miércoles, 29 de agosto de 2018

Amor y perdón

Francisco Aular
perlasdelalma@gmail.com
Lectura devocional: Mateo 5.38-42
Y a cualquiera que te obligue a llevar carga por una milla, ve con él dos.  Mateo 5.41

Desde el oriente venezolano, específicamente desde la ciudad turística de Carúpano, llegó a nuestra escuela una muchacha, no era bonita, pero en su rostro había una sonrisa para todos nosotros. Llevaba en su cabeza una par de trenzas que como lianas negrísimas caían sobre su vestido de lunares blancos y rojos.

Apenas hubo comenzado el año escolar, cuando el más atrevido del grupo le puso un sobrenombre Carúpano. En realidad, nunca la llámamos por su verdadero nombre, pero ella siempre con una sonrisa decía, “por favor, no me llamen Carúpano”, pero aquel muchacho no estaba dispuesto a que se le escapara su víctima, y se las ingeniaba para burlarse de ella todos los días. Todos nosotros, sus compañeros éramos cómplices, porque no decíamos nada para defenderla.

Transcurrió el año escolar y vino el terrible examen final. Era un requisito en aquellos días que cada alumno trajera hojas de examen, lápiz, borrador y sacapuntas. El profesor, cerró la puerta y todos empezamos a temblar cuando nos dijo: “¡Escriban!...”

De pronto escuchamos la voz del atrevido del grupo, que nerviosamente exclamó: “¡Se me olvidó mi lápiz!” “¡Póngase de pie!”, gritó el profesor, un frío nos congeló a todos mientras un solo murmullo recorría toda la clase: “¡Perderá el año!”. Allí estaba nuestro compañero, de pie, temblando y sin palabras; de pronto, del primer pupitre se levantó Carúpano, y dijo: “¡Con su permiso profesor!”, y sin esperar respuesta, quebró su lápiz nuevo en dos,  rápidamente le sacó punta y fue en auxilio del compañero en apuros… Todos salimos bien.

Sin duda, magistralmente, Carúpano nos había enseñado otra vez su lección favorita de amor y perdón.

De hecho, JESÚS nos dice  que en el reino de DIOS en el cual andamos desde en día en que  nacimos de nuevo, el resentimiento y la venganza están excluidos de nuestra manera normal de vivir. El cristiano nacido de nuevo no debe ser víctima del rencor ni de la práctica de la venganza, sea cual sea el grado de la ofensa recibida. Caminar un poquito más cuando alguién nos ofende y perdonar al ofensor y hacerlo con gozo es ganancia y no pérdida.

¡Amar y perdonar, es un buen consejo para disfrutar de una buena salud, pregúntele a su médico!

Oración:
Amado Padre celestial:
¡Gracias por amarnos de tal manera que enviaste a tu Hijo amado para darnos tu favor, el perdón de nuestra maldad y pasar por alto el castigo que merecemos. Aunque estamos bajo tu justa ira, no siempre la muestras porque tu mayor placer es amarnos. ¡Gracias Padre Eterno! Ayúdame, a mostrarle al mundo tu amor y perdón. En el nombre de JESÚS. Amén.
Perla de hoy:
Roguemos a Dios que Él pueda amar y perdonar a través de nosotros.
Interacción:
¿Qué me dice Dios hoy por medio de su Palabra?
¿Existe alguna promesa a la cual pueda aferrarme?
¿Existe alguna lección por aprender?
¿Existe alguna bendición para disfrutar?
¿Existe algún mandamiento a obedecer?
¿Existe algún pecado a evitar?
¿Existe algún pensamiento para llevarlo conmigo?

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