jueves, 3 de abril de 2025

“MAESTRO SE ENCRESPAN LAS AGUAS” (1-3)

SELECCIONES
Perlas del Alma
Francisco Aular
faular@hotmail.co
VIERNES, 4 de abril de 2025
Lectura devocional: Marcos 4:35-41
Versículos de hoy:
Cuando Jesús se despertó, reprendió al viento y dijo a las olas: «¡Silencio! ¡Cálmense!». De repente, el viento se detuvo y hubo una gran calma. Luego él les preguntó: «¿Por qué tienen miedo? ¿Todavía no tienen fe?». Marcos 4:39,40 (NTV)


CUANDO VINE A la fe en CRISTO, en las iglesias bautistas de aquellos años de la Venezuela de 1963, se cantaban himnos que habían sido escritos enfocando las aflicciones de los discípulos del SEÑOR, pero al final en nuestras vidas: el triunfo de nuestra vida en CRISTO es total…uno de aquellos himnos, es el número 380 del Nuevo Himnario Popular: “Maestro se encrespan las aguas”. 

 

En verdad, como nuevo creyente todos los domingos: fui fortalecido por las letras y música de esos himnos, las enseñanzas de la Escuela Dominical, las predicaciones del Servicio de Edificación tanto en la mañana como en la noche,  y entrenarme para el servicio en la obra de DIOS a través de la Unión Bautista de Preparación. 

 

También en aquellos primeros días aprendí que sin oración no iría muy lejos en la vida cristiana tanto en lo personal como en lo colectivo. Desde aquellos años la oración junto a la lectura bíblica devocional han sido mis compañeras de viaje hacia la Patria Celestial. La Iglesia Bautista Emanuel, celebraba los cultos de oración, los miércoles. Hoy a ese culto de oración, lo llamo: “Los maravillosos miércoles de oración”. Yo estudiaba por las noches, y frecuentemente, me escapaba para ir a orar, especialmente con mi familia pastoral, los Clark.

 

En verdad, la vida no ha sido fácil para los discípulos de JESÚS a través de los siglos, así lo fue desde el principio. En el pasaje devocional de nuestra Perla de hoy, los discípulos están cruzando el Mar de Galilea, en realidad es un Lago inmenso. Estuve allí en 1988, y quedé asombrado porque volví a revivir esta historia que sirve como señal de que JESÚS es quien dijo ser. JESÚS invita a Sus discípulos a cruzar el Lago. 

 

JESÚS, descansa y mientras tanto, los vientos empezaron a levantar olas y los discípulos tuvieron miedo de morir. Entonces, los discípulos le reclaman al SEÑOR por estar dormido, y no ayudarlos en medio de aquella tempestad. Los discípulos se quedan asombrados cuando JESÚS, reprende a los vientos con un simple movimiento de Sus manos y las palabras de Su boca. La lección es inmensa tanto para ellos en aquel día como para nosotros hoy. ¡La duda, aunque a veces se nos asoma, no debe quedarse a vivir con nosotros! 

 

Ahora bien, ¿qué hacer cuando las pruebas, las aflicciones nos llegan como fuertes olas embravecidas a nuestras vidas? ¡Enfrentémoslas cantando! “Maestro se encrespan las aguas”, es uno de mis himnos favoritos para tiempos de tempestad; al cantarlo no solamente me ha hecho bien a mí, sino a mis amados a los cuales he consolado en medio de sus angustias. Es un poema transportado a himno: “Maestro se encrespan las aguas”, compuesto por Mary Ann Baker (1831 – 1921), la brillante pluma del poeta mexicano Vicente Mendoza, la vertió en castellano. Se encuentra en el número 380 del Nuevo Himnario Popular (CBP, 1955) El cual dice así en su primera estrofa y coro:

 

“Maestro, se encrespan las aguas

Y ruge la tempestad.

Los grandes abismos del cielo,

Se llenan de oscuridad.

No ves que aquí perecemos

¿Puedes dormir así?

¿Cuándo el mar agitado, nos abre

¿Profundo sepulcro aquí?

CORO:

Los vientos, las ondas oirán tu voz:

Sea la paz, sea la paz.

Calmas las iras del negro mar;

Las luchas del alma las hace cesar,

Y así la barquilla do va el Señor,

Hundirse no puede en el mar traidor.

Doquier se cumple tu voluntad:

Sea la paz, sea la paz.

Tu voz resuena en la inmensidad:

Sea la paz”.

 

Ciertamente, ¡JESÚS va con nosotros en esta barca débil que es la vida humana que poseemos!; no importa el tamaño del problema sino el tamaño de nuestro DIOS. Esto nos garantiza con certeza, el hecho de que, en nuestras vidas humanas, siempre tendremos tormentas, sin embargo, oiremos al final la voz de JESÚS: “Sea la paz, sea la paz”.

 

¡Adelante, siempre adelante!

 

Oración:

PADRE SANADOR:

¡Gracias por ayudarnos y consolarnos en forma tan maravillosa! Tú sabes que nuestra travesía es peligrosa, mientras llegamos a la otra orilla, y está llena de dificultades. Sin embargo, nos has prometido que vas con nosotros . Ayúdame SEÑOR a comunicar tu Mensaje en medio de las crisis de este mundo. En el nombre de JESÚS. Amén.

Perla de hoy:

La presencia de DIOS con nosotros y en nosotros nos da Su Consuelo y valor en medio de la angustia.

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