sábado, 18 de junio de 2022

SALUTACIÓN

DOMINGO, 19 de junio de 2022

Francisco Aular

faular@hotmail.com

Lectura devocional Lucas 15: 17-32    

EL PADRE PERFECTO

Entonces regresó a la casa de su padre, y cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio llegar. Lleno de amor y de compasión, corrió hacia su hijo, lo abrazó y lo besó. Lucas 15:20 (NTV)

 

La parábola de JESÚS, llamada “El hijo pródigo” que aparece como una reina entre las 35 parábolas que señala Lucas, ha sido descrita, como: “divinamente la historia más tierna y humanamente la más conmovedora que se haya contado en la tierra”. Por mi parte, el personaje central es el padre perfecto porque su carácter y responsabilidad como tal lo distinguen. No existen razones valederas para que los dos hijos, actuaran como lo hicieron. A través de la historia algunos teólogos, historiadores, comentaristas y predicadores, ven al padre perfecto como la representación de DIOS y su amor por los pecadores.

 

El hijo menor no espera a que su padre muera para exigir la herencia. Aquel hijo menor a recibir los bienes materiales se va lejos de la presencia paternal. El hijo menor tiene tres tiempos: En el hogar, lejos del hogar y el retorno al hogar. Todos nosotros los seres humanos, estamos representados en este hijo pródigo. Utilizo la palabra “pródigo” de una manera instrumental porque JESÚS, no lo llama así. Nosotros los seres humanos, “no somos pecadores porque pecamos, sino que pecamos porque somos pecadores”. Sin embargo, como el hijo de la parábola, un hermoso día el Espíritu Santo, nos toca con el chispazo de la fe. Entonces, entendemos que estamos lejos de DIOS, muertos en nuestros delitos y pecados. 

 

Inmediatamente, resolvemos mediante el arrepentimiento de nuestros actos y confesión con nuestros labios aceptamos el hecho que JESÚS es nuestro SEÑOR y SALVADOR. Admitimos que, por la muerte y resurrección de JESÚS, individualmente, recobramos nuestro regreso al hogar divino: “Pero a todos los que creyeron en él y lo recibieron, les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios”. (Juan 1:12,NTV). ¡Qué bendición ser como el ciego que recobró la vista por mediación de JESÚS, y dijo: “¡Yo era ciego y ahora veo!” O tal vez, como el padre perfecto de la parábola, le dijo al hijo mayor: “Teníamos que celebrar este día feliz. ¡Pues tu hermano estaba muerto y ha vuelto a la vida! ¡Estaba perdido y ahora ha sido encontrado”! (Lucas 15:32,NTV). 

 

Escuché a mi pastor Eusebio Pérez Domínguez, una predicación en donde habló del hijo mayor y lo llamó: “El delincuente honrado”… Poseía una actitud orgullosa, rencorosa, santurrona, legalista, sin amor y perdón. Estaba perdido y lejos del padre, aunque vivía en el hogar. Era la viva representación de los fariseos que pensaban que ellos eran salvos por sus actos, ceremonias y ritos de sus tradiciones humanas. Veían a los pecadores y gentiles como seres despreciables. Los pecadores como si fueran un virus desconocido, tenían que lavarse las manos, si los tocaban. 

 

¡En esta hora humildemente me uno a los millones de millones de pecadores salvados! ¡Honramos y bendecimos a nuestro PADRE perfecto por ese amor que nos compró por la sangre de Su HIJO! Y, eternamente tendremos paz, amor, y esperanza. ¡SEÑOR nunca me cansaré de amarte y proclamarte como la Única esperanza para los pecadores! ¡Recibe la honra, la gloria y el honor para siempre y siempre!

¡Feliz día del padre para todos en todas partes!

 

EL PADRE PERFECTO

Francisco Aular

“Porque este mi hijo muerto era, 

y ha revivido; se había perdido, 

y es hallado. Y comenzaron a regocijarse.” 

(Lucas 15:24)

I.

¡Qué historia más hermosa

mis amados, prediquemos!

¡Yo era el hijo perdido

y hoy celebro mi regreso!...

¡Bendito seas SEÑOR

eres el PADRE perfecto!

Hoy prestemos atención

A este relato selecto:

“Un hombre tenías dos hijos”

dijo JESÚS a viva voz:

“Padre dame la herencia

que de tu casa me voy…

el mundo me está llamando

y allí…me siento mejor…”

Esas fueron las palabras

que dijo el hijo menor.

El padre bien lo sabía,

de quien era el portavoz

cuando un hijo se hace necio

lo agarra el león feroz…

y se desvía como Adán

creyendo ser como DIOS.

Y el padre les dio la herencia

que repartió entre los dos.

Y vio marcharse aquel hijo,

hijo de su corazón…

II

El hijo ingrato se fue lejos,

morando entre el pecado

y sin escuchar consejos,

viviendo pródigamente

y de festejo en festejo…

se fue su inmensa fortuna

como el agua entre los dedos.

Fue de miseria en miseria

fue a vivir entre los cerdos…

Sin amor, sin protección,

se fue quedando en los huesos.

La imagen del padre en él

pudo ver en un riachuelo…

Entonces “volvió en sí”…

Al mundo de los recuerdos.

Pensó en su padre y su amor

desde que era pequeño…

Su protección y cuidados…

sus abrazos y sus besos.

Y hasta el hermano mayor,

le movió sus sentimientos…

¿Por qué me fui de mi padre?

Él es un padre perfecto.

“He pecado contra el cielo y contra ti”

Padre hoy a tu casa, ¡yo vuelvo!…

Con esa breve oración,

sucio, hambriento y sin dinero,

emprendió con entusiasmo,

el camino del regreso.

Solamente unas palabras que

Tenía en sus pensamientos.

“Padre,  no soy digno…

permíteme ser tu siervo…”

III

Así una hermosa tarde,

el padre miró el sendero

por donde se había marchado

aquel hijo, prisionero.

Porque el pecado apresa

hasta a un valiente guerrero.

¿Quién será ese que viene?...

A su hijo vio de lejos…

Corrió sin tomar en cuenta

Que ya era un poco viejo.

¡Perdónenme me conmueve

la escena que estamos viendo!…

El padre muy bien vestido,

y el hijo tan harapiento.

La misericordia y el perdón,

del hijo van al encuentro…

Y se estuvieron besando

entre la brisa y viento…

dos corazones que se aman

dos corazones latiendo…

¿Cual es la gran enseñanza

¿Qué JESÚS está diciendo…?

Cuando un pecador se arrepiente,

DIOS, hace fiesta en el cielo…

Porque viste al pecador:

Y lo hace todo nuevo.

Lo perdona, lo autoriza

y lo calza el Evangelio:

“¡Mi hijo tiene vida,

revivió estando muerto!”

“¡Comamos y hagamos fiesta…”

que muestre mi amor eterno!

¡Que rescata al pecador

de las llamas del infierno!…

¡Qué historia mas hermosa

mis amados, prediquemos!

¡Yo era el hijo perdido

y hoy celebro mi regreso!...

¡Bendito seas SEÑOR

eres el PADRE perfecto!

 

Pickering, junio de 2019

 

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