martes, 15 de mayo de 2012

¡Feliz Día de la familia para todos! En efecto, por acuerdo de las Naciones Unidas, hoy el énfasis está en la familia y las maneras de cómo sostenerla en medio de un mundo, lleno de dificultades. Pienso, que la familia es plan de Dios y Él sabe como hacerla funcionar, al buscar Su dirección, Él añadirá bendición.
Con mucho afecto,
Pasto y amigo,
Francisco Aular

Somos familia de Dios

Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios. Efesios 2:19 RV60

Créalo o no, la Biblia afirma que en la economía divina, ¡nosotros estábamos en la mente de Dios antes del que el mundo existiera! Aunque nacemos criaturas de Dios, mediante la aceptación del regalo de la vida eterna en JESÚS somos hechos hijos de Dios: “Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios” (Juan 1:12).
Esto lo entendemos mejor, al saber que la Biblia afirma que Dios desde su trono como Dios, siendo Padre, Hijo y Espíritu Santo, tiene dominio perfecto sobre todas las cosas creadas las visibles e invisibles. Vale repetirlo, en su plan perfecto, este mundo tuvo un comienzo y tendrá un final. Por decirlo de manera entendible, nos encaminamos hacia consumación del plan eterno de Dios, y ya estamos muy cerca. Según la Biblia, la historia como la conocemos es apenas un paréntesis de la eternidad, tuvo un comienzo en Génesis y tiene un final en Apocalipsis. La Biblia comienza en un paraíso y termina en la Nueva Jerusalén, la ciudad que Dios está preparando para vivir en familia con los suyos.  La historia para el pueblo hebreo y para nosotros los cristianos es lineal, tuvo un comienzo y tendrá un final, no es cíclica como la concebían los griegos.
Dios decidió crear dos clases de seres para vivir con Él en la eternidad futura, cuando lleguemos a la Nueva Jerusalén: los ángeles, seres espirituales, y los seres humanos, con espíritu, alma y cuerpo. Pero era necesario que ambos seres fueran obedientes a Dios y  a su autoridad. Conocemos la historia, una buena parte de los ángeles encabezados por Lucifer se rebeló contra Dios. En consecuencia, Dios los echó de su presencia, y a Satanás lo sentenció, y al final de la historia será encarcelado y echado al lago de fuego, el cual será su destino final. Igualmente, nuestros primeros padres Adán y Eva, fueron seducidos por Satanás, y el dominio que Dios les había dado de su creación: “y los bendijo con estas palabras: Sean fructíferos y multiplíquense;  llenen la tierra y sométanla; dominen a los peces del mar y a las aves del cielo, y a todos los reptiles que se arrastran por el suelo” (Génesis 1:28 NVI). ¡El título de propiedad de la tierra le fue dado al ser humano! Y como resultado, tanto Adán como todos sus descendientes fuimos echados de la presencia de Dios. En otras palabras cuando Adán y Eva fueron seducidos y engañados por Satanás, hicieron un mal negocio, y ahora Satanás es del dueño de toda la tierra y de lo que nace en ella. Debido a que usted y yo, nacimos aquí somos del diablo, y debemos salir de allí para ir al reino de Dios. Ahora se acuerda de JESÚS ante Pilato: Respondió Jesús: “Mi reino no es de este mundo; si mi reino fuera de este mundo, mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado a los judíos; pero mi reino no es de aquí” (Juan 18:36 RV60)
Ahora bien, ¡le tengo buenas noticias! Había una figura jurídica en la ley de Israel, llamada el pariente redentor, mediante la cual si un miembro del pueblo de Dios perdía su propiedad y caía en extrema pobreza, un pariente con posibilidades podía comprarla de nuevo y recuperar dicha propiedad para su familiar que no podía hacerlo. Nosotros estábamos en los hombros de Adán y Eva, y por eso perdimos y nacimos esclavos del diablo; somos pobres y alejados de la ciudadanía como familia de Dios, no podemos hacer nada por nosotros mismos. Ahora bien -y esto me llena de gozo porque este es el evangelio-, las buenas noticias: ¡JESÚS es nuestro Pariente Redentor! Sí, la Biblia nos enseña que el Hijo de Dios vino a la tierra para restablecer la relación de Dios con los seres humanos. ¡JESÚS nos compró por su sangre un lugar en el cielo! Actualmente JESÚS está en el cielo con una posición de autoridad tanto para los seres humanos como para los seres espirituales. Aquel que dijo: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí” (Juan 14:6 RV60). Es nuestro Señor y Salvador. En efecto, toda verdadera y provechosa relación con Dios y con nosotros su familia, pasa primero por nuestra relación que tengamos con JESÚS. ¡Él y solo Él es nuestro Señor y Salvador.
Permítame unos pensamientos más para que los lleve consigo. En el Apocalipsis de Juan, él ve el triunfo final de JESÚS, y describe el grandioso momento en que Él recobra la propiedad del paraíso perdido: y cantaban un nuevo cántico, diciendo: Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación; y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes  y reinaremos sobre la tierra.

Oración:
Amado Padre Celestial:
Bendito eres porque somos parte de tu propósito eterno de unir todas las cosas al final de los tiempos bajo tu dominio, poder y autoridad. Ayúdame a llevar tu mensaje de salvación a los que no te han conocido para que lleguen a ser parte de tu familia también. En el nombre de JESÚS, amén.
Perla de hoy:
Conocer el plan eterno de Dios y que somos miembros de su familia, nos da un sentido para vivir con propósito.
Interacción:
¿Qué me dice Dios hoy por medio de su Palabra?
¿Existe una promesa a la cual pueda aferrarme?
¿Existe una lección por aprender?
¿Existe una bendición para disfrutar?
¿Existe un mandamiento a obedecer?
¿Existe un pecado a evitar?
¿Existe un nuevo pensamiento para llevarlo conmigo?


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