—Gracias mi amado por esta conversación. En verdad -continué- te confieso, y le respondí con la cita paulina. Ciertamente tengo conflictos por fuera y un gran miedo por dentro. Mary y yo, lo hemos hablado, orado y también solicitamos la oración de todos ustedes nuestros hermanos y amigos; pero hemos resuelto seguir adelante. Estamos dispuestos a enfrentar lo que nos venga de aquí en adelante. Su respuesta fue silenciosa, y entre lágrimas nos abrazamos y despedimos.
Sin embargo, después de 49 años podemos decir que el SEÑOR sigue venciendo los conflictos y los temores y aquí estamos.
Volviendo al tema de hoy, uno pudiera pensar que un Mensaje tan hermoso, verdadero y vital como la salvación eterna de ser humano, no tendría porqué tener enemigos entre aquellos a los que va dirigidos, sin embargo, no es así. Todos están de acuerdo en que JESÚS es la influencia bienhechora más notable para la humanidad, en el mundo occidental de nuestra época.
El Mensaje revolucionario de JESUCRISTO, especialmente en lo individual, en la familia y en la organización divina humana de la Iglesia como un todo, y sus agencias como iglesias locales en todas las naciones, han influido y seguirán influyendo en el mundo hasta el fin. A pesar de todo ese innegable aporte que pusieron los fundamentos culturales, filosóficos, políticos y religiosos del mundo occidental, todavía los cristianos en todas sus ramas, sufren hostigamientos, persecución y muerte.
Por ello, tenemos que hablar sobre la Pasión evangelizadora y sus peligros. Sin duda el príncipe de este mundo, Satanás no se detiene en defender sus dominios como lo dice la Biblia:“Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar.” (1 de Pedro 5:8). La Biblia nos dice claramente que en los últimos días, la iglesia de Jesucristo enfrenta la ira de un diablo rabioso. “… ¡Ay de los moradores de la tierra y del mar! Porque el diablo ha descendido a vosotros con gran ira, sabiendo que tiene poco tiempo.” (Apocalipsis 12:12).
Una de las realidades de la vida en CRISTO, son los peligros que debemos enfrentar al llevar el Mensaje. El mismo JESÚS, no rebajó el precio a pagar al decirnos: “Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame”. (Lucas 9:23,RV60).
¡Adelante, siempre adelante!
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