viernes, 15 de julio de 2011

El pueblo feliz

Francisco Aular
faular@hotmail.com


Sé bien lo que es vivir en la pobreza, y también lo que es tener de todo. He aprendido a vivir en toda clase de circunstancias, ya sea que tenga mucho para comer, o que pase hambre; ya sea que tenga de todo o que no tenga nada. Filipenses 4:12 (BTLA)


En la larga historia de la humanidad, nos damos cuenta que todo aparece, resplandece y luego se va; todo nace, crece se reproduce y muere; viene y se va. El ser humano egocéntrico piensa que es eterno, pero la enfermedad y la muerte le anuncian su breve paso por la vida. Nos ilusionamos y quisiéramos retener los momentos agradables; eternizar los sucesos que nos hicieron felices en una etapa de nuestras vidas, pero comprobamos cada día, que todo se desvanece, se nos escapa como el agua entre los dedos. Aquí no queda nada. Esa es una ley de la vida y será mejor que nos demos cuenta que para no deprimirnos, ¡podemos tomar la decisión de ser felices!

Decía Pascal: "Todos buscan ser felices. No hay excepciones a esta regla. Aunque utilicen medios distintos, todos persiguen el mismo objetivo. Ésta es la fuerza motriz de todas las acciones de todos los individuos, incluso de los que se quitan la vida”. Sin embargo ¿en que consiste la felicidad? es la pregunta que nos ocupa. El apóstol Pablo nos dice: “Sé bien lo que es vivir en la pobreza, y también lo que es tener de todo”, y, puedo decir que eso no es conformismo, sino, ¡la felicidad al haber encontrado el verdadero sentido de la vida! Porque la felicidad no está el algo que poseamos o no, la felicidad está en JESÚS. En realidad como la afirma el Apóstol, la felicidad es aprender “a vivir en toda clase de circunstancias”. Por ejemplo, cuando Pablo escribe esta carta está preso en una cárcel de Roma esperando la muerte, sin embargo, esta carta ha sido llamada la carta del gozo del cristiano.

Los cristianos de los primeros siglos, y los que hoy están sufriendo persecución y aun la muerte en muchos lugares, no esperan que este mundo les ofrezca la felicidad, por el contrario, ellos entregan esta vida humana como ofrenda a Aquel que dijo: “En el mundo tendréis aflicciones; pero confiad, yo he vencido al mundo” (Juan 16:33). Este mundo llevó a JESÚS a la cruz, pero el Padre lo levantó de la tumba. ¡Nosotros también venceremos!

Cipriano, obispo de Cartago, en el tercer siglo de nuestra era, murió como mártir por la espada del verdugo. Tenemos todavía la carta escrita a su amigo Donatus:

“Estamos en un mundo malo, Donatus, un mundo increíblemente malo. Pero en medio de este mundo descubrí un pueblo tranquilo, santo, que aprendió un gran secreto. Aquellos que lo componen han hallado un gozo mil veces mejor que todos los placeres de nuestras vidas pecaminosas. Son personas despreciadas y perseguidas, pero esto no les preocupa. Son dueñas de sus almas. Vencieron al mundo. Esta gente Donatus, son los cristianos… y yo soy uno de ellos”.


Oración:
Señor, por tu gracia soy parte de tu pueblo feliz. Nada ni nadie puede quitarme lo que me has dado en mi familia espiritual. Por el fruto de tu Santo Espíritu, tengo un gozo sin límites y la esperanza de un fabuloso mañana. Padre, quiero llenar mis horas en servirte a ti y a mis semejantes, llenarlas de fe, esperanza y amor. Ayúdame Señor a mostrar en mi rostro hoy la felicidad que me has dado. En el nombre de JESÚS, amén.


Perla de hoy:
La fe en JESUS es la fuente de la felicidad que vence al mundo. Teniéndolo a Él, lo tenemos todo.


Interacción:
¿Qué te dice Dios hoy por medio de su Palabra?
Y en respuesta a ello…
¿Qué le dices tú a Él?


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