viernes, 14 de marzo de 2014

La esperanza del Cristianismo


Francisco Aular      
faular@hotmail.com
Lectura devocional: 1 Pedro 1:6-13
Ustedes, aunque nunca han visto a Jesucristo, lo aman y creen en él, y tienen una alegría tan grande y hermosa que no puede describirse con palabras. 1 Pedro 1:8 (LBLA)
El doctor Emeterio Gómez, economista, filósofo y catedrático venezolano, convertido desde la fila del ateísmo, escribió: “El Cristianismo es el salto formidable de una visión del Hombre centrada en lo natural, la necesidad, la Razón, la exterioridad y el mundo, a otra centrada en el Espíritu, la libertad individual, la interioridad, el alma, la conciencia y la persona. Pero es, sobre todo, el salto espectacular del pensamiento inerte a la calidez de los sentimientos y, más aún, ¡a la dureza de los sufrimientos! De los conceptos y Esencias abstractas, muertas y vacías, a la Existencia, a la vida concreta y fáctica, "de carne y hueso.” (Emeterio Gómez, El cristianismo: la gran esperanza, El Universal, Caracas, domingo 29 de marzo, 2009.)
En efecto, desde los primeros siglos del Cristianismo hasta nuestros días, los discípulos de JESÚS han sido un enigma y un desafío para aquellos que los contemplan desde lejos, pero que no ha puesto su única confianza en Cristo Jesús para la salvación eterna. Los historiadores paganos se maravillaban de que hombres, mujeres y hasta niños se dejaran despedazar por las fieras, quemar en las hogueras, sufrieran en las cárceles y, el ostracismo, pero ellos prefirieron padecer, antes que negar su amor, su fe y su esperanza en JESÚS. El sufrimiento de los cristianos no se ha detenido a través de los siglos, por ello, en la Edad Media con su terrible Santa Inquisición, y hasta el día de hoy, hombres, mujeres y niños han continuado padeciendo por JESÚS y dando sus vidas por Él. ¿Cómo podemos explicar esa esperanza gloriosa de la vida cristiana, y este fenómeno de devoción tan extraordinarios?...
Esto es posible porque la esperanza del Cristianismo está fundamentada en una relación personal con JESÚS; Pedro nos dice: “Ustedes, aunque nunca ha visto a JESÚS…”, debemos señalar que, Pedro escribe 30 años después de la resurrección de JESÚS a un grupo de creyentes perseguidos. Estos eran creyentes, que así como nosotros hoy en día, habían tenido un encuentro con JESÚS aunque nunca lo habían visto. Dado que la fe salvadora viene por oír la Palabra de Dios, por eso, no hace falta demostraciones de fenómenos metafísicos para depositar nuestra fe únicamente en JESÚS, como nuestro Señor y Salvador. Esta es una decisión individual; Dios establece con sus hijos una relación personal por medio de JESÚS (Juan 1:12).
Definitivamente, la esperanza del Cristianismo está en la eficacia indescriptible de nuestra fe viva en JESÚS, que nos convierte a Él, y nos hace amarlo hasta el fin: Lo aman y creen en él, y tienen una alegría tan grande y hermosa que no puede describirse con palabras. Deberíamos recordar que Pedro era un testigo de primera mano de la obra, el carácter, la vida, la muerte y la resurrección de JESÚS. Pedro había visto la resurrección de JESÚS, y por eso estaba admirado de la fidelidad al Señor de todos aquellos que no fueron testigos presenciales de la vida y obra del Señor –incluyéndonos a nosotros- por el amor, la fe, el gozo y la esperanza que los acompañaba. Pedro se acuerda, las palabras proféticas que JESÚS, resucitado dijo al incrédulo Tomás: “… Porque me has visto, Tomás, creíste; bienaventurados los que no vieron, y creyeron” (Juan 20:29). ¡Usted y yo somos bienaventurados por la fe salvadora que Dios nos ha dado para creer, aceptar el regalo de salvación y ser fieles hasta la muerte sin haberlo visto nunca físicamente!
La esperanza del Cristianismo se apoya en la nueva persona que Dios forma, el “Hombre Nuevo” (Juan 3:3), el cual no es fruto de nada externo, sino de la metamorfosis que ocurre de adentro hacia afuera, por el poder del Espíritu Santo y su Palabra. Así las cosas, el Evangelio no se propone cambiar la sociedad sino al individuo, y esto lo hace Dios mismo, según su voluntad. El encuentro individual con JESÚS es como si uno volviera a nacer. Con esta idea Pablo lo explica así: “Ahora que estamos unidos a Cristo, somos una nueva creación. Dios ya no tiene en cuenta nuestra antigua manera de vivir, sino que nos ha hecho comenzar una vida nueva. Y todo esto viene de Dios. Antes éramos sus enemigos, pero ahora, por medio de Cristo, hemos llegado a ser sus amigos, y nos ha encargado que anunciemos a todo el mundo esta buena noticia: Por medio de Cristo, Dios perdona los pecados y hace las paces con todos” (2 Corintios 5:17-19 LBLA). El Hombre Nuevo es JESÚS viviendo en nosotros: “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí” (Gálatas 2:20 RV60).
Oración:
Amantísimo Padre Celestial:
¡Gracias por enviarnos a JESÚS a empequeñecerse como uno de nosotros para que fuésemos engrandecidos! Ayúdame a anunciar por donde yo vaya, estas buenas noticias de salvación. En el nombre de JESÚS. Amén.
Perla de hoy:
El Hombre Nuevo es hechura divina desde el principio hasta el final, para cumplir con el propósito eterno de Dios.
Interacción:
¿Qué me dice Dios hoy por medio de su Palabra?
¿Existe una promesa a la cual pueda aferrarme?
¿Existe una lección por aprender?
¿Existe una bendición para disfrutar?
¿Existe un mandamiento por obedecer?
¿Existe un pecado por evitar?
¿Existe un nuevo pensamiento para llevarlo conmigo?


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