lunes, 7 de abril de 2014

¡Nunca desmayes!


Francisco Aular
faular@hotmail.com
Lectura devocional: Hebreos 13:1-8

“Nunca te fallaré. Jamás te abandonaré”. Hebreos 13:5 (NTV)

Una de las costumbres, muy bonita, que teníamos en la Misión Bautista Emanuel de Chacaíto era cantarle el himno “Te cuidará el Señor”, número 280 del Nuevo Himnario Popular, a los hermanos en la hora de la prueba. Lo cantábamos a los hermanos que se enfrentaban a un evento importante de la vida, por ejemplo, a una cirugía, a un viaje o cuando se despedían de nosotros, o cuando por razones geográficas no vendrían más a nuestra iglesia, desde luego, a veces se cantaba sin ningún otro motivo que no fuera el de la adoración y gratitud al Señor por su eterna compañía.

Le pregunto: ¿cuáles de las circunstancias de nuestras vidas nos pueden separar del amor de Dios? Le respondo con total certeza: Nada ni nadie, como lo dice al apóstol Pablo: “Y estoy convencido de que nada podrá jamás separarnos del amor de Dios. Ni la muerte ni la vida, ni ángeles ni demonios, ni nuestros temores de hoy ni nuestras preocupaciones de mañana. Ni siquiera los poderes del infierno pueden separarnos del amor de Dios. Ningún poder en las alturas ni en las profundidades, de hecho, nada en toda la creación podrá jamás separarnos del amor de Dios, que está revelado en Cristo Jesús nuestro Señor” (Romanos 8:38,39). ¡Pase lo que pase lo mejor de todo es que el Señor está con nosotros!

En la mañana del segundo domingo de agosto de 1971 fue la despedida de Mary y yo con Daniel nuestro hijo mayor de 8 meses, de nuestra amada Iglesia Bautista Emanuel, salíamos al Seminario, y como en toda despedida, las palabras y las lágrimas brotaban en el ambiente, en un momento, la hermana Emperatriz Camero de Arreaza pasó al frente para decir una palabras, e igualmente nos cantó el himno “Te cuidará el Señor”; muchos años después, en la década de los ochenta, tuve el privilegio de pastorear nuevamente la Iglesia Bautista Emanuel, y a la hermana Arreaza la iban a someter a una operación muy delicada, así que toda la iglesia me acompañó para cantarle “Te cuidará el Señor”, sin duda, ella recibió, la esperanza y fortaleza en la hora de la prueba, como lo afirma la letra del himno.

Ahora bien, la autora del himno, Civilla D. Martin (1866-1948) era esposa de un pastor, y se cuenta que se enfermó gravemente y no pudiendo ir, como era su costumbre y de su agrado, a la iglesia, le dijo a su esposo: “El Señor estará contigo.” Pensando en estas palabras que había dicho a su esposo, ella escribió el poema. Al regresar a casa su esposo Walter Martin (1862-1935), quien poseía mucho talento musical, le puso la música. Este himno ya no se entona en nuestras iglesias, pero cuando yo llegué a la iglesia, Dios lo usó en muchas maneras para recordarme como nuevo creyente, la eterna compañía de Dios para con sus hijos: “Nunca te fallaré. Jamás te abandonaré” (Hebreos 13:5; NTV). ¿Te sientes solo? ¿Te parece que Dios te ha abandonado? Entonces, te invito a que cantemos juntos este precioso himno:
                    I
Nunca desmayes en todo afán
Te cuidará el Señor.
Sus fuertes alas te cubrirán:
Te cuidará el Señor.
Coro:
Te cuidará el Señor:
No te verás, solo jamás.
Velando está su amor:
Te cuidará el Señor.
               II
Cuando flaqueare tu corazón
Te cuidará el Señor.
En tus conflictos y tentación
Te cuidará el Señor.
             III
De sus riquezas proveerá:
Te cuidará el Señor.
Jamás sus bienes te negará:
Te cuidará el Señor.
            IV
Que pruebas vengan,
No importa no:
Te cuidará el Señor.
Tus cargas todas en Cristo pon
Te cuidará el Señor.

Pues bien, ¿cuál debe ser la fuente para nutrirnos en la hora de la prueba? Sí, la Palabra de Dios, ella nos dice esta verdad en todas sus páginas. ¡No importa el tamaño de la prueba, sino el tamaño de Dios que como poderoso gigante va a nuestro lado! Sí, “Te cuidará el Señor” ¡No desmayes!
Oración:
Padre eterno:
En esta hora me afianzo en las promesas de tu divina compañía, anclado en la esperanza viva que poseo me enfrento a cualquier dificultad, que como ser humano debo enfrentar. El sufrimiento me hará estar más consciente cada día de tu gracia y tu poder. Sé que estoy dentro del círculo de tu soberanía y allí soy “más que vencedor”. Ayúdame para consolar a otros como tú me has consolado. En el nombre de JESÚS. Amén
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 Perla de hoy:
¡No importa el tamaño de la prueba, sino el tamaño de Dios que como poderoso gigante va a nuestro lado!
Interacción:
¿Qué me dice Dios hoy por medio de su Palabra?
¿Existe una promesa a la cual pueda aferrarme?
¿Existe una lección por aprender?
¿Existe una bendición para disfrutar?
¿Existe un mandamiento a obedecer?
¿Existe un pecado a evitar?
¿Existe un nuevo pensamiento para llevarlo conmigo?

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