domingo, 5 de abril de 2015

JESÚS: ¡Ha resucitado verdaderamente!

Francisco Aular
Lecutra devocional: Lucas 24:1-35
Y levantándose en la misma hora, volvieron a Jerusalén, y hallaron a los once reunidos, y a los que estaban con ellos, que decían: Ha resucitado el Señor verdaderamente, y ha aparecido a Simón. Lucas 24:33,34 (RV60)

 “No está aquí, pues ha resucitado” (Mateo 28:6) “Ha resucitado el Señor verdaderamente”… ¡Es el grito de triunfo del Crucificado! Es el grito de triunfo de Su Iglesia. ¡Es el grito de triunfo de todos los cristianos de todos los tiempos y lugares! En definitiva, sin la resurrección de JESÚS, la fe cristiana estaría entre todas las religiones comunes de un mundo perdido. En efecto, la resurrección de JESÚS es la columna principal que sostiene a todas las demás doctrinas. Sin la certeza de la resurrección de JESÚS, nuestra fe sería un cascarón vacío dando vueltas y vueltas alrededor de la tumba de Su fundador. ¡No es así! En efecto, hoy en Jerusalén en el Jardín de la Tumba, está un sepulcro vacío desde que en una mañana como hoy, un par de ángeles preguntaron a las mujeres que iban a preparar el cadáver de JESÚS y encontraron la tumba vacía: “¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive?” (Lucas 24:5)
El día viernes JESÚS, muere en victoria, pero su resurrección del domingo, es su día de triunfo definitivo. La resurrección de Jesús es el sello del regalo de nuestra salvación. La bandera del cristianismo es la esperanza de la resurrección. Todos los que hemos nacido de nuevo por la vida que vino del cielo a través de JESÚS, sabemos por la Palabra que así como Él resucitó: ¡Nosotros también resucitaremos! Es más, la vida normal del cristiano de hoy, es vivir una vida resucitada y victoriosa por la resurrección de JESÚS momento a momento.
Mi maestro de cómo preparar sermones del Seminario don Germán Núñez Briñez, y yo fuimos a Jerusalén, visitamos el Jardín de la Tumba, nos encontramos que en sus alrededores había gente de muchas partes del mundo al juzgar por sus rasgos físicos, vestimentas e idiomas. Aunque todos hablábamos idiomas diferentes, nos unía una sola verdad, dicha dos mil años antes: “No esta aquí, pues ha resucitado” La tumba cedida por José de Arimatea a JESÚS: ¡está vacía!, y un cartel lo anuncia con las mismas palabras que los ángeles les dijeron a las mujeres que vinieron trayendo las especies aromáticas para ungir el cuerpo de JESÚS: “No está aquí, pues que ha resucitado”. Mi amado hermano Núñez y yo, estábamos a punto de llorar de alegría, con toda esa emoción encima entramos a la tumba, nos colocamos de frente a la abertura de la tumba, y desde allí contemplamos a los demás turistas que había llegado. De repente, la voz potente del príncipe de los predicadores venezolanos, se elevó entonando las notas del himno que cuenta el triunfo del Crucificado, hicimos un dúo que poco a poco, se convirtió en un coro que los demás turistas, conociendo este himno internacional, entonaron en sus propios idiomas: “/Cristo la tumba venció y con gran poder resucitó/ De sepulcro y muerte Cristo en vencedor/ /Vive para siempre nuestro Salvador/ /¡Gloria a Dios! ¡Gloria a Dios!/ El Señor resucitó”/. ¡Aunque era noviembre celebramos nuestro domingo de resurrección! Un nudo en la garganta y lágrimas en mis ojos, no impidieron que manifestara aquel gozo que tuvieron los discípulos al exclamar: “Ha resucitado el Señor verdaderamente”…
El valor, la fe, el amor y la esperanza de aquellos hombres y mujeres que vieron la resurrección del Señor, ¡cambió la historia! Los ángeles dijeron a las mujeres “No está aquí, pues ha resucitado”  y las apariciones que reiteradamente JESÚS, hizo a sus discípulos, a sus familiares y a otros seguidores, fue el hecho que afirmó la fe vacilante y lo que explica, la transformación de sus discípulos de temerosos el día viernes a los valientes desde el domingo de resurrección hasta nuestros días. ¡La tumba vacía asegura que nosotros los que creemos en JESÚS, adoramos a un Dios vivo y no a un dios muerto! Sí, el Crucificado ha triunfado y nosotros con Él, en Él y para Él. Dígalo hoy, mañana y siempre: JESÚS: ¡Ha resucitado verdaderamente!
Oración:
Gracias amado Padre, por haber levantado a JESÚS de la tumba, y darnos con Él, la esperanza de nuestra resurrección. Este hecho proclama que ni la muerte ni la tumba será mi última morada como ser humano, y que mi resurrección me dará un cuerpo glorificado para vivir a tu lado para siempre como es tu plan. Ayúdame a proclamar esta victoria en el Nombre de JESÚS. Amén.
Perla de hoy:
Alabe al Señor, pues, su poder en la nueva vida en Él, testifica que usted vive una vida resucitada con Él desde ahora y hasta el más allá.
Interacción:
¿Qué me dice Dios hoy por medio de su Palabra?
¿Existe una promesa a la cual pueda aferrarme?
¿Existe una lección por aprender?
¿Existe una bendición para disfrutar?
¿Existe un mandamiento por obedecer?
¿Existe un pecado por evitar?
¿Existe un nuevo pensamiento para llevarlo conmigo?


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