jueves, 21 de febrero de 2013

Alegría: la fuerza del amor (2)


Francisco Aular
faular@hotmail.com

Ustedes siguieron nuestro ejemplo y el de nuestro Señor, y aunque sufrieron mucho, recibieron ese mensaje con la profunda alegría que da el Espíritu Santo. 1 Tesalonicenses 1:6 (La Biblia en lenguaje actual)

"¡Pare de sufrir!"-dice el gancho propagandístico de una secta latinoamericana-. Algunos de los directivos de esta secta han logrado su propósito, dejaron de sufrir al menos por falta de dinero, ellos han entrado al selecto club de los millonarios. Sin duda, la primera función de un buen mercadeo es dar a los consumidores lo que quieren. Ahora bien, ¿qué nos dice la Palabra de Dios, rectamente interpretada por más de dos milenios? JESÚS nos advirtió, y Él mismo modeló para nosotros, el hecho de que la vida humana, esta vida temporal, es una serie de conflictos, unos tras otros: "Yo les he dicho estas cosas para que en mí hallen paz. En este mundo afrontarán aflicciones, pero ¡anímense! Yo he vencido al mundo" (Juan 16:33; NVI). A sus apóstoles, quienes habían visto morir crucificados a muchos enemigos del imperio romano, les dijo: "Dirigiéndose a todos, declaró: —Si alguien quiere ser mi discípulo, que se niegue a sí mismo, lleve su cruz cada día y me siga. Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por mi causa, la salvará" (Lucas 9:23,24; NVI). En efecto, las agencias misioneras nos hablan de los miles de cristianos que en esta misma hora, en alguna parte del mundo, están sufriendo persecución, cárcel y muerte, por ello, ¡no y mil veces no!, la señal de una vida cristiana victoriosa no lo es una buena chequera, sino la cruz.
Pues bien, como la alegría es la fuerza del amor, el verdadero hijo de Dios saca fuerzas del amor y tiene una alegría que no se marchita, a pesar del sufrimiento: "Las dificultades que tenemos son pequeñas, y no van a durar siempre. Pero, gracias a ellas, Dios nos llenará de la gloria que dura para siempre: una gloria grande y maravillosa" (2 Corintios 4:17; La Biblia en lenguaje actual). El apóstol Pablo, uno de los grandes en nuestra fe cristiana, estaba preso en una fría y oscura cárcel romana, condenado a morir decapitado por el sanguinario Nerón, desde allí, escribe a sus hermanos en la fe, y es grandioso ver cómo el Apóstol saca fuerzas de su amor por el Señor y sus hermanos, y los exhorta: "¡Vivan con alegría su vida cristiana! Lo he dicho y lo repito: ¡Vivan con alegría su vida cristiana!” (Filipenses 4:4; La Biblia en lenguaje actual).
¡Este es el cristianismo de la gracia cara, no de la barata! De los doce apóstoles, incluyendo a Pablo, el último de ellos en el orden de llamamiento, sufrieron hasta lo indecible por llevar el glorioso evangelio por aquel mundo conocido, once murieron martirizados y solo Juan, como JESÚS lo había dicho, murió en la vejez, de muerte natural. Su apostolado no vino como resultado de los caprichos de una cúpula religiosa,  sino de los designios de Dios antes de que el mundo fuera. El punto es este: ¡Todos murieron con alegría!
He aquí, el testimonio de un cristiano que nació de nuevo en una cárcel, y cuya carta ha llegado hasta nosotros, dice así: "En un rincón oscuro, he encontrado alegría; en un lugar de amargura y muerte, he encontrado descanso. Mientras otros lloran, he encontrado risa; mientras otros temen, he encontrado fortaleza. Quién creería que en un estado de miseria he tenido gran placer, que en un rincón solitario y oscuro, he tenido una gloriosa compañía, y en las duras ataduras, perfecta paz…Todas estas cosas JESÚS me ha dado. Él está conmigo, me consuela, y llena de gozo. Me quita la amargura y me llena con fortaleza y consolación" (Hiran Almirudis. Antología de Homilías Bíblicas, volumen V, p. 66). Detrás de esta carta está el testimonio de un hombre que sacó alegría en medio del sufrimiento, porque la alegría es la fuerza del amor.
Invitación:
He dedicado mi vida, desde el día en que tuve mi encuentro con la verdad de Dios, a predicar este maravilloso descubrimiento: La salvación es el regalo del amor de Dios por el pecador. Pero no se aplica al pecador en forma universalista o automática: "No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos" (Mateo 7:21 RV60). Es necesario hacer una decisión y una invitación para que el SEÑOR te perdone tus pecados, te salve y more en ti para siempre. Si has comprendido lo que hemos estudiado hoy, y nunca has hecho esta decisión, este es el preciso momento para aceptar este amor de Dios en tu vida, ¿te gustaría aceptar el regalo de la vida eterna en JESÚS, y confiar únicamente en Él para la salvación como dice su Palabra? Si es así, ora conmigo…
Oración:
"Señor JESÚS, gracias por amarme, vengo ahora delante de Ti sabiendo que soy un(a) pecador(a) y que Tu moriste por mí. Ahora mismo me arrepiento de todos mis pecados y recibo con todo gozo el regalo de Tu salvación, y te confieso como mi Señor y Salvador. ¡Gracias JESÚS por esta salvación y ayúdame a sete fiel! Amén (Si has hecho esta oración con sinceridad y de corazón, eres salvo. ¡Bienvenido a la familia de Dios! Esto es apenas el comienzo de la verdadera razón de por qué, estás en la tierra. Si quieres unirte a mi grupo discipular en internet, y estudiar conmigo un material de discipulado inicial, escríbeme).
Perla de hoy:
La alegría del cristiano nacido de nuevo es JESÚS. Teniéndolo a Él, lo tenemos todo.
Interacción:
¿Qué me dice Dios hoy por medio de su Palabra?
¿Existe una promesa a la cual pueda aferrarme?
¿Existe una lección por aprender?
¿Existe una bendición para disfrutar?
¿Existe un mandamiento a obedecer?
¿Existe un pecado a evitar?
¿Existe un nuevo pensamiento para llevarlo conmigo?

 


 

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