viernes, 25 de noviembre de 2016

¡Urgencia!

Francisco Aular
faular@hotmail.com
Lectura devocional: Mateo 28:16-20
Por tanto, vayan y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a obedecer todo lo que les he mandado a ustedes. Y les aseguro que estaré con ustedes siempre, hasta el fin del mundo. Mateo 28:19,20 (NVI)

¡Urgencia! Es la palabra de actualidad. Ciertamente vivimos en el período más revolucionario de la historia del ser humano en esta tierra. Nunca ha vivido la humanidad una época de más urgencia, peligros y angustias como la actual. Nací en medio de una montaña en 1945, apenas finalizaba la Segunda Guerra Mundial, crecí en un barrio muy tranquilo a mediados de los años cincuenta en la gran ciudad de Caracas, la Capital de Venezuela; estuve allí en esa era de tantos cambios como los fueron los años sesenta; en el inicio de sus años me convertí al evangelio de nuestro Señor Jesucristo y mis sueños más fantásticos, no incluían los adelantos y maravillas de la era de la velocidad y la urgencia de llevar el mensaje, como la actual.
Todavía me asombro como a mediados de los ochenta, mi amado discípulo, Kechenor Alcindor, de la Iglesia Bautista Emanuel de la Castellana y que poseía un negocio de centro de copiado, me presentó, la máquina de enviar y recibir “fax”… ¡Qué maravilla! Kechenor, recibió un fax que le envió un familiar desde el exterior, me lo mostró, y yo estaba asombrado con aquella carta en mis manos, pensando que en fracciones de segundos había viajado muchas millas para estar allí delante de nuestros ojos. Por supuesto, aquello era apenas el principio de tantos avances que la ciencia y la tecnología ha puesto hoy, al alcance de todos.
Sin embargo, los descubrimientos de la ciencia y los inventos que cada minutos surgen de la mente del ser humano, no han hecho posible que el hombre y la mujer de hoy, sean más virtuosos que nuestros abuelos. Y, mucho menos, hacerlo más feliz. Al contrario muchos diques que la humanidad había puesto para evitar el desborde de nuestra naturaleza pecaminosa, se han desmoronado. Una inmensa nube de corrupción, vicios y maldades, se han hecho presente en todos los órdenes de la vida, todo lo envuelve, todo lo penetra y lo deforma. Sí, aquellos días en que el profeta Isaías, predijo, ¡ya están aquí!: !Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo!” (Isaías 5:20 RV60).
Hace muchos años el gran poeta romano Horacio decía: “Atrévete a ser sensato. Empieza hoy. El que pospone la hora de vivir como deber ser, es igual al rústico que para pasar un río aguarda a que acabe de correr todo el agua”. Confieso que me he angustiado y entristecido al escuchar el lamento de los hombres y mujeres de mi edad, que conocimos un mundo diferente al presente, pero no me quedaré en lamentos. No lo dudemos, el mundo está lleno de maldad y el mal se manifiesta en cualquier lugar, sin embargo, en medio de todo esto, tenemos que atrevernos a ser diferentes y proponernos a andar “conforme al corazón de Dios”. Efectivamente, Dios tiene un mensaje claro a su remanente fiel, en estos últimos tiempos. ¡El poder de Jesucristo y su evangelio no ha disminuido! ¡Vibran sus palabras cada día en los corazones de sus discípulos como ayer cuando las oyeron por primera vez sus Apóstoles! “Yo he venido para que tenga vida y para que la tengan en abundancia”; “Porque el Hijo del Hombre, vino a buscar y a salvar lo que se había perdido”; “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.”; “Mi paz os dejo, mi paz os doy, no como el mundo la da, yo os la doy”; “No se turbe vuestro corazón ni tenga miedo”; “Yo nunca os dejaré ni os desampararé.”; “Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá.” ¡No tenemos tiempo que perder, éste es el mensaje que cambiará al hombre y la mujer de hoy! Dios no tiene otro plan. ¡Jesucristo es la única esperanza!
¡De esta manera, estoy convencido de que estamos a punto de contemplar un despertar espiritual como no lo hemos visto desde los días de Pentecostés! Dios tiene buenas noticias para nosotros y el resto de la humanidad: “Pues yo sé los planes que tengo para ustedes —dice el Señor—. Son planes para lo bueno y no para lo malo, para darles un futuro y una esperanza.” (Jeremías 29:11 NTV). Esta es la hora de la urgencia de la oración, la evangelización y el discipulado, que harán posible que la Gran Comisión que JESÚS, resucitado y glorioso, nos dio, sea posible:Por lo tanto, vayan y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Enseñen a los nuevos discípulos a obedecer todos los mandatos que les he dado. Y tengan por seguro esto: que estoy con ustedes siempre, hasta el fin de los tiempos». (Mateo 28?19,20 NTV) ¡Levantémonos desde nuestras rodillas, sequemos nuestras lágrima, echemos bien lejos de nosotros los halagos o las críticas que nos postran, evitemos herir a los que como nosotros, luchan a nuestra lado, y marchemos como la Novia de JESÚS: "¿Quién es ésta que se asoma como el alba, hermosa como la luna llena,
 refulgente como el sol,
 imponente como escuadrones abanderados?" ¡Esta es la Iglesia del SEÑOR en marcha! ¡Estamos listos para marchar ante la urgencia de llevar el Mensaje!
Oración:
Amado Padre Celestial:
Hoy es el día de proclamarte como el amante Dios y Padre; ciertamente el enemigo trabaja bajo la oscuridad de un mundo perdido; la vida preciosa que nos has dado para estar en este mundo, es breve; y los hombres y mujeres sin ti están “muertos en sus delitos y pecados”. Ayúdame ante todo a ser un testigo eficaz en conducta de fe, esperanza y amor para que la gente escuche tu voz a través de la mía. ¡Gracias Señor por ponerme en marcha al lado de tu Iglesia¡ En el nombre de JESÚS. Amén.
Perla de hoy:
Cuando la Iglesia del Señor se pone en macha, comienza a despoblar al mismo infierno.
Interacción:
¿Qué me dice Dios hoy por medio de su Palabra?
¿Existe alguna promesa a la cual pueda aferrarme?
¿Existe alguna lección por aprender?
¿Existe alguna bendición para disfrutar?
¿Existe algún mandamiento a obedecer?
¿Existe algún pecado a evitar?
¿Existe algún pensamiento para llevarlo conmigo?

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