LA RESURRECCIÓN DE JESÚS, hecho por demás comprobado. Y, el mismo apóstol Juan, nos dice al cierre definitivo de la revelación de DIOS, de Su plan para la salvación del ser humano: “Cuando le vi, caí como muerto a sus pies. Y él puso su diestra sobre mí, diciéndome: No temas; yo soy el primero y el último; y el que vivo, y estuve muerto; mas he aquí que vivo por los siglos de los siglos, amén. Y tengo las llaves de la muerte y del Hades. —Apocalipsis 1:17,18 (RV60).
¡Qué promesa nos hace JESÚS! Sí, Aquel que tiene “las llaves de la muerte y el Hades” va con nosotros y está en nosotros. ¡Qué Evangelio! ¡Qué buenas noticias tenemos para que la gente venga a la JESÚS, la Vida ZOÉ! ¡Esta esperanza viene desde la Mente de DIOS al corazón del ser humano! ¡Gloria y más gloria!
Podemos preguntar: ¿En esto piensa la mayoría de los seres humanos sobre la muerte? No. Lamentablemente para la mayoría, la muerte es el final de todo, y, por lo tanto, nos pasamos la vida retardándola, disfrazándola, burlándonos e ignorándola, en cuanto nos es posible; pero tarde o temprano, tendremos una cita con ella. A pesar de que, ¡Nadie quiere que ni en sombra se atraviese en su camino!
Sin embargo, para el discípulo de JESÚS, la muerte ya no es un motivo de temor, poseemos la certeza que nos da la Palabra de DIOS; la muerte no nos separará de DIOS, sino que nos llevará a Él; veremos a JESÚS y lo conoceremos cara a cara; no sé lo que usted hará cuando eso suceda, pero cuando llegue allá y lo contemple en toda su gloria, y al ver en su cuerpo resucitado las marcas de los clavos en su amor por mí, me arrojaré a sus pies, y le diré: ¡Gracias amado JESÚS!, durante mi primer millón de años en la eternidad.
La cita bíblica, nos dice: “sabiendo Jesús que su hora había llegado para que pasase de este mundo al Padre, como había amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin.” Amar a los nuestros hasta el fin, nos da una gran esperanza frente a la muerte. Cuando dos personas son cristianos nacidos de nuevo, la muerte no es una separación definitiva, por tanto, no se dicen adiós por última vez, sino, ¡nos veremos en la mañana!
¡Adelante, siempre adelante!
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