jueves, 4 de junio de 2026

FUERZA Y PASIÓN

SELECCIONES
Perlas del alma
Francisco Aular
VIERNES, 5 de junio de 2026
Lectura devocional: Salmo 119:169-176
Déjame vivir para que pueda alabarte, y que tus ordenanzas me ayuden. Salmo 119:175 (NTV)

TENGO UN SENTIMIENTO de escritor y quiero compartirlo: Hemos llegado a la última sesión del Salmo 119, verdadera joya literaria, un poema inspirado por una musa excepcional: La Biblia, la Palabra de DIOS. El escritor no le puso título y tampoco lo firmó, sin embargo, se ve en todo el himno la fuerza y pasión que el poeta-rey David ponía en todo lo que hacía. El tema es la gloria de la Palabra de DIOS, y bien podemos afirmar de este Salmo lo que Spurgeon dijo en su libro: El Tesoro de David.

En efecto, el predicador inglés, escribió sobre el Salmo 119: “Esta oda sagrada es una Biblia en miniatura, las Escrituras condensadas, la Sagrada Escritura reducida a emociones y acciones santas”. Ciertamente, fuerza y pasión marcan, en esta meditación, un sentido de valor ético del espíritu que debe poseer todo cristiano nacido de nuevo frente a las verdades que tiene la Palabra de DIOS, y que necesitan ser encarnadas para ser leídas por las personas que nos rodean.

Esto es así, porque el cristianismo no es un escapismo, no es optimismo, ni pesimismo, simplemente es realismo. Lo que el mundo necesita hoy es que los creyentes en las verdades eternas de la Palabra de DIOS, leamos, estudiemos, memoricemos, meditemos y practiquemos, lo que predicamos, es decir que poseamos y anunciemos el mensaje con fuerza y pasión.

Claramente, el salmista del Salmo 119, en 176 versículos ha escrito un poema en forma variada y al mismo tiempo profunda acerca del amor, atención y práctica de la Palabra de DIOS en la vida diaria. ¡No tiene desperdicio ninguno los pensamientos que él, un genuino creyente en el SEÑOR, proclama! Eso sí, se nota su fuerza y pasión al creer, vivir y proclamar las bendiciones y al poner en práctica el tesoro perfecto de la Sagrada Escritura, que DIOS en Su gracia nos ha dado, para que guiados por la Palabra podamos encontrar al SEÑOR, creer en Él, honrarlo y servirlo. ¡Ese es el verdadero propósito de la vida humana! ¿Cómo obtenemos y desarrollamos fuerza y pasión por la Palabra de DIOS? Veamos.

Fuerza y pasión al inicio de la vida cristiana para orar, buscar la salvación que DIOS nos ha prometido y obedecerlo: “Oh SEÑOR, escucha mi clamor; dame la capacidad de discernir que me prometiste. Escucha mi oración; rescátame como lo prometiste” (vv. 169,170); fuerza y pasión en la alabanza y en la adoración total al SEÑOR en todo tiempo: “Que la alabanza fluya de mis labios, porque me has enseñado tus decretos. Que mi lengua cante de tu palabra, porque todos tus mandatos son correctos” (vv.171,172); fuerza y pasión para no soltarme de la mano de DIOS en ningún momento, e intencionalmente creerle a ÉL y a su Palabra: “Tiéndeme una mano de ayuda, porque opté por seguir tus mandamientos” (v.173).

Fuerza y pasión al aferrarnos a la Palabra de DIOS, en vez de a nuestros sentimientos, en el proceso de la santificación que dura toda nuestra vida en esta tierra, y consiste en haber sido rescatado ayer, hoy y mañana, como bien lo dice el apóstol Pablo:” Estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo” (Filipenses 1:6 RV60), e igualmente el salmista clama: “Oh SEÑOR, he anhelado que me rescates, y tus enseñanzas son mi deleite” (v.174).

Fuerza y pasión al descubrir el verdadero propósito de nuestra vida aquí en la tierra, y vivir con este lema: “Porque para mí el vivir es CRISTO, y el morir es ganancia” (Filipenses 1:21 RV60): “Déjame vivir para que pueda alabarte, y que tus ordenanzas me ayuden” (v.175); fuerza y pasión al levantarnos con genuino arrepentimiento cuando le hemos fallado a Dios. Muy interesante que el salmista no concluye su poema con el orgullo espiritual de sentirse seguro en redil del Pastor, sin necesidad de arrepentimiento de sus pecados, aun estando a salvo, sino con el franco reconocimiento de las flaquezas y de la fragilidad de la naturaleza humana.

En consecuencia, el salmista confiesa delante de DIOS: “He andado descarriado como oveja perdida”, estar perdido, fuera del redil es una cosa, pero estar perdido dentro del redil es otra; lo primero necesita salvación, lo segundo reconciliación y liberación. ¡Qué bueno que contamos con un Pastor que ama a sus ovejas en cualquier situación en la que anden en este mundo!, y está presto a rescatarnos: “Ven a buscarme porque no me he olvidado de tus mandatos” (v.176).

Debemos recordar que, el pecado imperdonable es no oír al SEÑOR y cerrar nuestros ojos y mentes al amor y perdón de DIOS, pero si en nuestro corazón, sea cual sea nuestra condición espiritual, todavía palpita el temor a DIOS y a su Palabra, hay remedio para nuestro mal. El rey David fue uno que experimentó el extravío, pero con fuerza y pasión se arrepintió y volvió, amó y sirvió “conforme al corazón de Dios”.

Ahora bien, la Palabra es nuestra guía segura que nos lleva al SEÑOR, por eso volvamos a nuestro hogar, allí el PADRE nos espera, Él nos verá, saldrá a recibirnos y correrá hacia nosotros con los brazos abiertos, nos abrazará y besará, secará nuestras lágrimas de arrepentimiento. Pondrá un anillo en nuestros dedos como coherederos de su casa junto a Su HIJO JESUCRISTO; nos revestirá de su justicia y misericordia, y por lo tanto de su perdón.

Finalmente, convocará a todos los salvados a una gran fiesta y dirá: “Teníamos que celebrar este día feliz. ¡Pues tu hermano estaba muerto y ha vuelto a la vida! ¡Estaba perdido y ahora ha sido encontrado!” (Lucas 15:32 NTV). ¡Levantémonos y sirvamos con fuerza y pasión!

¡Gracias al Salmo 119 por enseñarme a que mi fe, no está basada solamente en mis sentimientos y experiencias espirituales. ¡Sino mucho más allá! ¡En las páginas vivientes de la Palabra de DIOS!

¡Adelante, siempre adelante!

Oración:
SEÑOR TODOPODEROSO, aquí estoy con rodillas en la tierra buscándote con fuerza y pasión; hazme como uno de tus soldados más pequeños en tu ejército y ayúdame a proclamar Tu mensaje de fe, esperanza y amor. En el nombre de JESÚS. Amén.
Perla de hoy:
Cuando pensemos que los fracasos de ayer nos han hundido, volvamos al SEÑOR, Él nos dará fuerza y pasión para servirle.
Interacción:
¿Qué me dice DIOS hoy por medio de su Palabra?
¿Existe una promesa a la cual pueda aferrarme?
¿Existe una lección por aprender?
¿Existe una bendición para disfrutar?
¿Existe un mandamiento por obedecer?
¿Existe un pecado por evitar?
¿Existe un nuevo pensamiento para llevarlo conmigo?
****

miércoles, 3 de junio de 2026

AMOR Y PAZ

SELECCIONES
Perlas del alma
Francisco Aular
JUEVES, 4 de junio de 2026
Lectura devocional: Salmo 119:161-168
Los que aman tus enseñanzas tienen mucha paz y no tropiezan. Salmo 119:165 (NTV)

¿HASTA CUANDO LOS hombres y las mujeres de DIOS serán perseguidos? ¿Cuándo podremos vivir en paz? No será por lo pronto.

En efecto, aun cuando estamos casi al inicio de la tercera década del siglo XXI, el acoso a la gente de DIOS se ha acentuado ante nuestros ojos: “Cada cinco minutos un cristiano es asesinado por su fe. Cada año 105.000 cristianos en el mundo son condenados al martirio. Un verdadero holocausto del que se habla muy poco” (NoticiaCristiana.com), e igualmente se nos informa que unos 350 millones de cristianos sufre algún tipo de persecución en este instante en los cuales hacemos este devocional.

En realidad, esto no es nuevo, y, posiblemente se incrementará, según lo afirmado en una conferencia al respecto que se realizó en Roma, cuyo tema fue “Los buenos serán martirizados. Las persecuciones a los cristianos en el siglo XXI”. El apóstol Pablo le escribió a unos discípulos: “Y también todos los que quieren vivir piadosamente en CRISTO JESÚS padecerán persecución” (2 Timoteo 3:12).

En su acotación a esta sección del Salmo 119 el comentarista bíblico Matthew Henry escribió: “Esta ha sido siempre la suerte que ha cabido a los buenos; pero el caso es mucho más grave cuando, como aquí, los perseguidores son los que gobiernan, pues no sólo lleva la espada al costado, sino también la ley, por lo que pueden perseguir a los buenos bajo cualquier pretexto de apariencia legal”.

En esta joya literaria que es el Salmo 119 -un poema a la Palabra de DIOS-, el salmista sufre la persecución de enemigos poderosos del gobierno, pero él deposita su confianza en la Palabra de DIOS, y en medio de su crisis encuentra amor y paz: “Gente poderosa me acosa sin razón, pero mi corazón tiembla sólo ante tu palabra” (v.161); muchas veces, en los en los momentos de crisis por los que el cristiano nacido de nuevo atraviesa en un mundo injusto, el amor y la alta estima por la Palabra de DIOS le da el verdadero gozo y propósito para vivir: “Me alegro en tu palabra como alguien que descubre un gran tesoro” (v.162).

Ciertamente, el verdadero hijo de DIOS no puede claudicar entre dos pensamientos, como lo dice San Agustín de Hipona, en la ciudad de DIOS: “Dos amores fundaron dos ciudades, a saber: el amor propio hasta el desprecio de Dios, la terrena; y el amor de Dios hasta el desprecio de sí propio, la celestial”.

Concretamente, vuelvo a mi versículo ministerial que es el siguiente: “Pero mi vida no vale nada para mí a menos que la use para terminar la tarea que me asignó el Señor Jesús, la tarea de contarles a otros la Buena Noticia acerca de la maravillosa gracia de Dios” (Hechos 20:24 NTV). Por eso, en cuanto a vivir y a servir en la vida cristiana a nuestro Señor y Salvador, no cabe la neutralidad, debo amar lo que JESUCRISTO ama, y aunque parezca no muy elegante decirlo, odiar lo que Él odia: “Odio y detesto toda falsedad, pero amo tus enseñanzas” (v.163); el amor y la paz que experimentamos como cristianos nacidos de nuevo en esta vida que se nos ha dado como una prueba, tiene su triunfo en la alabanza a DIOS por lo que Él es: “Te alabaré siete veces al día porque todas tus ordenanzas son justas. Los que aman tus enseñanzas tienen mucha paz y no tropiezan” (vv.164,165); la salvación y la vida cristiana no se imponen por la fuerza, porque el arrepentimiento y el anhelo de recibir de DIOS, como mendigos que somos, es voluntario; su gracia es para recibirla por obediencia.

Vale la pena repetirlo, sin obediencia no hay salvación: “Anhelo que me rescates, SEÑOR, por eso, he obedecido tus mandatos” (v.166). Por eso, el amor y la paz que inundan nuestra vida humana y espiritual es por obediencia y sumisión a Dios y a su Palabra: “Obedecí tus leyes, porque las amo mucho. Así es, obedezco tus leyes y tus mandamientos porque tú sabes todo lo que hago” (vv.167, 168).

¿Cómo podemos vivir y mostrar un carácter como el de JESUCRISTO a pesar de las demandas normales en esta vida? ¿Cómo puede ser que un líder cristiano de los perseguidos en la India para darle una muerte segura, diga admirablemente: “¿No pedimos que oren para que cese la persecución, sino para que Dios nos de fuerzas para serles fieles hasta la muerte”?...

Sin duda, esos amados han descubierto que amar a DIOS y Su Palabra, aun en medio de tales circunstancias, los desborda de amor y paz. ¡Bendito y alabado sea el SEÑOR!

¡Adelante siempre adelante!

Oración:
SEÑOR Todopoderoso, en estos momentos sé que hay cristianos sufriendo por diversas circunstancias en este mundo peligroso de hoy; te pido fuerzas para ellos y que tu mi amado Consolador, ayudes a los que están consolando a otros. En el nombre de JESÚS. Amén
Perla de hoy:
Encontramos amor y paz para mantenernos en pie, cuando acudimos al SEÑOR por medio de la Biblia y la oración de rodillas.
Interacción:
¿Qué me dice DIOS hoy por medio de su Palabra?
¿Existe una promesa a la cual pueda aferrarme?
¿Existe una lección por aprender?
¿Existe una bendición para disfrutar?
¿Existe un mandamiento por obedecer?
¿Existe un pecado por evitar?
¿Existe un nuevo pensamiento para llevarlo conmigo?
****

martes, 2 de junio de 2026

LA PARADOJA DE LA ORACIÓN

SELECCIONES
Perlas del alma
Francisco Aular
MIÉRCOLES, 3 de junio de 2026
Lectura devocional: Salmo 119:153-160
Mira mi sufrimiento y rescátame, porque no me he olvidado de tus enseñanzas. ¡Defiende mi caso, ponte de mi lado! Protege mi vida como lo prometiste. Salmo 119:153,154 (NTV)

LA ORACIÓN ES UNA doctrina paradójica. Es decir, parace algo contradictorio, ilógico, absurdo. Es paradójica porque es un diálogo entre el orante, el ser humano pecador que clama, y DIOS, el ser tres veces santo y soberano que lo escucha; entre el ser humano finito y dependiente, con una voluntad corrompida e imperfecta y un DIOS santo y soberano que está apartado de todo mal y puede hacer lo que Él se propone a hacer. Y porque su voluntad es agradable, santa y perfecta sabemos que siempre obrará a nuestro favor. DIOS responderá a nuestra oración aunque sea con un no, porque tiene el cuadro completo de su Plan para nuestras vidas, Él sabe lo que es mejor para nosotros.

Ahora bien, DIOS, Ser perfecto, tiene muchos atributos que lo elevan por encima de todo lo que Él ha creado, pero al mismo tiempo, DIOS no abandona al ser humano, sino que lo busca en forma individual para convertirse en su DIOS personal. Frente al desafío de lo infinito de DIOS, ¿qué puede hacer un ser humano con la pequeñez de una gota de agua en medio del océano? En realidad no puede hacer nada, a no ser que DIOS tome la iniciativa y lo invite. Eso es exactamente lo que ha hecho DIOS por nosotros al invitarnos a orar: “Clama a mí, y yo te responderé; te daré a conocer cosas grandes y maravillosas que tú no conoces” (Jeremías 33:3 Reina Valera Contemporánea).

En efecto, DIOS se ha puesto a la distancia de una oración, y por paradójico que esto parezca: ¡Funciona!, y con el gran misionero Martin Lloyd-Jones, podemos decir, llenos de admiración: “La oración es, sin lugar a dudas, la actividad más elevada del alma humana. El hombre nunca es más grande que cuando, de rodillas, se halla frente a frente con Dios”.

¿Por qué DIOS quiere que oremos? ¿Para qué la insistencia en la oración? En esta joya literaria que es el Salmo 119, un poema dedicado a la Palabra de DIOS, la oración ocupa un gran lugar, porque la Biblia y la oración son inseparables. Es más, me atrevería a decir que toda la Biblia es la suma de las historias de hombres y mujeres que oraron. Es la historia de DIOS, yendo con ellos en el peregrinaje de sus vidas temporales, no en la distancia del horizonte lejano, sino en ese caminar a nuestro lado, todos los días de nuestra existencia aquí, entre el sudor, el sufrimiento y las lágrimas.

Entonces, la oración surge como una expresión de confianza del orante finito ante el DIOS Altísimo y Soberano: “Mira mi sufrimiento y rescátame, porque no me he olvidado de tus enseñanzas. ¡Defiende mi caso, ponte de mi lado protege mi vida como lo prometiste!” (vv.153, 154); la oración fortalece nuestro caminar con DIOS, en contraste con aquellos seres humanos indiferentes, que conviven con nosotros en este espacio temporal: “Los perversos están lejos de ser rescatados, porque no se interesan en tus decretos. SEÑOR que grande es tu misericordia; que el seguir tus ordenanzas me reanime” (v.155, 156); la oración es el primer paso para el inicio, desarrollo y perfección de nuestra amistad con DIOS, y esto, en amplio contraste con los se burlan y nos persiguen porque menosprecian a DIOS y Su Palabra: “Muchos me persiguen y me molestan, sin embargo, no me he desviado de tus leyes. Ver a esos traidores me enferma el corazón, porque no les importa nada tu palabra” (v.158).

Por otro lado, la oración es señal de que nos consideramos abosultamente dependientes de DIOS. Sin embargo, entre los seres humanos aún con madurez, no debe existir una dependencia absoluta porque puede lesionar nuestra dignidad e impedir nuestro desarrollo como individuos, e inclusive obstaculizar nuestro andar con DIOS: “Esto dice el SEÑOR: Malditos son los que ponen su confianza en simples seres humanos, que se apoyan en la fuerza humana y apartan el corazón del SEÑOR” (Jeremías 17:5 NTV).

Como lo hemos señalado, entre los seres humanos existe y debe existir la interdependencia, y ayudarnos los unos a los otros. Pero delante de DIOS es diferente porque tal dependencia absoluta nos salva, libera, transforma, y nos hace “más que vencedores”. En nuestra dependencia de DIOS y la guía de Su Palabra, nuestra vida encuentra propósito y dirección: “Mira cómo amo tus mandamientos, SEÑOR. Por tu amor inagotable, devuélveme la vida. La esencia misma de tu palabra es verdad; tus justas ordenanzas permanecerán para siempre” (vv.159,160).

¿Cuál sería la razón principal para insistir en la oración? Es esta: La oración no se trata del poder mental de nosotros, mucho menos de nuestra palabras, ni de la naturaleza o poderes invisibles que nos rodean, la oración pone en marcha toda la riqueza, grandeza, misericordia y poder inconmensurable del DIOS TODOPODEROSO, a favor de nuestra pequeñez como seres humanos. Esa es la paradoja de la oración.

¡Adelante, siempre adelante!

Oración:
SEÑOR, estoy maravillado de Tú amor, Tu gracia y misericordia puestos a mi favor; haz que yo pueda vivir momento a momento bajo Tu mano protectora, y que pueda ser portador de esta Buena Nueva a otros. Gracias por dejarme la oración para tener comunión contigo para siempre, hoy como sirviendo al Invisible, pero mañana cara a cara contigo. En el nombre de JESÚS. Amén
Perla de hoy:
DIOS se ha puesto a la distancia de una oración, y por paradójico que esto parezca: ¡Funciona!
Interacción:
¿Qué me dice DIOS hoy por medio de su Palabra?
¿Existe una promesa a la cual pueda aferrarme?
¿Existe una lección por aprender?
¿Existe una bendición para disfrutar?
¿Existe un mandamiento por obedecer?
¿Existe un pecado por evitar?
¿Existe un nuevo pensamiento para llevarlo conmigo?

CONDICIONES PARA LA ORACIÓN EFICAZ

SELECCIONES
Perlas del alma
Francisco Aular
MARTES, 2 de junio de 2026
Lectura devocional: Salmo 119:145-152
Oro con todo el corazón; ¡respóndeme, SEÑOR! 
Obedeceré tus decretos. —Salmo 119:145 (RV60)

NO EXISTE NADA que esté fuera del alcance del DIOS al cual adoramos, no hay ningún secreto para la omnisciencia “todo lo sabe” y la omnipotencia “todo lo puede” del SEÑOR. Así que cuando oramos, aceptamos la invitación de DIOS para que lo finito tenga comunión con lo infinito, lo temporal con lo eterno, lo fuerte con nuestra debilidad, la grandeza con nuestra pequeñez. Por eso, decía uno de los grandes de la vida devocional E. M. Blounds: “La oración es el contacto del alma viviente con Dios. En la oración, Dios se inclina para tocar suavemente al hombre, para bendecirlo y para incluir todo lo que Él pueda planear o el hombre pueda necesitar”. Otro grande de la predicación Spurgeon, agrega: “La oración es el delgado nervio que mueve los músculos de la omnipotencia”.

Ciertamente, uno de los temas doctrinales más relevantes en toda la Biblia, es la oración. Los hombres y mujeres que DIOS usa en Su Palabra, son hombres y mujeres de oración. ¡Es asombroso, no hacían nada sin oración! Por tanto, orar no es solamente un deber piadoso de los místicos que alejan del “ruido mundanal”, sino que la oración es el vehículo que conduce sus plegarias delante de DIOS, en medio de las demandas y pruebas de la vida, y, una bomba espiritual muy poderosa contra los enemigos del SEÑOR y de nosotros. Pablo dijo: “Pues no luchamoscontra enemigos de carne y hueso, sino contra gobernadores malignos y autoridades del mundo invisible, contra fuerzas poderosas de este mundo tenebroso y contra espíritus malignos de los lugares celestiales. Dios nos ha prometido bendiciones ilimitadas desde el cielo.” (Efesios 6:12 NTV); por eso mismo el gran Apóstol, recomienda que nosotros le demos prioridad a la oración: “En primer lugar, te ruego que ores por todos los seres humanos. Pídele a Dios que los ayude; intercede en su favor, y da gracias por ellos.” (1 Timoteo 2:1 NTV).

¿Por qué debe ser prioritaria la oración en la obra del SEÑOR? Porque solamente en la medida en que oramos, nuestras actividades diarias tienen valor para la eternidad, y lanzamos bien lejos de nosotros, el orgullo espiritual de ser nosotros los protagonistas y no el SEÑOR obrando en nosotros, por nosotros y algunas veces, a pesar de nosotros. Del mismo modo, por medio de la oración, humildemente, damos ocasión en todo tiempo que el PADRE nos utilice en Su obra como Él quiera dentro de Su plan eterno. ¡Gracias SEÑOR por dejarnos la certeza de tu comunión con nosotros a través de la oración!

Así llegamos a esta sección del Salmo 119, en donde el clamor de la oración del salmista abarca toda la estrofa, y nos indica a través de ello, las condiciones de la oración eficaz. Como hemos visto, el salmista exalta la gran ayuda de la Palabra de Dios en todo el comportamiento del ser humano, en su breve paso por esta vida; la Biblia y la oración van juntas como textos fundamentales de la escuela de la obediencia a DIOS; en efecto, en cualquier circunstancia la oración debe prevalecer, sobre todo cuando estamos afligidos, es cuando mejor debemos buscar a DIOS: “Oro con todo el corazón; ¡respóndeme, SEÑOR! Obedeceré tus decretos. (V.145); la oración es eficaz, cuando oramos por nuestra salvación y con ello, el anhelo de obedecer a DIOS y a Su Palabra:” A ti clamo; rescátame para que pueda obedecer tus leyes.” (v.146); la oración es eficaz cuando está saturada de las promesas del SEÑOR en Su Palabra: “Me levanto temprano, antes de que salga el sol; clamo en busca de ayuda y pongo mi esperanza en tus palabras. Me quedo despierto durante toda la noche, pensando en tu promesa. (vv.147, 148); la oración es eficaz, cuando tenemos la seguridad del amor de DIOS y con entusiasmo practicamos Su Palabra: “Oh SEÑOR, en tu fiel amor oye mi clamor, que el seguir tus ordenanzas me reanime.” (v.149); la oración eficaz, nos prepara para estar firmes a la hora de la persecución por causa de la Palabra de Dios: Los que no respetan la ley vienen a atacarme; viven alejados de tus enseñanzas.; otra condición de la oración eficaz, es terna la certeza de que DIOS es quien Él dice, según Su Palabra, y, que DIOS puede hacer lo que Él dice que puede hacer, según Su Palabra: “Pero tú estás cerca, oh SEÑOR, y todos tus mandatos son ciertos. Desde los primeros días sé que tus leyes durarán para siempre.” (vv.151, 152).

En estos días de tantas aflicciones para nosotros los seres humanos, necesitamos como nunca buscar la comunión con DIOS, porque solamente buscar a DIOS a través de la oración nos conduce a la victoria.
Igualmente, estos son tiempos de clamar por nosotros mismos y pedir que otros oren por nosotros como lo hizo Pablo: “Dedíquense a la oración con una mente alerta y un corazón agradecido. Oren también por nosotros, para que Dios nos dé muchas oportunidades para hablar de su misterioso plan acerca de Cristo. Por eso estoy aquí en cadenas. Oren para que pueda proclamar ese mensaje con la claridad que debo hacerlo.” (Colosenses 4:2-4 NTV).

Finalmente, ¡En medio de estos días difíciles en los cuales andamos, solamente en la Palabra de DIOS y nuestras oraciones, hay esperanza! Mintras desarroba el tema de la oracion en esta estrofa del Salmo 119. Me vino a la mente el Apóstol Santigo, cuando nos recuerda: "La oración del justo es poderosa y eficaz". —Santiago 5:16b. (NVI).
Adelante, siempre adelante!
Oración:
PADRE ETERNO:
SEÑOR, en esta hora Te clamo en busca de Tu ayuda y pongo mi esperanza en Tu Palabra. En el nombre de JESÚS, amén.
Perla de hoy:
En medio de estos días difíciles en los cuales andamos, solamente en la Palabra de DIOS y nuestras oraciones, hay esperanza.
Interacción:
¿Qué me dice DIOS hoy por medio de su Palabra?
¿Existe una promesa a la cual pueda aferrarme?
¿Existe una lección por aprender?
¿Existe una bendición para disfrutar?
¿Existe un mandamiento para obedecer?
¿Existe un pecado por evitar?
¿Existe un nuevo pensamiento para llevarlo conmigo?