viernes, 11 de noviembre de 2016

Oraciones históricas

Francisco Aular
faular @hotmail.com
Lectura devocional: Salmo 1:1-15
E invócame en el día de la angustia; Te libraré, y tú me honrarás. Salmo 50:15 (RV60)

La lista de oraciones que han cambiado la historia de la humanidad es grande. La Palabra de Dios es también la historia de los hombres y mujeres que oraron. Los ejemplos abundan. Estoy seguro que en su propia vida, como en la mía, la oración es altamente estimada. En mi caso, estoy convencido que Dios siempre tiene hombres y mujeres que oran y Dios los escucha. También he llegado a creer que Dios no ha terminado de una vez con este mundo y su maldad, y con nosotros los cristianos y nuestra tibieza, gracias a los hombres y mujeres que claman día y noche por nosotros y Dios los oye. Estos hombres y mujeres pueden hablarnos como el profeta Joel a su pueblo: No temas, tierra, sino alégrate y regocíjate, porque el Señor hará grandes cosas. (Joel 2:21 NVI)
Hoy quisiera contarles acerca de la oración que una nación entera hizo y que fue el factor decisivo para cambiar la historia y marcar el desenlace final de la Segunda Guerra Mundial. Aquella era la hora más negra que tuvieron los Aliados. Francia había caído y trescientos mil soldados ingleses huían hacia el Canal de la Mancha. Hitler, sus consejeros militares y sus brujos se reían insolentemente. Sí, pronto Inglaterra quedaría en sus manos al destruir a aquel ejército que lo había enfrentado para que su país y Europa no cayera en las manos del temible dictador. Humanamente hablando, los ingleses no tenían como escapar.
Fue entonces que el rey Jorge VI de Inglaterra, en una conmovedora proclama a su pueblo, decretó un día de oración en todo el Imperio Británico. Muchos otros hombres y mujeres en el mundo entero se unieron a los ingleses. Los boletines radiales, daban por seguro que la derrota del mundo libre era inevitable… ¡Pero el rey y los creyentes clamaban al Rey de reyes y Señor de señores! ¡Ah que gran día fue aquel! Dios abrió los cielos y descendió. Dios arremangó su brazo poderoso y obró como sólo Él sabe y puede hacerlo. En el lado de las fuerzas alemanas se desencadenó una tormenta como nunca la habían visto antes. Todos los aviones fueron abatidos. Los tanques quedaron atascados en el barro. Ni un solo soldado alemán pudo moverse. En cambio en el lado británico, el Canal de la Mancha parecía un espejo. ¡Jamás sus aguas habían estado más tranquilas! Miles de botes atravesaron el canal ese día, trasladando al ejército inglés. Hasta las mujeres ayudaron con pequeñas embarcaciones. Ese día fueron salvados doscientos noventa mil soldados ingleses.
Inglaterra nunca fue invadida, y los historiadores están de acuerdo al afirmar que Hitler jamás se pudo levantar de una derrota tras otra de allí en adelante. ¿Por qué? Porque Dios intervino en contestación a la oración, porque a más de setenta años de aquel memorable día, se dice que si alguna vez ha habido una causa justa, entre los muchos conflictos que han empapado con sangre los campos de guerra, era la causa por la cual peleaban los Aliados en la Segunda Guerra Mundial. Según un artículo que apareció en aquellos días entre las muchas noticias que salieron por el mundo, los soldados ingleses al ver la forma maravillosa como la mano de Dios los había librado, organizaron círculos de oración y se unieron al rey y al pueblo inglés para dar gracias a Dios.
Porque está escrito:”Invócame en el día de la angustia;
Te libraré, y tú me honrarás”…
Hoy pongo final a este tema con las estrofas del himnólogo José Mora en su himno “Dad a Dios inmortal alabanza” #12 del Himnario Bautista, CBP.
I
Dad a Dios inmortal alabanza;
Su merced, su verdad nos inunda,
//Es su gracia en prodigios fecunda,
Sus mercedes humildes cantad.//
Al Señor de señores dad gloria,
Rey de reyes, poder sin segundo;
//Morirán los señores del mundo,
Mas su reino no acaba jamás.//
II
Vio los pueblos en vicios sumidos,
Y sintió compasión en su seno.
//De prodigios de gracia está lleno,
Sus mercedes humildes cantad.//
A su pueblo llevó por la mano
A la tierra por El prometida;
//Por los siglos sin fin le da vida,
Y el pecado y la muerte caerán.//
III
A su Hijo envió por salvarnos
De la muerte y la muerte eterna.
//De prodigios de gracia es torrente,
Sus mercedes humildes cantad.//
Por el mundo su mano nos lleva,
Y al celeste descanso nos guía;
//Su bondad vivirá eterno día,
Cuando el mundo no exista ya más.//
Oración:
Padre Eterno:
Vengo delante de Ti para darte las gracias por tu intervención en los momentos de angustia al darnos la paz que sobre pasa todo entendimiento. No tengo dudas que eres el SEÑOR de la historia. Mi corazón viene delante de Ti lleno de gratitud y alabanzas. Ayúdame a ser un intercesor por este mundo en crisis y llevar la esperanza a toda persona que hoy me encuentre en mi camino. En el nombre de JESÚS, amén.
Perla de hoy:
Cuando el ser humano toca fondo descubre que Dios es un fundamento firme, clama a Él y cambia la historia.
Interacción:
¿Qué me dice Dios hoy por medio de su Palabra?
¿Existe alguna promesa a la cual pueda aferrarme?
¿Existe alguna lección por aprender?
¿Existe alguna bendición para disfrutar?
¿Existe algún mandamiento a obedecer?
¿Existe algún pecado a evitar?
¿Existe algún pensamiento para llevarlo conmigo?

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