martes, 18 de marzo de 2014

Cuando Dios es todo lo que tienes


Francisco Aular 
faular@hotmail.com
Lectura devocional: Jeremías 29:10-14
Cuando Dios es todo lo que tienes
Porque yo sé muy bien los planes que tengo para ustedes —afirma el Señor—, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza. Jeremías 29:11 (NVI)

Allí, delante de mí, estaba aquel hombre de negocios, andaría cerca de los cincuenta años; él y su familia habían sido muy fieles en nuestra congregación, sin embargo, poco a poco sus negocios se habían desplomado, y él también. Sentado frente a mí, metió la cara entre sus manos y me dijo: “Pastor, a mi familia y a mí, ¡Dios es todo lo que nos queda!” Emotivo como soy, lo levanté de la silla y abrazándolo, le dije: “¡Si Dios es todo lo nos queda, triunfaremos!”. Ambos dimos gracias al Señor por tenerlo, porque teniéndolo a Él, lo tenemos todo. En pocos meses el amado hermano y su familia, salieron adelante.

En el versículo de hoy, también al pueblo de Judá, Dios era lo único que les quedaba. Entonces, el profeta les dice que los planes de Dios, sus pensamientos era bien y no para mal. Así es, cuando Dios es todo lo que tienes, descubrirás que sus pensamientos son positivos, y que te llevarán al éxito. Esa es la misma idea de dos de las grandes verdades que he oído recientemente, por diferentes predicadores: Dios es quine dice ser y Dios puede hacer lo que Él dice que puede hacer.

En efecto, esto lo comprendemos mejor al leer la Palabra de Dios, y ver los problemas, el sufrimiento y el dolor de los hombres y mujeres que Dios utilizó para su gloria según su plan eterno. ¿Quién puede leer el libro de Job y no sentir compasión por este hombre de Dios? “El hombre nacido de mujer, corto de días, y hastiado de sinsabores” (Job 14:1), pero, al final vemos el triunfo de Dios, y con él, el triunfo de Job: “y quitó Jehová la aflicción de Job, cuando él hubo orado por sus amigos; y aumentó el doble todas las cosas que habían sido de Job” (Job 42:10). Sin duda, Dios tiene pensamiento positivo hacia su pueblo, como los tuvo para con Job.

¿Por qué sufre la gente buena? Podía ser la pregunta que José se hiciera frente a tanto sufrimientos e injusticias. El hombre hizo todas las cosas bien, pero, inexplicablemente, en los días de su sufrimiento nada la salía bien. Vendido por sus propios hermanos, preso injustamente, y olvidado de todos, sin embargo, salió de la cárcel a reinar en Egipto. Después de muchos años, al encontrarse con sus hermanos, les dijo: “Ahora, pues, no os entristezcáis, y os pese de haberme vendido acá; porque para preservación de vida me envió Dios, delante de vosotros” (Génesis 45:5). Ciertamente, aunque a veces nos parece que Dios no está por ninguna parte, Dios usará todo para encuadrarlo dentro del pensamiento positivo hacia sus hijos.

Así, llegamos a los tiempos de Jeremías, le corresponde a este hombre de Dios un tiempo difícil para vivir; el país estaba polarizado en su política interna, corrompido en lo político y en lo religioso y amenazado en la política exterior, pero a pesar de señalar que el castigo de Judá vendría por su desvío de la Palabra de Dios, había esperanza para el pueblo judío, aun en el destierro. Los desterrados debían orar por la paz de Babilonia, el país en donde estaban. Aquel pueblo que los tenía cautivos por setenta años, como lo decía la profecía era parte del plan eterno de Dios para su pueblo.

De igual manera, en la hora actual, muchos pueblos en el mundo están sometidos a incontables sufrimientos, y nos hacemos parte de ellos debido a los medios de comunicación. No obstante, consideremos también esta verdad, la vida humana es un desfile de conflictos y problemas, y he descubierto que después de solucionar uno, existe otro esperando solución. Sin embargo, el cristiano nacido de nuevo tiene esta convicción: Dios tiene un propósito detrás de cada problema. No es porqué sufrimos en donde encontraremos la respuesta, sino en el para qué. Por todo esto, no dudemos, Dios tiene un pensamiento positivo para cada uno de sus hijos, tarde o temprano y para la gloria de Dios, lo veremos.

En medio de cualquier situación que suframos podemos venir a JESÚS y orar confiadamente. A este amado JESÚS, nuestro amado Pastor, le podemos decir con Amado Nervo:

Pastor, te bendigo por lo que mas das.
Si nada me das, también te bendigo.
Te sigo riendo si entre rosas vas.
Si vas entre cardos y zarzas, te sigo.
¡Contigo en lo menos, contigo en lo más
y siempre contigo!

Oración:
Padre eterno, Padre justo:
¡Tú eres todo lo que tengo, gracias por tus promesas de bien para mi vida y para los míos! No eres Dios que se complace en mis sufrimientos, pero sí en en la fe que mantengo en medio de mis tormentas, en la esperanza viva de que vendrán tiempos mejores. Nada ni nadie me puede separar de tu amor porque no cambia y es eterno. ¡Gracias Señor! Ayúdame a proclamar tu Palabra en medio de los tiempos dificiles en los cuales me ha correspondio vivir. En el nombre de JESÚS. Amén
Perla de hoy:
Cuando Dios es todo lo que tenemos; tenemos todo lo que necesitamos.
Interacción:
¿Qué me dice Dios hoy por medio de su Palabra?
¿Existe una promesa a la cual pueda aferrarme?
¿Existe una lección por aprender?
¿Existe una bendición para disfrutar?
¿Existe un mandamiento a obedecer?
¿Existe un pecado a evitar?
¿Existe un nuevo pensamiento para llevarlo conmigo?

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