martes, 28 de febrero de 2017

¡Entre CRISTO y el Carnaval!

Lectura devocional: Romanos 8:1-13
“Porque si vivís conforme a la carne, moriréis; mas si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis.” Romanos 8:13 (RV60)

Según la definición del diccionario académico, carnaval es “Los tres días que preceden al comienzo de la Cuaresma. Fiesta popular que se celebra en carnaval, y consiste en mascaradas, comparsas, bailes y otros regocijos bulliciosos.” (DRAE). En otras palabras es la fiesta de la carne como el principio antagónico al Espíritu de Dios, dirigido por aquél quien desde el principio de la humanidad, se disfrazó de serpiente y tras el engaño a Adán y Eva, anda enmascarado engañando al ser humano para que éste viva alejado de Dios. Sobre este mismo pensamiento el apóstol Pablo, escribe a los creyentes corintios –Corinto era  ciudad tan perdida en las prácticas de actividades inmorales- que había surgido el verbo “corintiar” para definirla. ¿Quién está detrás de toda estas prácticas tan populares? “Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz.” (2 Corintios 11:14, RV60). La vida según la carne o el carnaval, nos invita a vivir embriagados en deleites y placeres, dándole rienda suelta a sus mascaradas, bailes, desenfrenos sexuales, y todo lo demás que el carnaval promueve e incita, volviendo al ser humano un títere del mal, llevándolo a la muerte espiritual o separación de Dios y de Su Espíritu. En otras palabras el Apóstol aconsejó a los hermanos corintios, desde luego -todos nuevos creyentes en la fe- que ellos tendrían que aprender a elegir: ¡Entre CRISTO y el Carnaval!
Por el contrario, la Vida “zoé” que nos viene del cielo sigue una dirección opuesta al mal, dominando los apetitos de la carne, las tentaciones del mundo y del maligno, superando nuestra vida “bíos” y acercándonos momento a momento como seres humanos a la comunión con nuestro Creador y madurez en el trato con nuestros semejantes. Depositar únicamente la fe en nuestro Señor Jesucristo para la salvación, nos hace nuevas personas. Dios no exige en Su Palabra que el ser humano se hunda en una fiesta de carnaval el día martes y el día siguiente piense en la muerte representada por la cruz de ceniza en la frente. Esto es un remiendo religioso, pero no la solución permanente contra la carne o el carnaval que vive en nosotros con su desorden. ¡Dios no vino desde el cielo y a morir en el Calvario para remendarnos sino para hacernos de nuevo! “Esto significa que todo el que pertenece a Cristo se ha convertido en una persona nueva. La vida antigua ha pasado; ¡una nueva vida ha comenzado!” (2 Corintios 5:17, NTV). Bíblicamente, la experiencia espiritual de escoger entre la vida cristiana o el carnaval, es un resultado individual de CRISTO reinando en nuestra vida humana con Su vida eterna. Esta es una experiencia espiritual transformadora, renovadora, en donde nuestro Señor y Salvador vive en nosotros (Apocalipsis 3:20); no ha perdonado (Colosenses 1:14); nos da el poder de ser hechos hijos de Dios (Juan 1:12); y nos da un propósito para vivir (2 Corintios 5:17). En efecto, nacer de nuevo (Juan 3:3), es una experiencia espiritual individual producida por El Espíritu Santo y la Palabra de Dios, que engendra nuevos pensamientos, nuevos ideales, nuevos afectos, nuevos propósitos, nuevas inclinaciones, nueva familia espiritual, nuevo carácter, nuevo comportamiento y nuevas esperanzas: “Y ahora, amados hermanos, una cosa más para terminar. Concéntrense en todo lo que es verdadero, todo lo honorable, todo lo justo, todo lo puro, todo lo bello y todo lo admirable. Piensen en cosas excelentes y dignas de alabanza.” (Filipenses 4:8, NTV). Imposible decir en tan poco espacio lo que Dios le dará cuando usted escoge: ¡Entre CRISTO y el Carnaval!
Usted puede ver cuan superior es la Vida (zoé) a la vida “bíos” y la carne o vieja naturaleza que vive en todos nosotros los seres humanos, que es temporal. La carne o vieja naturaleza en nosotros, expresada en la fiesta del carnaval u otras como fiestas como ésta, ofrece placeres efímeros y degradantes. Estos placeres duran lo que dura la celebración. Por eso la religión popular ofrece, el paliativo de una cruz de ceniza. Sin embargo, pese a las buenas intenciones, seguirás igual cada año y cada momento te sentirá derrotado por Satanás y sus distintas máscaras. En cambio, los goces de la Vida en CRISTO, son tanto para el ahora -el “mas acá”- como para el más allá. Son el cumplimiento de las promesas de CRISTO de un andar victorioso aquí y de un futuro de paz viviendo eternamente con Él: “Cuando todo esté listo, volveré para llevarlos, para que siempre estén conmigo donde yo estoy.” (Juan 14:3,NTV).
Ahora bien, escoge hoy a quien vas a servir mientras vivas aquí, en esta vida tan breve:“Porque si vivís conforme a la carne, moriréis; mas si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis.” Romanos 8:13 (RV60). Es tu decisión: ¡Entre CRISTO y el Carnaval!
Decídete por el desafío de la Vida verdadera, ¡CRISTO!: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.” (Juan 14:6). El SEÑOR, te invita: Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas.” (Mateo 11:28,29 RV80). Escoge hoy, ¡Entre CRISTO y el Carnaval!
Oración:
Padre Celestial:
Hoy resuelvo llenar mi vida con tu Palabra, de modo que sus verdades me eleven a ti. Bien sé que solo JESÚS tiene palabra de vida; Él es mi pan; ¡Él es la fuente que calma mi sed de ti! SEÑOR, ayúdame a divertirme con la alegría tuya, con tu gozo santo y a contagiar a otros con tu amor, fe y esperanza. En el nombre de JESÚS. Amen.
No te distraigas con la trampa del carnaval que te da alegría por un día, pero te esclaviza toda la vida. ¡Sé libre!
Interacción:
¿Qué me dice Dios hoy por medio de su Palabra?
¿Existe alguna promesa a la cual pueda aferrarme?
¿Existe alguna lección por aprender?
¿Existe alguna bendición para disfrutar?
¿Existe algún mandamiento a obedecer?
¿Existe algún pecado a evitar?
¿Existe algún pensamiento para llevarlo conmigo?

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