jueves, 1 de diciembre de 2011

Maravilla que ilumina

Francisco Aular

Lectura devocional: Salmo 119: 129-136

Tus leyes son maravillosas. ¡Con razón las obedezco! Salmo 119:129 (NTV)

¿Sabía usted que una de las maravillas de la Palabra de Dios es que habla? Por favor, escúchela, ella dice:

Yo soy la Biblia. Soy la Palabra del Dios vivo. Muestro el camino a los perdidos, ilumino a los que andan en oscuridad y doy nueva vida a los que andan en el sendero de la muerte. Hablo en todas las lenguas debajo del sol, y como sol, caliento los corazones de los seres humanos y entró en todos los rincones del espíritu, alma y cuerpo. Trato a todos por igual, sin detenerme en el color, grupo étnico, posición social o condición económica. Yo puedo dar vista a los ciegos, vida a los que están “muertos en sus delitos y pecados”; rompo las cadenas de los que están prisioneros del diablo, y les doy libertad. Soy amiga, consejera, sabia y guía fiel.
Hago mi labor calladamente, como la fuerza de gravitación, poderosa como la corriente eléctrica y permanente como las leyes que sostienen el universo entero. Soy pan de vida y llevo en mis páginas el mensaje poderoso de la salvación, de los que buscan con hambre y sed de justicia la dirección de Dios. Soy aborrecida y negada por los malos y amada y defendida por los buenos, muchos de ellos han dado sus vidas en sus esfuerzos para llevarme a otros pueblos. Hablo mis verdades con claridad, de tal manera, que aun lo niños pueden entenderme; en  ese mismo tono entro sin temor a los centros del saber humano, y los verdaderos sabios me buscan y me entienden, al igual que el campesino, también los pobres y los ricos.
Yo soy la esperanza que reanima las mentes y los corazones de los seres humanos; profetizo y mis predicciones se cumplen al pie de la letra. Yo anuncio que vendrá un luminoso mañana: “¡Miren, el hogar de Dios ahora está entre su pueblo! Él vivirá con ellos, y ellos serán su pueblo. Dios mismo estará con ellos.  Él secará toda lágrima de los ojos, y no habrá más muerte, ni tristeza ni llanto ni dolor. Todas esas cosas ya no existirán más” (Apocalipsis 21:3,4 NTV). Entonces, reinará la igualdad humana, habrá verdadera justicia, desaparecerán las guerras; la pacificación de las naciones vendrá porque ellas andarán para siempre bajo el rostro de JESÚS, sí, de Él y sólo Él.  
Soy eternamente el testimonio viviente de JESÚS quien es el centro mismo de la revelación divina. Por todo ello soy la Biblia, la Palabra del Dios vivo y alzo mi voz y digo: Dios es quien Él dice ser. Dios puede hacer lo que Él dice que puede hacer. Tú eres quien dice Dios que eres. ¡Todo lo puedes en Cristo porque yo quiero estar viva y activa en ti! Soy la maravilla que ilumina y espero digas como el salmista: “Tus leyes son maravillosas. ¡Con razón las obedezco!” (v.129).
El Salmo 119, la “Perla de los Salmos” fue escrito para exaltar los valores de la Palabra de Dios; es un poema acróstico hebreo de 22 estrofas, una para cada letra del alfabeto hebreo en forma consecutiva, como ya lo hemos señalado antes. Esta porción es la estrofa número diecisiete, y el salmista nos da las razones de por qué la Palabra de Dios es una maravilla que ilumina. En efecto, la Palabra de Dios como los rayos del sol, puede entrar a través de las ventanas del entendimiento del ser humano, y hasta las personas más sencillas pueden entenderla: “La enseñanza de tu palabra da luz, de modo que hasta los simples pueden entender” (v.130); el salmista ama la Palabra de Dios como el ser humano ama y anhela el oxígeno cuando casi no puede respirar: “Abro la boca y jadeo anhelando tus mandatos” (v.131).
La Palabra de Dios es maravilla que ilumina porque toda ella nos muestra que Dios es misericordioso y busca la salvación del pecador: Ven y muéstrame tu misericordia, como lo haces con todos los que aman tu nombre” (v.132); la Biblia es maravilla que ilumina llevando al creyente verdadero a la madurez espiritual que Dios anhela para sus Hijos: “Guía mis pasos conforme a tu palabra, para que no me domine el mal. Rescátame de la opresión de la gente malvada, entonces podré obedecer tus mandamientos” (vv.133,134); la Palabra de Dios es una maravilla que ilumina porque todo su mensaje encierra el amor y la compasión de Dios, de tal manera que nosotros que predicamos el evangelio, tenemos que ser tan compasivos como Dios, como JESÚS: “Cuando vio a las multitudes, les tuvo compasión, porque estaban confundidas y desamparadas, como ovejas sin pastor” (Mateo 9:36 NTV); muchas veces, en la obra de Dios, no son nuestros razonamientos humanos los que hacen la obra, sino nuestra compasión al predicar las verdades de la Palabra de Dios: “Mírame con amor; enséñame tus decretos. Torrentes de lágrimas brotan de mis ojos, porque la gente desobedece tus enseñanzas” (vv.135, 136); por todo esto la Biblia es ¡maravilla que ilumina!

Oración:
SEÑOR, gracias por dejarnos tu Palabra que es viva y eficaz; la Biblia es una maravilla que ilumina, nos guía y sostiene hasta  llegar a nuestro verdadero hogar. Ayúdame a vivir y a proclamar tu Palabra. En el nombre de JESÚS. Amén.

Perla de hoy:
La Biblia es maravilla que ilumina porque toda ella nos muestra que Dios es misericordioso y busca la salvación del pecador.

Interacción:
¿Qué me dice Dios hoy por medio de su Palabra?
¿Existe una promesa a la cual pueda aferrarme?
¿Existe una lección por aprender?
¿Existe una bendición para disfrutar?
¿Existe un mandamiento por obedecer?
¿Existe un pecado por evitar?
¿Existe un nuevo pensamiento para llevarlo conmigo?




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