martes, 30 de octubre de 2012

Entre la ley y la gracia


Francisco Aular
 
Pero la ley se introdujo para que el pecado abundase; mas cuando el pecado abundó, sobreabundó la gracia; para que así como el pecado reinó para muerte, así también la gracia reine por la justicia para vida eterna mediante Jesucristo, Señor nuestro. Romanos 5:20,21 (RV60)

Terminé mi mensaje acerca de la salvación por gracia y no por obras; hice la invitación para que algunos tuvieran la liberta de expresar públicamente su manifestación de fe. Una señora de unos cincuenta años se abrió paso entre los que estaban allí, venía con sus ojos clavados en mí, y me dijo: “¡Usted no se ha dado cuenta de lo que ha hecho esta noche!, según mi doctrina, además de la fe, los seres humanos tenemos que poner de nuestra parte porque, si no, la gracia sería una licencia para pecar contra Dios, y añadió resuelta, ¡usted no puede seguir predicando esa doctrina!”. Con mucho respeto pero con la autoridad de la Palabra le dije, “señora, la que tiene que revisar su doctrina es usted”. La llevé aparte y le leí un fragmento de mi mensaje que no había compartido ante el púlpito por falta de tiempo; era un texto que alguien había compilado hace muchos años haciendo una comparación entre la ley y la gracia. Se lo leí. Lágrimas de gratitud y gozo brotaron del corazón de aquella mujer, ¡ella había descubierto que la salvación, desde el comienzo hasta el final es por la bendita gracia de Dios! Nunca olvidaré sus palabras finales: “Pastor, siga predicando de la gracia de Dios hacia nosotros los pecadores”.
Pues bien, ahora veamos el hermoso contraste entre la ley y la gracia:
-La ley fue dada por Moisés vs. La gracia y la verdad vinieron por Jesucristo (Juan 1:17).
-La ley dice: “Haz esto y vivirás” vs. La gracia dice: “Vive y luego harás”.
-La ley dice: “Págame lo que me debes” vs. La gracia dice: “Francamente te perdono todo”.
-La ley dice: “La paga del pecado es muerte” vs. La gracia dice: “La dádiva de Dios es vida eterna”.
-La ley dice: “El alma que pecare esa morirá” vs. La gracia dice: Todo el que cree en JESÚS, “aunque esté muerto vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente” (Juan 11:25,26).
-La ley pronuncia condenación y muerte vs. La gracia proclama Justificación y Vida.
-La ley dice: “Hazte un nuevo corazón y un nuevo espíritu” vs. La gracia dice: “Y les daré un corazón, y un espíritu nuevo pondré dentro de ellos; y quitaré el corazón de piedra de en medio de su carne, y les daré un corazón de carne” (Ezequiel 11:19).
-La ley dice: “Porque todos los que dependen de las obras de la ley están bajo maldición, pues escrito está: Maldito todo aquel que no permaneciere en todas las cosas escritas en el libro de la ley, para hacerlas” (Gálatas 3:10) vs. La gracia dice: “Bienaventurados aquellos cuyas iniquidades son perdonadas, Y cuyos pecados son cubiertos.  Bienaventurado el varón a quien el Señor no inculpa de pecado” (Romanos 4:7,8).
-La ley dice: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo” (Lucas 10:27) vs. La gracia dice: “En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados” (1 Juan 4:10).
-La ley habla de lo que el hombre debe hacer para Dios vs. La gracia habla de lo que CRISTO ha hecho a favor del hombre.
-La ley se dirige al hombre como parte de la antigua creación vs. La gracia hace al hombre un miembro de la nueva creación.
-La ley pesa sobre una naturaleza inclinada a la desobediencia vs. La gracia crea una nueva naturaleza inclinada a la obediencia.
-La ley exige obediencia por temor al Señor vs. La gracia ruega a los hombres por las misericordias de Dios.
-La ley demanda santidad vs. La gracia concede santidad.
-La ley dice: “¡Condénenlo!” vs. La gracia dice: “¡Abrácenlo!”
-La ley habla de sacrificios sacerdotales ofrecidos continuamente año tras año, y estos nunca podían hacer perfectos a quienes los ofrecían vs. La gracia dice: “Pero Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios, de ahí en adelante esperando hasta que sus enemigos sean puestos por estrado de sus pies; porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados” (Hebreos 10:12-14).
-La ley declara que no hay escapatoria posible para el pecador: “Porque todos los que sin ley han pecado, sin ley también perecerán; y todos los que bajo la ley han pecado, por la ley serán juzgados” (Romanos 2:12) vs. La gracia trae paz y seguridad eterna, al arrepentirnos de nuestro pecados y aceptar el regalo de la gracia de Dios: “De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida” (Juan 5:24).
Ahora bien, como dijo el Apóstol: “¿Qué, pues, diremos? ¿Perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde? En ninguna manera. Porque los que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos aún en él?”  (Romanos 6:1,2).
La libertad que nos brinda la gracia no es libertinaje: “Pero nosotros debemos dar siempre gracias a Dios respecto a vosotros, hermanos amados por el Señor, de que Dios os haya escogido desde el principio para salvación, mediante la santificación por el Espíritu y la fe en la verdad, a lo cual os llamó mediante nuestro evangelio, para alcanzar la gloria de nuestro Señor Jesucristo” (2 Tesalonicenses 2:13,14). Aunque algunos puedan abusar de la gracia de Dios, de todas maneras, tenemos que vivirla y proclamarla. Gracia es aceptación y amor inmerecidos que se reciben de otro, en especial, esa es la actitud característica de Dios al proporcionar salvación a los pecadores.
El evangelio de la gracia seguirá trayendo su bendición en dondequiera se predique; por eso a Pablo se le llama el Apóstol de la gracia: “No desecho la gracia de Dios; pues si por la ley fuese la justicia, entonces por demás murió Cristo” (Gálatas 2:21).

Oración:
Amado Padre Celestial:
Esta doctrina de la gracia hace que me arrodille delante de ti porque no hay nada bueno en mí, sino la gratitud por tu amor y misericordia al sacarme de la miseria y hacerme sentar junto con tus príncipes en gloria. Ayúdame a ser un promotor incansable  de tu gracia. En el nombre de JESÚS, amén. 
Perla de hoy:
Desde antes de la fundación del mundo se abrió una fuente inagotable de gracia a favor del ser humano pecador; acércate a esa fuente y bebe gratuitamente.
Interacción:
¿Qué me dice Dios hoy por medio de su Palabra?
¿Existe una promesa a la cual pueda aferrarme?
¿Existe una lección por aprender?
¿Existe una bendición para disfrutar?
¿Existe un mandamiento por obedecer?
¿Existe un pecado por evitar?
¿Existe un nuevo pensamiento para llevarlo conmigo?

 

 

 

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