martes, 20 de diciembre de 2011

El Regalo de Dios

Francisco Aular

¡No tenemos palabras para agradecer a Dios por el regalo de su generoso amor! 2 Corintios 9:15 (Palabra de Dios para todos).

Navidad es una fecha grata, no sólo para el creyente, que gracias a la Palabra de Dios ha entendido las profecías sobre el nacimiento de JESÚS, sino que estos son días que tocan los corazones de los indiferentes. Es la fiesta del dar con liberalidad. Es más, aun los corazones y los bolsillos cerrados se abren un poco con motivo de ella; ayer nada más aquí, en esta enorme ciudad en donde vivo, y gracias a la cultura del dar, las organizaciones que recogen comida, ropa y dinero, como el banco de comidas de la ciudad, el Ejercito de Salvación y los hospitales, dieron el informe de que a pesar de la situación financiera actual, los habitantes de la ciudad se han acordado de los menos favorecidos, y los recursos han llegado. Aunque el mundo no lo entienda en el aspecto espiritual, y pese que vivimos en una sociedad postcristiana, es innegable que la tradición cristiana le ha dado ese carácter generoso y distintivo a las fiestas de estos días, porque celebramos la Natividad del Señor JESÚS, lo que San Pablo llamaba: “don maravilloso que no podemos describir con palabras” (2 Corintios 9:15, Lo más importante es el amor).
En realidad, los dones de Dios, sus regalos para todos nosotros, están a la vista, y todos los días disfrutamos de ellos, la vida, la luz, el aire, el agua ¡Los seres humanos consideran que estos regalos son tan admirables e indispensables que hacen congresos mundiales para ver cómo podemos seguir conservándolos y disfrutándolos! Sin embargo, comparados estos dones con el Regalo de Dios en JESÚS, no se pueden igualar porque ese Regalo es “tan maravilloso que no lo podemos describir con palabras”.
Efectivamente, aquella noche de la primera Navidad se cumplió lo dicho por el ángel a José en sueño: “María (…) darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre JESÚS, porque él salvará a su pueblo de sus pecados” (Mateo 2:20,21 NVI). De manera que la salvación del pecador es un regalo de Dios; es iniciativa de Dios a favor del ser humano pecador desde antes de la creación misma; es la expresión de su amor extremo por nosotros:Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16 RV60).
¡JESÚS es el Regalo de Dios para que “todo aquel que en él cree, no se pierda”! Por ello, nunca olvidaré el día en el que descubrí que la salvación es la obra de Dios solo a favor del ser humano pecador. Ciertamente, abriendo la Biblia, lo veía claro: la salvación es el Regalo de Dios que me ofrece a través de depositar toda mi confianza y fe en la obra que JESÚS hizo en la cruz del Calvario; eso hice hace cuarenta y ocho años, extendí mi mano y recibí el maravilloso Regalo de Dios, la Vida Eterna y como dice San Juan: “Y este es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo. El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida”  (1 Juan 5:11:12 RV60). La verdad es esta, frente a un regalo que se nos ofrece podemos hacer dos cosas, aceptarlo o lo rechazarlo. San Pablo, al igual que todos los pecadores redimidos por la sangre de JESÚS, había aceptado el don de Dios, y por eso, ante la grandeza del amor de Dios y su Regalo en JESUS, exclamó: Gracias a Dios por su Hijo, don maravilloso que no podemos describir con palabras.

Oración:
¡Gracias Padre por ese Regalo que no merezco ni mereceré nunca! ¡Gracias Señor por ese gran Regalo de tu amado Hijo para nosotros y por nosotros! Me postro delante de ti, en el Nombre de JESÚS, amén.

Perla de hoy:
Bajo el árbol de la vida Dios te puso el Regalo, acéptalo, ábrelo y disfrútalo para siempre.

Interacción:
¿Qué me dice Dios hoy por medio de su Palabra?
¿Existe una promesa a la cual pueda aferrarme?
¿Existe una lección por aprender?
¿Existe una bendición para disfrutar?
¿Existe un mandamiento por obedecer?
¿Existe un pecado por evitar?
¿Existe un nuevo pensamiento para llevarlo conmigo?








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