jueves, 26 de abril de 2018

El Espíritu Santo: el Espíritu de la evangelización

Francisco Aular
perlasdelalma@gmail.com
Lectura devocional: Hechos 2:1-21
Pero recibirán poder cuando el Espíritu Santo descienda sobre ustedes; y serán mis testigos, y le hablarán a la gente acerca de mí en todas partes: en Jerusalén, por toda Judea, en Samaria y hasta los lugares más lejanos de la tierra. Hechos 1:8 (NTV)

Confieso así de entrada que en mi infancia espiritual, anduve buscando una experiencia física que me asegurara que yo era del SEÑOR; como todo niño en Cristo soñaba con hacer “milagros y portentos” que dejaran a mis amigos y hermanos asombrados de las grandes cosas que yo haría en término de lo temporal; ignoraba en esos días la verdad bíblica de que “Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios” (Romanos 10:17 RV60); tenía que empezar por comprender que más importante que hacer “cosas grandiosas” que me llevarán a la fama con mis dones, es poder mostrar el fruto del Espíritu Santo en mí: “En cambio, la clase de fruto que el Espíritu Santo produce en nuestra vida es: amor, alegría, paz, paciencia, gentileza, bondad, fidelidad, humildad y control propio. ¡No existen leyes contra esas cosas!” (Gálatas 5:22-23 NTV).

De esta manera, lo que podamos hacer con nuestros dones espirituales, es temporal; pero el ser llenos  y controlados por el Espíritu de Dios, es eterno. ¡El Espíritu Santo no vino desde el cielo para glorificarme a mí, sino a JESÚS!: “Cuando venga el Espíritu de verdad, él los guiará a toda la verdad. Él no hablará por su propia cuenta, sino que les dirá lo que ha oído y les contará lo que sucederá en el futuro. Me glorificará porque les contará todo lo que reciba de mí.” (Juan 16:13-14 NTV). Terminando con la idea de mi época infantil de la fe, en cierto sentido era algo como “si lo siento lo creo”; pero el Espíritu Santo, no bajó desde el cielo para satisfacer mis emociones, sino para ir mucho más lejos; el día en el cual creí por fe, solamente, fue el gran iniciio del obrar del Espíritu Santo en mí, Él mismo me irá perfeccionando: “Por tanto, de la manera que habéis recibido al Señor Jesucristo, andad en él.” (Colosenses 2:14 RV60). Por la fe le creemos a la Palabra de Dios, y el Espíritu Santo obra en nosotros para nuestro nuevo nacimiento; sigamos el mismo principio de la fe hasta nuestra glorificación final en el cielo: “Estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo.” (Filipenses 1:6 RV60). ¡La vida cristiana normal es una hermosa aventura espiritual por fe y para fe, día tras día y momento tras momento! ¡Alabado sea el Señor!

Ahora bien, ¿quién es y que hace el Espíritu Santo? El Espíritu Santo es la tercera Persona de la Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Definitivamente es una Persona, no es una sombra etérea, vaga; tampoco es una fuerza impersonal. JESÚS mismo nos habló de Él y el resto del Nuevo Testamento también y nos lo presenta igual en todo sentido al Padre y al Hijo. El Espíritu Santo es poseedor de todos los atributos divinos. Tiene intelecto infinito: “En efecto, ¿quién conoce los pensamientos del ser humano sino su propio espíritu que está en él? Así mismo, nadie conoce los pensamientos de Dios sino el Espíritu de Dios”. (1 Corintios 2.11), voluntad: “Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él quiere”. (1 Corintios 12.11) sentimiento: Pero os ruego, hermanos, por nuestro Señor Jesucristo y por el amor del Espíritu, que me ayudéis orando por mí a Dios”. (Romanos 15.30) Pero lo más importante todavía, Dios a través de Su Espíritu nos dirige a JESÚS y Su obra salvadora: “Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio…Él me glorificará; porque tomará de lo mío y os lo hará saber” (Juan 16.8, 14)

En efecto, sin el trabajo que realiza en Espíritu Santo por nosotros, antes de conocer a JESÚS, y en nosotros, después de haberlo conocido, no hubiéramos nunca llegado a conocer la salvación en JESÚS ni el avance hacia nuestra madurez espiritual. Por ello, el Espíritu Santo es el poder de la evangelización, porque Él es el ganador de las almas para Dios. Es mediante la obra del Espíritu Santo en nosotros que podemos realizar la evangelización, por eso dijo JESÚS: “Pero recibirán poder cuando el Espíritu Santo descienda sobre ustedes; y serán mis testigos, y le hablarán a la gente acerca de mí en todas partes: en Jerusalén, por toda Judea, en Samaria y hasta los lugares más lejanos de la tierra.” (Hechos 1:8 NTV)

Uno de los grandes hombres de Dios y maestro de teología, el Dr. J. E Orr, describe al Espíritu Santo de esta manera:”El Comandante en Jefe del Ejército de Jesucristo, Señor de la Siega, supremo en avivamientos, evangelización y estrategia misionera. Sin Él todo está destinado al fracaso. Es nuestra responsabilidad, como cristianos, ajustar nuestros métodos y procedimientos a su estrategia, cuyo fin es despertar y dar vida a la Iglesia y la evangelización del mundo”. (Bright, 1971) Ciertamente el Espíritu Santo es el poder de la coseha.

Oración:
Amantísimo Padre Celestial:
Mi corazón está lleno de gratitud porque en tu sabiduría infinita tomaste la iniciativa para salvar al ser humano pecador. No dejaste nada a la casualidad, todo lo preparaste a nuestro favor, eres el Autor de la Salvación, JESÚS es el Salvador y el Espíritu Santo el Administrador de Tu gracia. Ayúdame a ser un testigo tuyo por dondequiera que vaya, en el nombre de JESÚS. Amén.
Perla de hoy:
Mucha gente pasa su tiempo buscando otro Pentecostés hoy, lo que hoy necesitamos es continuar la obra que se comenzó en Pentecostés para evangelizar al mundo perdido.
Interacción:
¿Qué me dice Dios hoy por medio de su Palabra?
¿Existe alguna promesa a la cual pueda aferrarme?
¿Existe alguna lección por aprender?
¿Existe alguna bendición para disfrutar?
¿Existe algún mandamiento a obedecer?
¿Existe algún pecado a evitar?
¿Existe algún pensamiento para llevarlo conmigo? 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Déjanos tus comentarios