viernes, 8 de junio de 2012

Amar a Dios (2)

Francisco Aular

Queridos hermanos, amémonos los unos a los otros, porque el amor viene de Dios, y todo el que ama ha nacido de él y lo conoce. El que no ama no conoce a Dios, porque Dios es amor. 1 Juan 4:7,8

Ya lo vemos, Dios es amor, amor elevado a su máxima potencia, eterno y sin limitaciones. Es el amor incondicional que se da sin esperar recibir sin esperar nada a cambio. Es el amor que entregó en el Gólgota a su Hijo, que fue inmolado por nosotros los pecadores en aquella cruz, JESÚS, quien con sus brazos extendidos se convirtió en el puente mediador entre el cielo y la tierra por el cual el ser humano puede llegar a la salvación eterna. Pero el texto citado nos dice que el que no ama a sus hermanos no conoce a Dios. De manera que la prueba de si estamos en Dios o fuera de Él es sencilla: Averiguar si en nuestro corazón, en nuestra mente  y en nuestras fuerzas vitales, caben otros, además de Dios y nosotros. Como ya lo dijimos antes: “El día que no amas es el día más inútil de tu vida”.
Amar a Dios no es el simple amor sentimental, que es incapaz de cumplir sus promesas, sino que estamos hablando del amor que nace de medir el costo; nace de la comprensión y la meditación. Es el amor intencional. Creo que todas nuestras desilusiones al intentar amar a otros provienen del hecho de querer amar sin primero comprender que ese prójimo es tan ser humano como nosotros, que tienen sus problemas, sus debilidades, sus aciertos y sus yerros, que como nosotros, tiene un corazón. Hay muchos que son malos porque nadie les ha dado la oportunidad ni los ha inspirado para que sean buenos. Pero el que anda buscando a quien amar con un corazón inflamado por el perdón y el amor, siempre encontrará a alguien para amar, ya sean el objetivo de ese amor las personas fáciles de amar o difíciles, “porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado” (Romanos 5:5).No amemos con nuestro propio amor, sino con el amor de Dios en nuestros corazones, que el Espíritu Santo puso allí al momento de nuestro conversión.

Oración:
Oh Padre Eterno, Padre del Señor JESÚS…Padre mío: ¡Gracias por la vida que me das¡ Gracias por darnos tu amor para poder amarnos nosotros y amar a los demás. Ayúdame para amar con tu amor derramado en mí. En el nombre de JESÚS. Amén
Perla de hoy:
Debemos amar lo que Dios ama. Toda la creación lleva el autógrafo del amor de Dios por el ser humano.
Interacción:
¿Qué me dice Dios hoy por medio de su Palabra?
¿Existe una promesa a la cual pueda aferrarme?
¿Existe una lección por aprender?
¿Existe una bendición para disfrutar?
¿Existe un mandamiento a obedecer?
¿Existe un pecado a evitar?
¿Existe un nuevo pensamiento para llevarlo conmigo?




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