martes, 10 de enero de 2012

Tiempo de gracia

Francisco Aular
        
Entonces estarán dos en el campo; el uno será tomado, y el otro será dejado. Dos mujeres estarán moliendo en un molino; la una será tomada, y la otra será dejada. Mateo 24:40,41 RV60)

Según la Biblia estamos en la era de la gracia de Dios. Este período abarca desde cuando Dios se hizo hombre y vivió entre nosotros, y culminará con el arrebatamiento de la Iglesia para irse con JESÚS por siempre. En efecto, cuando JESÚS dejó a sus discípulos, les hizo una promesa: En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis. Juan 14:2,3 (RV60). ¿Dónde queda ese lugar? Está en el Cielo, y es el Paraíso o como lo llamó el Señor, “la casa de mi Padre”, allí, JESÚS ha preparado un lugar para sus hijos; este derecho lo ganó por su muerte y resurrección, y de allí volverá y llamará desde aire a todos sus creyentes y sus discípulos, es decir, a los cristianos nacidos de nuevo.
¿Cómo ocurrirá ese momento culminante de la historia del cristianismo? el apóstol Pablo así lo describe: En un momento en un abrir y cerrar de ojos (…) los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados. 1 Corintios 15:52 (RV60). Sí, JESÚS cuando se lleve consigo a la Iglesia para morar y reinar con Él para siempre, entonces, resucitará a los muertos y transformará el cuerpo de los que vivan, los cuales serán vestidos con cuerpos gloriosos e inmortales, porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad. 1 Corintios 15:53. Todo nos indica que el cumplimiento de esta máxima profecía bíblica está cercano. El mundo está desmoronándose y los habitantes de esta tierra están llenos de temor; se tiene la sensación de estar en un callejón sin salida. El tiempo de la gracia de Dios, que por más de dos mil años ha buscado al ser humano pecador para salvarlo del desastre, estará llegando a su fin, e inmediatamente a ello, entraremos en un período referido en la Biblia como la Gran Tribulación.
Al suceder el terremoto de Haití, el 12 de enero de 2010, un periódico de Puerto Rico preguntaba a sus lectores: ¿Estamos preparados para un evento como ese? Es la misma pregunta que nos debemos formular y responder individualmente, frente al hecho ineludible del encuentro de JESÚS con su Iglesia: “¿Estoy preparado para el momento del arrebatamiento de la Iglesia?”. El mismo JESÚS alertó: Entonces estarán dos en el campo; el uno será tomado, y el otro será dejado. Dos mujeres estarán moliendo en un molino; la una será tomada, y la otra será dejada. Velad, pues, porque no sabéis a qué hora ha de venir vuestro Señor. Mateo 24:40-42 (RV60). Actualmente, creyentes e incrédulos andamos juntos, pero en el instante del arrebatamiento de la iglesia, los nacidos de nuevo, los cuales tenemos vida eterna, seremos arrebatados, y los que no tienen esa vida serán dejados para el juicio divino que viene por sobre toda la humanidad.
¿Hay esperanza? Sí, todavía estamos en el tiempo de la gracia; JESÚS abre sus brazos y con amor te dice: Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Mateo 11:28 (RV60). Pablo, hablándole a los idólatras de Atenas, les dijo: Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan. Hechos 17:30. Ese es el mismo mensaje de hoy.
Por ello es necesario que cada uno se detenga y se pregunte: Si el Señor JESÚS viniera hoy, ¿sería yo tomado o dejado?

Oración:
Padre amado: Eres demasiado misericordioso para dejarnos muertos en nuestros pecados y no darnos tu vida abundante y eterna. Dame fuerzas para anunciar que hay vida en ti. En el nombre de JESÚS. Amén.

Perla de hoy:
Aquél que murió como nuestro sustituto en la cruz; ahora vendrá como nuestro Señor y Rey para llevarnos con Él.

Interacción:
¿Qué me dice Dios hoy por medio de su Palabra?
¿Existe una promesa a la cual pueda aferrarme?
¿Existe una lección por aprender?
¿Existe una bendición para disfrutar?
¿Existe un mandamiento por obedecer?
¿Existe un pecado por evitar?
¿Existe un nuevo pensamiento para llevarlo conmigo?


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