jueves, 29 de junio de 2023

¡JESÚS ORÓ POR MÍ!

Francisco Aular
faular@hotmail.com
Pasaje devocional: Juan 17.20-26
 Mas no ruego solamente por estos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos.
—Juan 17:20 (RV60)
 
Juan, el amado discípulo del SEÑOR, escribe cerca del año 90 de nuestra era y él es un anciano y tiene delante de él, los tres evangelios y las cartas paulinas. Sin embargo, Juan define a su evangelio de esta manera: 
—“Hizo además Jesús muchas otras señales en presencia de sus discípulos, las cuales no están escritas en este libro. Pero estas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre”.
—(Juan 20:30-31, RV60).
 
Ustedes los seguidores de Perlas de Alma, saben lo agradecido que estoy a este escritor sagrado. ¡Nadie como Juan resumió verdades eternas que me han acompañado, desde antes de convertirme y siguen conmigo hasta hoy! 
 
Incluso, su enseñanzas acerca de las escenas a pocos momentos de la muerte de JESÚS, la noche en que fue entregado. Esas palabras me dieron el empujón que necesitaba para nacer de nuevo. 
 
Por ejemplo, JESÚS, habló que, Él se iba pero enviaría al ESPÍRITU SANTO, ¿Cuál es Su función? EL mismo SEÑOR, lo dijo:  
“Cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio”. (Juan 16:8,RV60).
Toda presentación del evangelio -use el método que prefiera- el ESPÍRITU SANTO, convence al ser humano de que es un pecador y está perdido sin DIOS. El ESPÍRITU SANTO convence al pecador de que JESÚS, murió por nosotros. Ciertamente, JESÚS, llevó siendo inocente y muriendo injustamente, todo ese pecado que nos apartaba de DIOS para darnos la Vida Eterna. 
 
También el ESPÍRITU SANTO convence al pecador de que su entrega al SEÑOR, lo convierte en un hijo de DIOS:  “Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios”. (Juan 1:12). 
 
Al ser un hijo de DIOS, tiene Vida Eterna. Porque el mismo JESÚS es la Vida Eterna:
—“Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí”. (Juan 14:6). ¡Siendo hijo de DIOS ahora es librado para siempre del poder de Satanás en que estaba cautivo: 
—“Que con mansedumbre corrija a los que se oponen, por si quizá Dios les conceda que se arrepientan para conocer la verdad, y escapen del lazo del diablo, en que están cautivos a voluntad de él”. (2 Timoteo 25.26).
 
De esta manera, el ESPÍRITU SANTO, llevaba muchos años tratando conmigo. Pero aquel jueves santo, 11 de abril de 1963, fue el día definitivo para llegar a JESÚS. Yo era de aquellos que pensaban cruzar el puente ante de llegar a él. Quería tener el comportamiento de un buen cristiano, sin haberme convertido, bajo la dirección DEL ESPÍRITU SANTO.
 
Me sentía confundido con tantas iglesias, tantas denominaciones y sectas. Todas diciendo ser la única y dueñas de la verdad absoluta. Pero en esta oportunidad el ESPÍRITU SANTO, me estaba llevando a Su Palabra viva. La abrí en el Santo Evangelio según San Juan, primero en la mañana lo leí todo en lo que pudiera denominar: un vistazo. 
 
Aunque por mi trasfondo religioso católico romano yo había escuchado la historia de la pasión y muerte del SEÑOR Jesucristo. Leer directamente la historia desde la Biblia, era una experiencia diferente.

Volví en la tarde a leer otra vez el evangelio de San Juan. La historia se me iba encarnando poco a poco, bajo la convicción producida por el Espíritu Santo. Todo me pareció tan claro y convincente. ¿Por qué no lo había entendido antes? Así llegué al capítulo 17 y versículo 20: 
—“Mas no ruego solamente por éstos, sino también por lo que han de creer en mi por la palabra de ellos”.
 
Me conmovió de una manera que no lo puedo describir en un idioma terrenal, el gran hecho de que JESÚS, el SEÑOR. Había orado por sus discípulos... y, ¡también por mí! Sí, en efecto,  ¡Yo estuve en la mente del SEÑOR JESÚS todo el tiempo! 
 
Una cosa es compararse con otros seres humanos en donde según nuestro propio juicio nos puede emparejar que como ellos somos imperfectos. Pero otra medida es el SEÑOR JESÚS. Aquel Hombre extraordinario y santo había orado por mí… Si hoy todavía no lo puedo comprender en todo su extensión, ahora 60 años después de esta experiencia, menos aquella tarde allí en la azotea frente al majestuoso Ávila, la montaña que tenía en frente en Caracas en Venezuela, mi país. 
 
No pude más. Me arrodillé y oré pidiéndole perdón al SEÑOR JESUCRISTO. Por lo emotivo que soy, lloré un largo rato al considerarme amado por el SEÑOR. Me levanté con la seguridad de que mi amado SEÑOR, me había escuchado. Excepto mis lágrimas, la única sensación que pude sentir, era la seguridad que, desde ese momento en adelante, el JESUCRISTO religioso que yo había conocido, se me había vuelto: “carne de mi carne y hueso de mis huesos” (Efesios 5:30). ¡Alabado sea DIOS!
 
¡Adelante, siempre adelante!
 
Oración:
PADRE ETERNO:
¡Gracias por esta salvación tan grande que por Tu gracia me has dado! ¡Ayúdame para compartirla con otros sabiendo que el ESPÍRITU SANTO, vive en mí! En el nombre de JESÙS. Amén.
Perla de hoy:
Tenga una oración de gratitud a Jesús y la oración por usted, indudablemente, el Padre le oyó y lo trajo a Él.

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