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Perlas del Alma
Francisco Aular
faular @hotmail.com
MARTES, 3 de febrero de 2026
Lectura devocional:Romanos 15:7-14
Le pido a Dios, fuente de esperanza,
que los llene completamente de
alegría y paz,
porque confían en él.
Entonces rebosarán de una
esperanza segura mediante
el poder del Espíritu Santo.
Romanos 15:13 (NTV).
HACE ALGUNOS AÑOS un submarino S-4 de los Estados Unidos, chocó contra un barco fuera de la costa de Massachusetts y se hundió de inmediato. Toda la tripulación quedó atrapada en esa prisión de muerte.
Se hizo todo el esfuerzo para rescatar a la tripulación, pero a la larga todo falló. Casi al final de la odisea, un buzo de mar profundo que estaba haciendo todo lo posible para rescatar a la tripulación, sintió un golpeteo en la pared de acero del submarino hundido. —Colocó su casco contra la pared de la embarcación y se dio cuenta de que era código Morse.
Emocionado siguió pegado al a la pared, y deletreó mentalmente el mensaje que estaban golpeando desde adentro. Repetía incesantemente la misma pregunta. La pregunta desde adentro era: —“¿Existe alguna esperanza?”.
Pues bien, viendo la situación que nos rodea, nadie está exento de sentirse desesperanzado. Los que estamos llevando el Mensaje de la esperanza, nos parece escuchar -como el sonido de las Cataratas del Niágara al caer-; el clamor de millones de almas desesperanzadas que gritan individualmente: —“¿Existe alguna esperanza?”.
Sin duda, estamos enfrentando una situación parecida al salmista que usó una ilustración que posiblemente era conocida en su región. El agua escasa en aquellos lugares, hacía que los hombres cavaran pozos profundos y se beneficiaran del precioso líquido pero al secarse la fuente, nómadas como eran muchos de aquellos pueblos, dejaban atrás los pozos abiertos.
Entonces, Las hojas y otros residuos ponían una capa sobre ellos. El pastor llevaba a su rebaño a pastar en aquellos lugares, sin advertir el peligro, pisaba y podía caer muchos metros bajo tierra, allí herido gritaba pidiendo ayuda. El salmista nos describe la escena en el Salmo 40:1-4:
Con paciencia esperé que el Señor
me ayudara, y él se fijó en mí y
oyó mi clamor.
Me sacó del foso de desesperación,
del lodo y del fango.
Puso mis pies sobre suelo firme
y a medida que yo caminaba, me estabilizó.
Me dio un canto nuevo para entonar,
un himno de alabanza a nuestro Dios.
Muchos verán lo que él hizo y quedarán
asombrados; pondrán su confianza en el
Señor. Ah, qué alegría para los que
confían en el Señor, los que no confían
en los orgullosos ni en aquellos que rinden
culto a ídolos. (NTV).
En definitiva, algunos de nosotros, cuando pensábamos que estábamos hundidos en el pozo de la deseperación de nuestras vidas fuimos a nuestro DIOS y Él nos dijo en su accionar con los pecadores y desnudo Su brazo, nos puso en tierra firme. Ahora podemos testificar: "Me sacó del foso de desesperación, del lodo y del fango".
¡Adelante, siempre adelante!
Oración:
PADRE Nuestro:
Saber que eres el Autor de nuestra esperanza, podemos confiar que en la noche más oscura de nuestras almas, tu luz nos iluminará y renovarás nuestras fuerzas para continuar y vencer. En el Nombre de JESÚS. Amén
Perla de hoy:
La esperanza hace que toque las paredes del cielo en medio de las aguas profundas y sé que de allí, DIOS me librará.
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