miércoles, 15 de agosto de 2018

41 años: ¡Así nacimos!

Francisco Aular
perlasdelalma@gmail.com
Lectura devocional: Hechos 5:34-42
Y todos los días, en el templo y por las casas, no cesaban de enseñar y predicar a Jesucristo. Hechos 5:42 (RV60)

Lo hemos dicho y permítame repetirlo, Dios trabaja por senderos misteriosos para nosotros, pero siempre haciendo avanzar Su reino en este mundo. Dios estaba buscándome y trabajando conmigo desde que Él, me trajo a este mundo. Pero yo necesitaba nacer de nuevo, y tal hecho ocurrió el 11 de abril de 1963, y era el resultado meses después de haber asistido a la única presentación en el Nuevo Circo de Caracas, del Dr. Billy Graham aquel inolvidable 21 de enero de 1962. Lo que no sabía hasta hace poco que, detrás de aquella invitación estaba el hermano Kenneth Strachan(1910-1965), fundador de la Misión Latinoamericana. Historicamente, Billy Graham con esa visita a varios países de Latinoamérica abrió las puertas para Evangelismo a Fondo, dirigido continentalmente por Kenneth Strachan. Así que Dios permitió que yo naciera en medio de aquellos años en que Evangelismo a Fondo se realizó en Venezuela (1964-1965).

Allí en medio de aquel gran avivamiento que abarcó el trabajo multidenominacional (todas las denominaciones cristianas evangélicas trabajando juntas), transcurrió mi infancia espiritual. Aquel fue un bautismo de fuego para ver la evangelización en acción a través de la oración, la evangelización y la coservación de resultados (discipulado). ¡Gloria a Dios! 

Pues bien, una década después de Evangelismo a Fondo, en nuestra obra denominacional –a mediados de los setenta-, dentro de la juventud de la Convención Nacional Bautista de Venezuela, mi denominación, se levantaron vientos de cambio, al frente de todo ese movimiento estaban los jóvenes: ingeniero Paul Eustache Vilaire, el profesor Igdalías Núñez Bracho, el profesor Heberto Bracho Díaz, el ingeniero Alexander Montero y muchos otros, entre ellos, yo. Como es sabido esto trajo inquietud en unos y furor en otros, pero a más de cuatro décadas de aquellos cambios, podemos afirmar que el Señor estaba trabajando en ello, porque entre otras cosas, la nueva estructura permitió el inicio, desarrollo y realización de la Marcha Evangelizadora. También por aquel tiempo yo estaba desallando mi primer pastorado de mi carrera ministerial en la Iglesia El Buen Pastor de Maracay, por cierto en aquellos años como resultado de un trabajo multidenomiacional de los jóvenes evangélicos en las Concentraciones Bíblicas, teníamos un gran avivamiento entre la juventud y todas las iglesias evangélicas de la ciudad.

De esta manera, mientras que en Maracay ocurrían los cambios y transformaciones por medio de un avivamiento principalmente entre los jóvenes, yo también estaba haciendo mis investigaciones para la Asamblea Anual de la CONVENCIÓN NACIONAL BAUTISTA DE VENEZUELA a celebrarse en Guanare los primeros días de enero de 1977. En esas investigaciones había descubierto lo que se llama el Teorema de Strachan; como bien lo señalé anteriormente, Kenneth Strachan, el iniciador del movimiento “Evangelismo a Fondo”, había llegado a la conclusión de que la sola razón que explicaba el crecimiento de cualquier movimiento, sea cual fuese era la movilización y el despliegue de sus miembros haciendo pública su fe, su teorema dice así:

La expansión de cualquier movimiento está en proporción directa al éxito obtenido en movilizar y desplegar a su membresía total en propaganda continua de su fe.

¿Cómo hacer posible que Hechos 5:42, y el teorema de Strachan se hicieran realidad entre los bautistas venezolanos? Este era el desafío que teníamos que enfrentar, movilizar al pueblo de una manera continua y efectiva para que orara, evangelizara y discipulara, de una forma que produjera el crecimiento sostenido que la obra había estado esperando por más de 30 años. Sabía que los demás elementos podían ser importantes, pero nada ni nadie podría detener a un pueblo con una sola visión y pasión: ¡Predicar el glorioso evangelio de nuestro Señor Jesucristo de manera personal por donde quiera que fueran e invitar a “a todo aquel” a venir a CRISTO. Eso no sería fácil, porque en esos días entre nosotros, la evangelización era “templocéntrica”, y se reducía a una campaña evangelizadora anual.
 
Así comenzamos la historia de la Marcha Evangelizadora venezolana. Algo me decía en lo profundo de mi ser, que la Marcha Evangelizadora sería ante todo, un movimiento de laicos. Pensé en esos días, lo siguiente: que el Señor no quería que un solo evangelista fuera la estrella de nuestro cielo denominacional, sino que él, en su gracia, levantaría a hombres y mujeres, adultos  y jóvenes, en cantidad y  de gran calidad, para que la luz del evangelio iluminara nuestra patria y el mundo. Marcharían como un ejército en orden y con una sola consigna: ¡Venezuela y el Mundo para Cristo!

Teníamos un lema en aquellos años, antes de las Marchas Evangelizadoras: “cada bautista, un evangelista”, pero como ya sabemos, existe mucha distancia entre lo que se dice y lo que se hace. Yo había sido nombrado director del Departamento de Evangelización de la CONVENCIÓN NACIONAL BAUTISTA DE VENEZUELA, esto, para hacer posible que la Gran Comisión de nuestro Señor Jesucristo se convirtiera en nuestra razón de ser y el hacer, ¡eso lo intenté con toda razón y de todo corazón!

Desde la perspectiva temporal -a más de cuarenta años de nuestro nacimiento como movimiento de Dios-, todavía nos queda mucho camino por recorrer para llegar a donde queremos llegar, pero nos alientan los hechos que ya conocemos, inicios muy pequeños como los del joven Gustavo Torres con sus compañeros de estudio de medicina en la universidad que trajo a CRISTO a vario de sus compañeros de estudios; o como el joven pastor de Maracay que evangelizó a sus vecinos: “sus discípulos” se han multiplicado de tal manera que, prácticamente es imposible seguirles las huellas entre las multitudes.

Así estuvimos listos para nuestro nacimiento, aquel 15 de agosto de 1977, en el templo de la Primera Iglesia Bautista de Barquisimeto, nos llegaron 25 jóvenes y cuatro adultos. ¡Hoy hace 41 años de aquel día inolvidable!

Enseñamos a los jóvenes que la evangelización es el esfuerzo de la gracia de Dios obrando en el corazón del cristiano nacido de nuevo; evangelizar es una cruz clavada en el corazón del evangelizador al llevar la Buena Noticia de Salvación a “todo aquel” de Juan 3:16, con la finalidad de que hagan una decisión personal, por medio de la fe en Dios y el arrepentimiento a CRISTO, Quien vino, murió y resucitó conforme a las Escrituras. Enséñamos al creyente que el JESÚS SALVADOR debe convertirse en JESÚS SEÑOR de todo cuanto soy, tengo y hago. Todo nuevo convertido es rápidamente discipulado para que se convierta en parte de la obra evangelizadora en las iglesias locales. Por tanto la Marcha es tambien, un movimiento de plantación de nuevas iglesias. Desde aquel día en que nos pusimos en Marcha, no nos hemos detenido. Hoy en día, existe un evento anual para celebrar y dar gloria a nuestro Dios; pero también el movimiento por su sencillez, se realiza regionalmente y lo más importante todavía: la marcha de la evangelización como estilo de vida, en las iglesias locales a través de Acción 52, nos está regresando a las posibilidades de ver el desafío hecho realidad: “Y todos los días, en el templo y por las casas, no cesaban de enseñar y predicar a Jesucristo.” Hechos 5:42 (RV60). ¡Así nacimos y así andamos!

Los entonces muchachos y muchachas que me acompañaron en aquella aventura inicial se han convertido en líderes de la obra nacional e internacional. En su gran mayoría han practicado y enseñado la evangelización personal, han demostrado en países y culturas diferentes, que la oración, la evangelización y discipulado ¡sí funcionan! Ellos marchan y no se detienen, oran, evangelizan y discipulan por dondequiera que van. Tal vez, mucho de ellos, nunca recibirán reconocimiento en esta tierra, pero sus nombres están escritos en un sitio donde jamás serán ignorados y borrados. Tampoco andarán solos en la Nueva Jerusalén, porque los acompañarán lo único que se pudieron llevar de esta tierra, al dejarla: ¡sus discípulos!
¡Venga ese abrazo marchista de Feliz cumpleaños!
¡Así nacimos!

Oración:
Amado Padre Celestial:
Aquí traemos delante de ti en este día lo que te prometimos hace 41 años en aquella noche de vigilia en el templo de la Primera Iglesia Bautista de Barquisimeto, miles de personas nacidas de nuevo que dan testimonio de su fe en ti, en un movimiento continuo de ser llenos del poder del Espíritu Santo para ser testigos tuyos hasta el final de nuestras vidas. ¡Ayúdanos a terminar la carrera con tu gozo y con tu gracia prometidos! En el nombre de JESÚS. Amén.
Perlas de hoy:
Nuestro encuentro personal con Dios, nos pone en marcha y en obediencia iremos por todo el mundo proclamando el Evangelio “a todo aquel”. ¡Adelante, siempre adelante!
Interacción:
¿Qué me dice Dios hoy por medio de su Palabra?
¿Existe alguna promesa a la cual pueda aferrarme?
¿Existe alguna lección por aprender?
¿Existe alguna bendición para disfrutar?
¿Existe algún mandamiento por obedecer?
¿Existe algún pecado por evitar?

¿Existe algún pensamiento para llevarlo conmigo?

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