi la mitad de nuestra población mundial actual que es ocho mil millones de personas. ¿Cuánto sufrimientos hemos tenido por buscar la paz por medio de las guerras?
Lamentablemente, muchas de estas guerras son de origen religioso, guerras fratricidas, entre hermanos de una misma nación, de una misma cultura y de una misma religión. Las escenas del sufrimiento de niños, mujeres y ancianos, víctimas principales de las guerras, nos revelan que el sufrimiento y el gemir de los pueblos, no lo escuchan los gobernantes que con todo el ventajismo de sus armamentos, recién comprados los estrenan contra su propio pueblo. Así se mantienen en el poder por medio de la fuerza y la guerra. Esto ha hecho que en 5000 años, según las mismas fuentes citadas sobre el estudio de las guerras de la humanidad, sólo haya habido 292 años de paz.
Por lo demás, JESÚS en su famoso discurso profético, señaló todo esto del sufrimiento humano y de las guerras interminables, con las siguientes palabras:
“Oirán de guerras y de amenazas de guerras, pero no se dejen llevar por el pánico. Es verdad, esas cosas deben suceder, pero el fin no vendrá inmediatamente después. Una nación entrará en guerra con otra, y un reino con otro reino”. (MATEO 24:6,7ª, NTV).
La causa de todo este mal está en el alejamiento del ser humano de la Persona más maravillosa que ha vivido entre nosotros, ¡JESÚS! Este distanciamiento de DIOS produce mucha guerras y sufrimientos, como lo dijera el profeta: “No hay paz, dijo mi Dios, para los impíos” (Isaías 57:21).
El versículo de hoy, nos habla de los amados discípulos del SEÑOR JESÚS, ellos habían sufrido al ver a su divino Maestro, padecer, morir y ser sepultado. El sufrimiento de la separación los llevó a pensar que todo se había acabado para ellos. El miedo a morir los aterró de tal manera que no se acordaban de todas las enseñanzas, milagros y prodigios que habían visto realizar en los días en que JESÚS andaba entre ellos.
Los discípulos de JESÚS ¡estaban preocupados por el futuro de sus vidas y no tenían paz! Así las cosas, ocurrió un hecho que los hizo volver a la tarea y los llenó de valor y poder: ¡La resurrección de JESÚS de entre los muertos! La noticia corrió entre ellos, y así, se reunieron de nuevo. De repente, ¡JESÚS atravesó las paredes y apareció en medio de ellos! El miedo, la preocupación y el sufrimiento dio pasos agigantados hacia la paz que solamente JESÚS nos ofrece.
Aclaro una vez más, no se trata de la paz como cese del sufrimiento y de las guerras, tal y como el mundo la ofrece, sino de ese maravilloso estado de ánimo que nos lleva a depositar toda nuestra confianza en DIOS, y a depositar en sus poderosas manos todo lo que somos y tenemos, nuestras preocupaciones en medio de los problemas y tormentas de la vida: “¡Tú guardarás en perfecta paz a todos los que confían en ti; a todos los que concentran en ti sus pensamientos!” (Isaías 26:3).
¡Todavía las manos de JESÚS, y las del PADRE son poderosas para sostenernos, hoy, mañana y siempre! ¡JESÚS nos llevará de la mano desde el sufrimiento a la paz!
La poeta Teresa de Jesús (1515-1582), del Siglo de Oro de la poesía española, nos llama a la verdad del sufrimiento a la paz, cuando dice:
Nada te turbe,
nada te espante,
todo se pasa,
Dios no se muda;
la aciencia
todo lo alcanza;
quien a Dios tiene
nada le falta:
Sólo Dios basta
Les doy mi formula: Esta noche pase lo que pase, que nada le interrumpa la paz prometida y probada por Sus discípulos a través de los siglos, a la hora de dormir:
“Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado”. —Isaías 26:3 (RV60). ¡Memorícelo y repita hasta dormirse!
¡Adelante, siempre adelante!
Oración:
PADRE ETERNO, gracias por dejarnos el consuelo inmenso de Tu Palabra, y la seguridad de la vida eterna en Tu Hijo amado JESÚS. Tú me sacarás con tu poder y tu gracia del sufrimiento a la paz. En el nombre de JESÚS. Amén.
Perla de hoy:
El secreto de salir del sufrimiento a la paz es confiar plenamente nuestras preocupaciones a JESÚS y creer en Su poderosa Palabra.
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