martes, 3 de julio de 2012

Saludos a todos desde Montreal:
Estamos aquí para participar en la Asamblea Anual de la Convención Nacional Bautista de Canadá. Ya están llegando de todas partes de esta gran nación, los mensajeros de las iglesias locales. Sin duda, ocurrirán grandes cosas en este año, entre ellas el momento solemne de la dedicación de nuestros hijos: Cesar y Mary Ruth Parra, como misioneros internacionales, enviados por la Junta de Misiones Internacionales de los Bautistas del Sur. Me emociona el hecho de que conocí el Evangelio y soy discípulo del doctor Carlos B. Clark y Shirley su esposa; misionero enviados a Venezuela a comienzo de los cincuenta. Hoy a los 60 años de aquellos comisionados a la patria en donde nací, sus nietos espirituales: César y Mary Ruth, serán comisionados también para ir a España. ¡Los Parra Aular, son los primeros misioneros hispanos que envía la obra canadiense a través de la Junta de Misiones Internacionales! ¡Gloria al SEÑOR!
Con afecto,
Pastor y amigo,
Francisco Aular

La gran cosecha

¿No decís vosotros: Aún faltan cuatro meses para que llegue la siega? He aquí os digo: Alzad vuestros ojos y mirad los campos, porque ya están blancos para la siega. _Mateo 4:35 Una jovencita de 16 años, llega a un pueblito al frente de su equipo de una Marcha Evangelizadora, el desafío es grande porque allí no teníamos “testimonio bautista”. Dios tenía para aquel equipo una gran cosecha, más de cuarenta personas aceptan al Señor y también aceptan las lecciones de discipulado. Los integrantes del equipo regresan a sus lugares, pero aquella jovencita, se queda liderando al grupo de nuevos creyentes que se reúnen debajo de un árbol de mango. Un hombre que tenía un depósito desocupado, al verlos los invita a que se reúnan en ese espacio y surge una nueva iglesia.
Tres evangelizadores llegan a Maracaibo, la segunda ciudad de Venezuela en el occidente y entre su equipo está un famoso pianista, salen a evangelizar. Llegan a un edificio de gente de clase media, empiezan a tocar puerta por puerta, de repente de un apartamento surge una melodía clásica a todo volumen, el pianista dice: ¡Allí tiene que vivir un músico, déjame a mí compartir el evangelio! Tocan y tocan pero nadie responde, el jefe del equipo le dice al músico, sigamos tal vez el dueño de la casa esté durmiendo…Pero el pianista dice: ¡Eso es extraño! Y volvió a insistir. Por fin, un hombre sale y los invita a pasar, el hombre dice: ¿Saben algo? Soy un músico pero había resuelto poner fin  a mi vida…De allí en adelante el pianista tomó la palabra y al poco tiempo, los tres hombres se arrodillaron porque aquel hombre “había pasado de muerte a vida”.
Estamos en Fort Lauderdale en Florida, un grupo de amados hermanos viajaron desde Venezuela a Estados Unidos y son evangelizadores. Reciben una semana de adiestramiento van casa por casa en el país que se supone la gran mayoría de sus habitantes son cristianos nacidos de nuevo, pero no es así. Muchos estadounidenses son cristianos religiosos que necesitan a JESÚS; el sol y el idioma que pudieran ser obstáculos son vencidos, y al final del evento un mes después, sesenta personas forman una nueva iglesia.
Toronto, Canadá, tres jóvenes llegan a visitar a un joven chileno canadiense, él es un destacado jugador de futbol pero al mismo tiempo, la violencia que dominaba en su barrio, lo hicieron convertir en una fiera en las peleas callejeras y en los estadios. Uno de los jóvenes evangelizadores toma la palabra, le expone el plan de salvación, y el evangelizado acepta el regalo de la vida eterna en JESÚS. El joven nuevo convertido al Evangelio empieza compartir su nueva fe con los que le rodean, impacta a sus familiares, a sus amigos y conocidos, más de una veintena de personas vienen a la vida eterna, en el primer año de convertido. Actualmente es un pastor, y le han designado el liderazgo de la evangelización de todo el país de Canadá.
¿Qué tiene todo esto en común? Significa que no importa el evangelizador -Dios lo usará de todas maneras-, poco importa el país, el barrio, el idioma, el nivel social, económico, el sistema político o cultural. Lo que sí importa es obedecer a JESÚS, predicar su Evangelio porque Alguna persona estará lista esperando porque alguien le lleve el mensaje de salvación. Sea quien sea esa persona que está por convertirse al Evangelio, nos ayudarán a cambiar al mundo y una gran cosecha nos espera.
Oración:
Amado Padre Celestial:
Tu nombre es digno de ser alabado por Tus hijos en toda la tierra. Hazme aprender que la evangelización es la mejor forma de invertir nuestra vida en otros. Como la mujer samaritana, tenga yo esa pasión evangelizadora capaz de hacerme buscar a otros con Tu mensaje. Ayúdame a sembrar, a cultivar y a cosechar para Tu honra y gloria, en el nombre de JESÚS, amén.
Perla de hoy:
Evangelizar es una cruz clavada en el alma del evangelizador y que lo obliga por amor a su prójimo y en obediencia ir a la zona incómoda.
Interacción:
¿Qué me dice Dios hoy por medio de su Palabra?
¿Existe una promesa a la cual pueda aferrarme?
¿Existe una lección por aprender?
¿Existe una bendición para disfrutar?
¿Existe un mandamiento a obedecer?
¿Existe un pecado a evitar?
¿Existe un nuevo pensamiento para llevarlo conmigo?




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