lunes, 24 de septiembre de 2018

El eco del silencio

Francisco Aular                                            
perlasdelalma@gmail.com
Lectura devocional: 1 Reyes 19:1-12
Después del terremoto, un fuego; pero el SEÑOR no estaba en el fuego. Y después del fuego, el susurro de una brisa apacible. 1 Reyes 19:12 (La Biblia de las Américas)

La experiencia del Profeta Elías nos dice que nuestro Dios puede hablarnos muy claro por medio del silencio. En efecto, el silencio tiene un gran valor en la música, también debe ser en nuestra vida devocional como cristianos nacidos de nuevo. Hay momentos en que nuestro espíritu y nuestra alma buscan ansiosamente comunión con lo Eterno, guardar silencio mientras Dios nos habla, es vital. Porque en ese ejercicio de nuestro espíritu que es la oración, nunca es un monólogo con nosotros mismos, es un diálogo con nuestro Padre Celestial, es un tiempo para escuchar la dirección que Dios nos quiere dar.

Todos los hombres y mujeres de oración elogian el valor del silencio en la oración, pero también en nuestro comportamiento en las diversas situaciones diarias por las cuales pasamos.

Un proverbio alemán dice: “La palabra es plata, el silencio es oro”. Y, en un cartel en un ruidoso taller mecánico leí este proverbio árabe:

No digas todo lo que sabes.
No hagas todo lo que puedes.
No creas todo lo que oyes.
No gastes todo lo que tienes.
Porque:
El que dice todo lo que sabe,
el que hace todo lo que puede,
el que cree todo lo que oye,
el que gasta todo lo que tiene,
Muchas veces:
Dice lo que no conviene,
hace lo que no debe,
juzga lo que no ve,
gasta lo que no tiene.

Sin duda, el silencio es un gran principio de la sabiduría espiritual. El silencio nos permite dirigir conscientemente nuestra mirada a Dios, a nosotros mismos y hacia los demás. Quizás no haya habido nadie quien haya trabajado por la paz mundial en su tiempo, que el sueco Dag Hammaskjord (1905-1961), trágicamente desaparecido en funciones. En calidad de Secretario General de las Naciones Unidas, reconoció el valor del silencio en la diplomacia. Aquel hombre que viajaba constantemente de un lugar a otro para resolver conflictos, anhelaba y buscaba tiempo de silencio. Esa búsqueda del silencio se incrementaba al tener que tomar decisiones, este hombre de estatura mundial, dijo: “Comprender, por medio del silencio. Actuar desde el silencio. Triunfar en silencio”. En realidad, tenía razón. No podemos comprender a alguien verdaderamente hasta no hablar con él.

Igualmente, obrar desde el silencio me permite no tomar decisiones apresuradas, y no hacer ruidos de presunción del poder delegado por Dios, y del cual tendremos que dar cuenta algún día. Triunfar desde el silencio significa no dejar de crecer porque nuestra meta es ser como JESÚS, nadie fue mas exitoso que Él ¿Cual era Su secreto? Los Evangelios lo explican así: Mas él se apartaba a lugares desiertos, y oraba. (Lucas 5:16 RV60).

Por otra parte, JESÚS dijo: El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo; porque de la abundancia del corazón habla la boca. (Lucas 6:45 RV60).

 Nuestro lenguaje es el eco de lo que somos, y el eco de lo que Dios nos ha dicho en nuestros momentos de silencio.

Oración:
Padre eterno:
Como el profeta Elías, sé que a veces no te encontramos ni en las tormentas, ni en los terremotos de nuestras vidas tan ocupadas, por lo banal y pasajero. Quiero pasar en estos momentos un tiempo de silencio contigo en el susurro de la brisa que me acaricia. Ayúdame a hablar con tu sabiduría, pon rnis labios la palabra de amor y de ánimo para los demás, y ayúdame a estar en silencio, si nada bueno tengo para decir, en el nombre de JESÚS, amén.
Perla de hoy:
No debemos guardar silencio ante un mundo que se pierde; pero no debemos contribuir que otros se pierden por un hablar sin pensar.
Interacción:
¿Qué me dice Dios hoy por medio de su Palabra?
¿Existe alguna promesa a la cual pueda aferrarme?
¿Existe alguna lección por aprender?
¿Existe alguna bendición para disfrutar?
¿Existe algún mandamiento por obedecer?
¿Existe algún pecado por evitar?
¿Existe algún pensamiento para llevarlo conmigo? 

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