miércoles, 29 de mayo de 2019

Cuando los viejos se van

Francisco Aular
perlasdelalma@gmail.com
Lectura devocional: Josué 24:14-31
 Después de  eso, Josué, hijo de Nun y siervo del Señor, murió a los ciento diez años de edad. Josué 24:29 (NTV)

Cuando el duelo nos visita

La muerte espiritual tuvo su entrada desde el mismo momento en que Adán y Eva la experimentaron al ser expulsados del paraíso celestial, y al declararse ellos enemigos de Dios. Luego de esto vino la muerte física, la cual ha sido un verdadero y doloroso misterio para el ser humano. Los filósofos griegos que ahondaron en muchas cosas de la vida, escribieron: “Cada uno de nosotros deja la vida cuando llega su último instante con el sentimiento de que apenas acaba de nacer”; algunos han dicho que “se empieza a morir cuando se nace”. Muerte significa, ante todo, separación, por ello está rodeada de sufrimiento, dolor y llanto. Cuando nacemos de nuevo “pasamos de muerte a vida” (Efesios 2:1,2).

¡JESÚS mató a la muerte!

La muerte, como separación espiritual entre Dios y el ser humano ha sido eliminada al llegar a nosotros la vida Zoé, es decir, ¡JESUCRISTO!: “Y este es el testimonio que Dios ha dado: él nos dio vida eterna, y esa vida está en su Hijo. El que tiene al Hijo tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida” (1 Juan 5:11,12. NTV). En el terreno espiritual de nuestra relación con Dios, ¡viviremos para siempre!, pero, todavía, como seres humanos, moriremos a esta vida humana que poseemos. Es innegable que la separación, como en toda despedida, habrá tristeza y lágrimas. ¡Pero tenemos todavía la esperanza viva de la resurrección, esta verdad nos sostiene! Especialmente, cuando los viejos se van: Y ahora, amados hermanos, queremos que sepan lo que sucederá con los creyentes que han muerto, para que no se entristezcan como los que no tienen esperanza. Pues, ya que creemos que Jesús murió y resucitó, también creemos que cuando Jesús vuelva, Dios traerá junto con él a los creyentes que hayan muerto” (1 Tesalonicenses 4:13,14. NTV).

Los primeros se van primero

¿Qué podemos decir cuando los abuelos se van? Ellos son el puente entre el pasado y el presente porque llegaron primero, y parece muy normal que se vayan primero. Aunque todo proceso de separación es doloroso y por ello, dejan ese vacío en el hogar pero en cierta manera, sus consejos y ejemplos, nos acompañarán. ¡Ese legado es para siempre!

Lo expreso mejor en un poema porque la poesía sale desde el alma, y nos habla al espíritu. Allí va…

Cuando los viejos se van
Francisco Aular
Toronto, 18 de julio de 2012
Permíteme proclamar tu poder a esta nueva generación, tus milagros poderosos a todos los que vienen después de mí. (Salmo 71:18b. NTV)
              I
Cuando los viejos se van
se produce tal vacío
que no lo pueden llenar
ni el llanto ni los suspiros.
Cuando los viejos se van
es como cerrar un libro
que nos enseñó a ser sabios
y quedamos de él, cautivos.
Cuando los viejos se van
se va aquel soplo divino
que produjo la partícula
que selló nuestro destino.
Cuando los viejos se van
para siempre cierra el ciclo:
Enamoramiento y boda,
la llegada de los hijos…
El arribo de los nietos,
y aquel amor infinito.
Cuando los viejos se van
se queda cuanto le dimos:
Honra, amor y respeto
como sus nietos e hijos.
Cuando los viejos se van
siempre decimos lo mismo:
“Se marcharon lentamente
que casi no lo supimos,
solo cabe recordarlos,
como si estuvieran vivos.”
                 II
Cuando los viejos se van
se va un pedazo de patria,
una parte de nosotros,
se va una porción del alma,
la parte de nuestra historia
celosamente guardada.
Cuando los viejos se van
nos dejan siempre grabadas
esa imagen de sus sueños,
las alas de la esperanza.
Y la herencia incorruptible
que los abuelos hablaban:
La fe firme en Jesucristo,
la confianza en la Palabra.
Que la asistencia a la Iglesia
nunca fuera descuidada…
Cuando los viejos se van
seguiremos sus pisadas
en esta vida cristiana:
Obedecer al Señor, con amor,
sin reservas y sin  retiradas.
Cuando los viejos se van
se produce tal vacío
que no lo puede llenar
ni el llanto ni los suspiros.

Oración:
PADRE Eterno:
No has hecho para ti y tu familia celestial, y nos diste un hogar y un familia para que nos transmitiera tu Vida y tus valores a través de nuestro padres del pasado, entre otros. ¡Gracias por los abuelos hoy los honramos en vida y en sus memorial! Ayúdamos para ser la familia terrenal que tú tuviste en mente al Crearnos. En el nombre de JESÚS. Amén.
Perla de hoy:
Las palabras y las acciones hablan mucho más a medida que envejecemos.
Interacción:
¿Qué me dice Dios hoy por medio de su Palabra?
¿Existe alguna promesa a la cual pueda aferrarme?
¿Existe alguna lección por aprender?
¿Existe alguna bendición para disfrutar?
¿Existe algún mandamiento a obedecer?
¿Existe  algún pecado a evitar?
¿Existe algún pensamiento para llevarlo conmigo?

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