miércoles, 19 de noviembre de 2025

¡CUÁNTO VALE UN MISIONERO! (2-2)

SELECCIONES

Perlas del Alma

Francisco Aular

faular@hotmail.com

JUEVES, 20 de noviembre 2025

Lectura devocional: Hechos 13:1-12

Pero el Señor le dijo: «Ve, porque he escogido a ese hombre para que hable de mí a la gente de otras naciones, y a sus reyes, y también a los israelitas. Yo le mostraré lo mucho que tiene que sufrir por mi causa.» Hechos 9:15,16 DHH).

 

EL APOYO FINANCIERO de los misioneros que enviamos, es: “Sostener la soga”, como lo dijo el primer misionero de las misiones modernas: William Carey (Inglaterra 1761-1834). En 1773, salió a la India, y por 40 años, sirvió allí. La idea de ¨sostener la soga” es tomada por Carey, de los mineros de su época. 

 

De la misma manera, como los mineros bajan a las profundidades de la tierra, amarrados, en búsqueda del oro; sus compañeros les sostienen la cuerda para que no perezcan en la tarea. ¡Mucho más importante que el oro, es un alma! ¡Debemos buscarlas donde estén y a cualquier costo! ¡Y también debemos sostener dignamente, al misionero y su familia. Efectivamente, el apoyo financiero del misionero que enviamos, es prioritario. Por lo tanto, dar para misiones es urgente: ¡Es ahora o nunca!

Conviene aclarar, en lo personal, que soy fruto de una pareja de misioneros estadounidenses que DIOS envió a Venezuela en noviembre de 1952, hace ya 73 años... 

 

En efecto, Charles y Shirley Clark, ministraron en Maracaibo. Luego de 10 años allí, se mudaron a Caracas, para pastorear a la Misión Bautista Emanuel. ¡Lo que diré me emociona hasta las lágrimas! No existe casualidad, sino causalidad… A mis 80 de edad y 62 años de andar con CRISTO, sé que DIOS nos busca y Su amor, nos lleva a Él, así fue mi encuentro con esta verdad. 

 

En aquel año y aquel mes y día de 1963. El misionero Carlos Clark, predicó su primer sermón el 11 de agosto de 1963. El misionero, después del mensaje, hizo el llamamiento que yo estaba esperando, y di un paso al frente haciendo la decisión personal de ser parte de mi familia espiritual, la iglesia. En ese caso fui el primer fruto que DIOS tenía destinado al misionero en Caracas. ¡Alabado sea el SEÑOR! 

 

Imposible decir en pocas palabras, cuánto le agradezco al SEÑOR por la vida, ministerio y ejemplo de mis padres espirituales, Carlos y Shirley Clark. ¡Qué el PADRE me los bendiga y premie al final de los tiempos, y disfruten de Su presencia, en esta hora! Por eso puedo decir, no con una pregunta, sino con una fuerte afirmación: ¡Cuánto vale un misionero! Allí va el poema:

 

 ¡Cuánto vale un misionero!

Francisco Aular
(Lucas 10:2)
«Ve, porque he escogido a ese hombre
para que hable de mí a la gente de otras
naciones”. (Hechos 9:15a).


Se marchó en silencio
buscando el sendero.
Se aferró a su Biblia
y miró hacia el cielo;
dejó a sus hermanos
y un hermoso templo;
algunos oraban,
y otros sollozaban;
mientras él se ausentaba
dejando recuerdos.
La luz de la tarde
proyectó en el suelo,
la silueta de un hombre
valiente y sincero,
que ha dejado todo por ser
Misionero.
Llegó el nuevo día
y el pueblo extranjero
Con su movimiento
de vida y misterios;
Hombres y mujeres
caminaban de prisa
no se dieron cuenta
que al puerto llegaba,
un hombre de lejos,
con Buenas Noticias
para todos ellos.
Y al ver el contraste
de tantos criterios,
medité un momento:
“¡Dios mío, cuánto vale
un misionero!” …
¿Qué dios es tan grande
como nuestro DIOS?
Un avivamiento al pueblo cubrió;
miles se salvaron;
el liderazgo se multiplicó;
Iglesias surgieron;
templos se erigieron
honrando al SEÑOR.
Más la iglesia misionera
que aquel hombre envió,
mantuvo la cuerda,
orando y dando
c
omo nunca dio;
pero algunos dudaban…
y al ver el contraste
de tantos criterios
medité un momento
“¡DIOS mío, cuánto vale
un misionero!” …
En las largas noches
del helado invierno;
o en las cortas noches
del verano nuevo;
de aquel misionero
yo siempre me acuerdo.
¿Tendrá su familia,
protección por cierto?
Y me asalta nuevamente
Este pensamiento:
“¡DIOS mío, cuánto vale
un misionero!” …

Francisco Aular
Toronto, 1997
De “Primicias del alma

Perla de hoy
Nacer de nuevo en CRISTO, nos hace un cristiano nacido de nuevo; obedecer la Gran Comisión, nos hace un misionero.

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