viernes, 24 de abril de 2020

¡Hoy soy vencedor!

Mis amados, esta perla viene un “poquito larga”, pido sus disculpas. Por favor, haga un esfuerzo y léala toda. ¡Feliz fin de semana en el SEÑOR! Su pastor y amigo. ¡Adelante, siempre adelante!
Francisco Aular
perlasdelalma@gmail.com
Lectura devocional: 1 Juan 5:1-13
“Pues todo hijo de Dios vence
a este mundo de maldad,
y logramos esa victoria
por medio de nuestra fe”.
1 Juan 5:4 (NTV)

¡Hoy soy vencedor! “Pues todo hijo de DIOS vence a este mundo de maldad”. Escribo este devocional en medio de la batalla que los científicos y los gobiernos de todo el mundo enfrentan, con bríos, sin descanso, sin renuncias y sin desfallecer. En realidad nos enfrentamos a un enemigo invisible, sin piedad y poderoso, llamado Covid-19. Nacido en la China, a finales del año pasado. Las noticias, llegaban; pero las sentíamos lejanas de nosotros que estábamos en la Navidad y el Año Nuevo. Hoy la cifra de contaminados, enfermos y muertes, avanzan cada día y la enfermedad podemos tener cerca de nosotros, con nosotros o tal vez, en nosotros.¡Celebramos cuando vemos también los miles que han ganado esa batalla!

¡Hoy soy vencedor”. Pero hoy, como ser humano que soy, no me quejaré del sufrimiento; tampoco perderé el tiempo en autocompadecerme por la parte de este sufrimiento que estamos pasando (eso sí, confieso con siete décadas encima, nunca he visto algo igual). Por el contrario les invito a considerar el tema: ¡Hoy soy vencedor! Basado en esta carta del “discipulo amado del SEÑOR”, el Apóstol Juan.

·      ¡Hoy soy vencedor poque JESÚS, ha vencido!
·      ¡Hoy soy vencedor porque DIOS mismo lo testifica!
·      ¡Hoy soy vencedor porque tengo vida eterna!
·      ¡Hoy soy vencedor porque tengo seguridad de salvación!

¡Hoy soy vencedor porque JESÚS, ha vencido!:
“¿Y quién puede ganar esta
 batalla contra el mundo?
Únicamente los que creen que
Jesús es el Hijo de Dios”. V.5.
JESÚS en la Cruz perdonó nuestros pecados por Su preciosa sangre; pero el domingo cuando JESÚS resucitó nos dio la victoria completa. Fuimos declarados justos delante de DIOS y así como JESÚS, resucitó, ¡nosotros también resucitaremos! Sin embargo por el poder de Su resurreción, podemos ser victoriosos mientras vivamos en este cuerpo temporal, en el hoy, en el más acá… Y, desde luego hoy vivimos en la “esperaza viva”, de nuestra propia resurreción. En efecto,  nos espera un fabuloso mañana en el más allá. Porque DIOS está satisfecho con el rescate hecho por JESÚS para que vivamos como Sus discípulos, y podamos vencer: al mundo, al demonio y la carne. El milagro de la resurrección, hace posible que vivamos como alguien dijo una vida intercambiada con JESÚS: Cuando Él murió, yo morí; cuando Él resucitó, yo resucité. ¡Ahora por la fe y la obra del Espíritu Santo! ¡CRISTO vive Su vida en mí!:
“Con Cristo estoy juntamente crucificado,
 y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí;
y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo
 en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó
 y se entrego así mismo por mí”.
(Gálatas 2:20, RV60).

¡Hoy soy vencedor porque DIOS mismo lo testifica!:
“Ya que creemos el testimonio
 humano, sin duda alguna podemos
 creer el testimonio de más valor que
 proviene de Dios; y Dios ha dado
testimonio acerca de su Hijo”. V.9.
El diccionario nos dice que testigo, es: “Persona que ha presenciado un hecho determinado o sabe alguna cosa y declara en un juicio dando testimonio de ello”. ¡DIOS mismo da testimonio de Su Hijo en la ocasión de Su bautismo:
“Y una voz dijo desde el cielo: 
Tú eres mi Hijo muy amado
y me das un gran gozo”.
(Marcos 2:11.NTV).
¡La influencia bienhechora de JESÚS en la historia de nuestro mundo, a estas alturas de nuestro calendario, nadie niega! Hoy millones de hombres y mujeres, lo amamos, servimos y proclamamos como SEÑOR y SALVADOR. Yo, pertenezco a Sus discípulos y hemos caminado juntos por 57 años. ¡Que distinción vivir, servirlo y morir por JESÚS:
“Porque de él, y por él, y para él,
son todas las cosas. A él sea la
gloria por los siglos. Amén.”
(Romanos 11:36,RV60).

¡Hoy soy vencedor porque tengo vida eterna!:
“Y este es el testimonio: que Dios
nos ha dado vida eterna; él nos dio
vida eterna, y esa vida está en su Hijo”.
V. 11.
Qué precioso el día cuando descubrí tres palabras que significan “vida” en griego: “Bíos. Zoé y Psiqué”… Dejo las otros dos para otro momento. Me concreto en Zóe que es la palabra que significa “Vida eterna” y aparece 43 veces en esta forma. ¡Casí me caigo de la silla de la alegría cuando descubrí que JESÚS mismo es la Vida Zoé! Como por ejemplo, cuando Él dijo:
 “Yo soy la resurrección y la vida;
el que cree en mí, aunque
esté muerto vivirá”.
(Juan 11:25,RV60).
Dice Juan aquí, en versículo 11 en el capítulo 5 de su primera carta: “Esa vida está en su Hijo…” ¡Que gran testimonio de uno que anduvo con JESÚS como decimos en mi tierra: “Para arriba y para abajo” durante tres años… Ahora bien, ¡Tengo a JESÚS en mi corazón, la Vida Zoé, vive en mí! ¡Eso significa que debo cuidarme en estos días de cuarentena a causa del Covid-19, es una enfermedad que puede ser mortal para la vida “bios” en mi cuerpo que es temporal! ¡Pero tengo en mí la Vida Zoé, que tiene el control del Covid-19! Puedo exclamar: ¡Covid-19, aquí vive JESÚS: Fuera! De todos modos, sabiendo esto, no tiento a DIOS y me cuido. Y lo invito a usted: ¡Cuídese!

¡Hoy soy vencedor porque estoy seguro de mi salvación!
“El que tiene al Hijo, tiene la vida;
 él que no tiene al hijo de Dios,
no tiene la vida”. V.12.
Cuando los discípulos del SEÑOR JESÚS predicaban el Evangelio, no titubeaban  al exigir una decisión frete a la Vida Zoé y la seguridad de esa decisión. Aunque mi conversión al Evangelio, lo hice cuando estaba solo en casa. No dejé de testificar a mi famiia y a mis compañeros de trabajo, y esa mismo convicción de pecador arrepentido, me hizo buscar a una iglesia. Y no descansé hasta llegar allí y hacer mi decisión pública para hacerme parte de la Iglesia del SEÑOR! A 57 años de aquel momento inicial, ¡JESÚS es mi pasión y triunfo! Y estoy seguro que, si hoy, DIOS ha determinado llevarme con Él, estaré allí para siempre por la seguridad que me da la Palabra de DIOS:
“El que tiene al Hijo, tiene la vida;
 él que no tiene al hijo de Dios,
no tiene la vida”. V.12.
Una mujer de nuestra iglesia, trabajadora como pocas, entre la quinta y sexta década de su vida, le pedí que me contara la historia de su salvación. Me relató su testimonio, toda su historia desde la niñez en que había nacido en un hogar cristiano, le pedí permiso al interrumpirla y le pregunté: ¿Si murieras hoy crees que irías al cielo?...No. Fue su triste respuesta acompañada de un llanto. Ese mismo día, ella oró e invitó a JESÚS a su vida. ¡Luego de celebrar ese hecho puntual en su vida, librándose de sus dudas en cuanto a esta verdad! Sabiendo que ella conocía bien su Biblia, le pedí leyera en voz alta, lo hizo en 1 Juan 5:11,12, y luego le hice tres preguntas:
¿Según estos versículos que tiene la persona que tiene a CRISTO? Ella respondió con seguridad: “Vida eterna” ¡Muy bien, exclamé! “¿Qué acerca del que no tiene a CRISTO? ¡No tiene la vida eterna! Su respuesta fue inmediata y segura. Así que para concluir: Entonces, ¿qué posees, si tienes a CRISTO en tu vida?…Conmovida, dijo: ¡Tengo vida eterna!...Si usted duda sobre una coversión así. Déjeme decirle, un asunto fue conocer a aquella gran mujer antes y después de su oración de decisión por fe. ¡Su vida cambió que hasta el punto de llegar a mostrar el carácter de una discípula de JESÚS, en todo lo que hacía; igualmente su familia, tambien vino a CRISTO!

Adicionalmente, puedo decir que Juan, insiste en que tengamos la seguridad de nuestra salvación, cuando afirma:
“Estas cosas os escrito a vosotros
 que creéis en el nombre del Hijo
de Dios, para que sepáis que
tenéis eterna, y para que creáis
en el nombre del Hijo de DIOS”.
(1 Juan 5:13,RV60).

Esta convicción sembrada en mí, la recuerdo muy bien por un precioso himno que cantábamos en la iglesia, cuando yo llegué, y que me ayudó –y todavía mi ayuda- al cantarlo:
“Cuán glorioso es el cambio operado en mi ser,
Viniendo a mi vida el Señor;
Hay en mi alma una paz que yo ansiaba tener,
La paz que me trajo su amor.
Coro:
Él vino a mi corazón, él vino a mi corazón,
Soy feliz con la vida que Cristo me dio,
Cuando él vino a mi corazón.
(Charle H. Gabriel, Tr. Vicente Mendoza, NHP #72, CBP, 1983)

Oración:
PADRE ETERNO:
Ahora entiendo que tú me amas y que desde antes de la creación del mundo, tú quisiste que yo fuera parte de tu familia. SEÑOR, con humildad te pido que perdones mis pecados, me arrepiento, y te ruego que vengas a mi vida. Gracias JESÚS por salvarme y de ahora en adelante, tú eres mi SEÑOR y SALVADOR. Amén.
Perla de hoy:
Nuestro breve paso por esta tierra está en las manos de DIOS; nuestros espíritus y nuestras almas están bajo Sus cuidados. ¡No temamos!
Interacción:
¿Qué me dice DIOS hoy por medio de su Palabra?
¿Existe alguna promesa a la cual pueda aferrarme?
¿Existe alguna lección por aprender?
¿Existe alguna bendición para disfrutar?
¿Existe algún mandamiento a obedecer?
¿Existe algún pecado a evitar?
¿Existe algún pensamiento para llevarlo conmigo?

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