sábado, 30 de mayo de 2026
EL DESAFÍO DE LA JUSTICIA DIVINA
viernes, 29 de mayo de 2026
MARAVILLA QUE ILUMINA
jueves, 28 de mayo de 2026
PROMESA Y RESCATE
Sí, la Biblia nos presenta, y hace posible: La promesa y
rescate.
¡Adelante, siempre adelante!
Oración:
Gracias SEÑOR porque has cumplido Tus profecías respecto a Tu gran salvación y el rescate del pecador. Ayúdame a llevar la Buena Nueva de tu salvación. En el nombre de JESÚS. Amén.
Perla de hoy:
Somos nosotros que debemos aceptar las verdades eternas de la Biblia, y no intentar de hacer que la Biblia, acepte nuestras teorías.
Interacción:
¿Qué me dice Dios hoy por medio de su Palabra?
¿Existe una promesa a la cual pueda aferrarme?
¿Existe una lección por aprender?
¿Existe una bendición para disfrutar?
¿Existe un mandamiento por obedecer?
¿Existe un pecado por evitar?
¿Existe un nuevo pensamiento para llevarlo conmigo?
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miércoles, 27 de mayo de 2026
LEALTAD Y FIRMEZA
SELECCIONESPerlas del almaFrancisco AularJUEVES, 28 de mayo de 2026Lectura devocional: Salmo 119: 113-120Detesto a los que tienen divida su lealtades, pero amo tus enseñanzas. (Salmo 119:113 NTV)
SERVIMOS A DIOS Y a Su Palabra al mostrar firmeza y lealtad a Él y a los demás.
El hermano Miguel A. Limardo en su libro Ventanas abiertas, de la Casa Nazarena de Publicaciones, escribe una meditación que tituló “Mi iglesia ante todo”, su texto es Josué 24:15. La copio para ustedes, (perdonen lo largo de la cita); pero no tiene desperdicio...
“Sí, mi iglesia ante todo. Hay muchas iglesias. Todas son hermanas de mi iglesia y sus miembros son también mis hermanos. Siento que debo amarlos a todos, como si fuésemos una sola familia pues así lo pide el Señor de cada uno de nosotros.
Cuando oro, pido por todas las iglesias, que Dios las bendiga y las prospere y que puedan resolver los problemas a las que muchas de ellas se enfrentan. Pido que mantengan el alto el testimonio de la fe cristiana y que proclamen el mensaje del evangelio a todos los hombres.
Cuando voy a dar mi dinero, de mi talento, de mi tiempo y de todos mis haberes, debo hacerlo generosamente, sin reparar a qué iglesia lo doy, pues haciéndolo así estoy contribuyendo a la obra de Dios en el mundo.
Cuando voy a adorar a Dios tampoco tengo reparo de ninguna especie. Puedo hacerlo en cualquier templo o junto a cualquiera de mis hermanos –Si tu corazón es limpio, dame la mano-, eso me basta.
Todo esto es así pero quiero reiterar que mi iglesia es ante todo. Mi primer amor y mi primera obligación son para mi iglesia. Sí, para esta iglesia dónde estoy creciendo y fortaleciéndome espiritualmente. Para mi pastor que vela por mi alma y me prodiga su cuidado pastoral. Para éstos, mis hermanos, que participan conmigo en la comunión con Dios.
Es mi deber atender primeramente las necesidades de mi iglesia. Cuando mi iglesia tiene un servicio, yo no puedo dejarla e irme para otra iglesia pues ella requiere mi presencia. Yo no puedo ser candil de las demás iglesias y oscuridad de la mía” (p.394).
Conviene precisar que, nosotros hemos llegado, en el Salmo 119, a la sesión que pudiéramos llamar: Lealtad y firmeza. Porque aunque existen muchas religiones en este mundo con sus libros sagrados, sus dioses y sus sacerdotes, nosotros hemos resuelto ser leales al SEÑOR y a su Palabra. Y por ello, nuestro mensaje debe ser parecido al del profeta Elías en el Monte Carmelo, frente al pueblo de Israel y a su desleal rey Acab en sus coqueteos con el dios Baal: “Elías se paró frente a ellos y dijo: “¿Hasta cuándo seguirán indecisos, titubeando entre dos opiniones? Si el SEÑOR es Dios, ¡síganlo! Pero si Baal es el verdadero Dios, ¡entonces síganlo a él!”. Sin embargo, la gente se mantenía en absoluto silencio” (1 Reyes 18:21 NTV).
Es verdad que vivimos una hora difícil para la humanidad, algunos tienen sus lealtades divididas, la codicia ha llevado a muchos a postrarse frente a dioses extraños. Esta es la hora de la valentía espiritual y moral. No podemos ni debemos claudicar, y tampoco, mantenernos “en absoluto silencio”. No se trata de lanzarse a la calle en abierta protesta contra ellos, sino de mirar bien dentro de nosotros, pues a los que hemos experimentado las bendiciones de la Palabra de Dios, no podemos echarlas a un lado: “Detesto a los que tienen divida su lealtades, pero amo tus enseñanzas” (v.113).
Lealtad y firmeza significa que decidimos, por nuestra propia voluntad, asumir las consecuencias de obedecer al SEÑOR y no a los demás seres humanos en sus desviaciones; nuestra intención es preferir ser leales a nuestro DIOS a pesar de todo, y estar firmes en nuestra decisión de lealtad: “Tú eres mi refugio y mi escudo; tu palabra es la fuente de mi esperanza. Lárguense de mi vida, ustedes los de mente malvada, porque tengo la intención de obedecer los mandatos de mi Dios” (v.114,115).
Lealtad y firmeza, porque el SEÑOR cumple sus Promesas: “¡SEÑOR, sostenme como prometiste para que viva! No permitas que se aplaste mi esperanza. Sostenme y seré rescatado; entonces meditaré continuamente en tus decretos” (vv.116, 117).
Lealtad y firmeza, significa que entendemos bien quiénes somos y hacia dónde vamos; no existen atajos para servirle a DIOS, o lo hacemos con lealtad a Él y su Palabra o no lo hacemos; por otra parte, la obediencia a DIOS siempre trae consigo el gozo del deber cumplido: “Pero has rechazado a todos los que se apartan de tus decretos, quienes no hacen más que engañarse a sí mismos. Desechas a los perversos de la tierra como si fueran desperdicios; ¡con razón me encanta obedecer tus leyes!”(vv.118,119).
Finalmente, viendo que nuestro DIOS, exige lealtad y firmeza, con temor reverente sirvámosle a Él, guiados e iluminados por Su Santa Palabra: “Me estremezco por mi temor a ti; quedo en temor reverente ante tus ordenanzas” (v.120).
Lealtad y firmeza, significa que, mi DIOS y mi Biblia ante todo.
¡Adelante, siempre adelante!
Oración:Amado SEÑOR, que ante todo yo pueda ser fiel a Ti y fiel a Tu Palabra. En el nombre de JESÚS. Amén.Perla de hoy:Servimos a DIOS y a Su Palabra al mostrar firmeza y lealtad a Él y a los demás.Interacción:¿Qué me dice DIOS hoy por medio de Su Palabra?¿Existe una promesa a la cual pueda aferrarme?¿Existe una lección por aprender?¿Existe una bendición para disfrutar?¿Existe un mandamiento por obedecer?¿Existe un pecado por evitar?¿Existe un nuevo pensamiento para llevarlo conmigo?
martes, 26 de mayo de 2026
LÁMPARA Y LUZ
lunes, 25 de mayo de 2026
FUENTE DE LA VERDADERA SABIDURÍA
Aquella mañana puse la radio; había música clásica en todas las emisoras. Siempre he amado los libros, y en una pequeña biblioteca que estaba en el comedor, Dios me llevó a poner los ojos en una Biblia Reina Valera de 1909, que estaba entre los libros. Agarré aquella Biblia en mis manos, me senté, y fui al Evangelio de San Juan. En aquella mañana, leí todo el Evangelio de Juan. No era la primera vez que yo oía de la Biblia, ni tampoco la historia sobre la “vida, pasión y muerte de JESÚS”, pero sí era la primera vez que me detenía leyéndola e intentaba interpretarla, bajo la pequeña luz de un entendimiento meramente humano.
De repente, en la tarde, en la platabanda de la casa, frente al majestuoso cerro “El Ávila”, volviendo a leer a San Juan, me detuve en el capítulo 17, versículo 20 que dice: “Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos” (Reina Valera Antigua), en aquella hora recibí la iluminación de la sabiduría verdadera, me conmoví hasta las lágrimas al pensar en el hecho de que JESÚS había vivido, sufrido y muerto por mí…
Así que leí el versículo incluyéndome en él: “Mas no ruego solamente por estos, sino por Francisco Aular, que ha de creer en mí por la palabra de ellos”… ¡Sí, era cierto!, Juan, el apóstol amado había escrito aquel testimonio que yo estaba leyendo.
Todavía recuerdo cuando mi familia llegó de la playa, le pregunté al esposo de mi prima, Miguel Romero, quién le había regalado aquella Biblia, y en tono de burla me dijo: “Un loco evangélico que trabajó conmigo”, y al momento de escribir esto, se me nublan los ojos por las lágrimas y gritó con todas las fuerzas de mi ser: ¡Bendito loco evangélico!, si supieras que aquella Biblia no era para él, sino para mí. ¡Ah, si supieras también lo que DIOS ha hecho, hace y hará con aquella vieja Biblia que todavía obra en mí! ¡Aleluya para siempre! gracias SEÑOR.
Como lo he dicho antes: El precioso poema del Salmo 119 es un acróstico que comienza cada estrofa de ocho versículos con cada una de las letras del alfabeto hebreo. La estrofa que consideraremos hoy, la podemos titular: La fuente de la verdadera sabiduría. Aquí el salmista canta un himno de gozo y alabanzas al SEÑOR por Su Palabra.
Ciertamente, ¡la Biblia es la fuente de la sabiduría verdadera!
¡Adelante, siempre adelante!
sábado, 23 de mayo de 2026
FE Y TRIUNFO
viernes, 22 de mayo de 2026
MI EXPERIENCIA CON DIOS
En efecto, al final de la vida nos daremos cuenta que lo más importante ha sido nuestra experiencia con DIOS, porque cuando Él viene a la vida del ser humano, se nace de nuevo (Juan 3:3) y, éste se ve afectado de tal manera que se convierte en un mayordomo, uno que va a administrar sabiamente todo los talentos y dones que DIOS le ha dado. Por ello, cuando DIOS nos da Su Palabra, somos personalmente responsables por el lugar que le demos en nuestras vidas.
En la décima estrofa del Salmo 119, -el poema dedicado a la Palabra de DIOS-, nos encontramos con la verdad de nuestra experiencia personal con DIOS y su influencia sobre los demás. Ahora bien, ¿cómo se inicia, se desarrolla y madura nuestra experiencia con DIOS? Veamos: Mi experiencia con DIOS, estuvo primeramente en Sus planes: “Tú me hiciste; me creaste. Ahora dame la sensatez de seguir tus mandatos.” (v.73) ¡Ningún ser humano es un accidente en este mundo! Nacimos con un propósito, el apóstol Pablo, lo vio así: “Dios decidió de antemano adoptarnos como miembros de su familia al acercarnos a sí mismo por medio de JESUCRISTO.
La Biblia dice: Eso es precisamente lo que él quería hacer, y le dio gran gusto hacerlo.” (Efesios 1:5 NTV) Sí, ¡DIOS tomó la iniciativa para hacernos Sus hijos! De tal manera, que la experiencia de llegar a conocer a DIOS personalmente estuvo en Su mente mucho antes de nuestro nacimiento físico, pero lo que hagamos con todo lo que la experiencia conlleva, es nuestra responsabilidad.
Ciertamente, y de esta manera, la gracia divina que nos salva y nuestra responsabilidad como salvados van juntas: “Pues somos la obra maestra de DIOS. Él nos creó de nuevo en CRISTO JESÚS, a fin de que hagamos las cosas buenas que preparó para nosotros tiempo atrás.” (Efesios 2:10 NTV). Un asunto que está en la mente de DIOS y es de Su agrado en nuestro crecimiento espiritual en JESUCRISTO, si tal aumento de nuestro conocimiento no ocurre, nos quedaremos estancados, a penas en los primeros pasos de la cumbre a la que debemos llegar, y nuestro andar en esta vida será de una manera mediocre y carnal.
Sin embargo, gracias al SEÑOR, Él nos ha dejado muchas ayudas para mantenernos en Sus caminos, entre ellos: la Biblia, el ESPÍRITU SANTO, la oración y la Iglesia. Así, que crecer en nuestra experiencia con DIOS o no hacerlo, no es opcional para el cristiano nacido de nuevo; y por lo demás, no tengo excusas para servirle A DIOS como debo y puedo decir con el salmista: “Ahora dame sensatez de seguir tus mandatos”.
Mi experiencia con DIOS, sirve para cambiar, influir e impactar en la vida de otros: “Que todos los que te temen encuentren en mí un motivo de alegría, porque he puesto mi esperanza en tu palabra.” (v.74). ¡Imposible nombrar en esta hora a todos los que han influenciado mi vida desde el día en que el SEÑOR me trajo a Él! Cuando llegué al compañerismo de una pequeña congregación en la ciudad de Caracas, teniendo tan solo 18 años, allí encontré: hermanos, hermanas, madres y padres, maestros, pastores, misioneros, matrimonios y familias, de tal manera que mi experiencia con DIOS fue enriquecida en ese primer hogar espiritual; después, vinieron años de formación en la familia más grande, la obra nacional e internacional, y vi las vidas de hombres y mujeres de DIOS ejemplares; todas esas vidas me cambiaron, me influyeron e impactaron, de tal manera que puedo confesar sinceramente, que si tuviera que regresar una parte de mi a todos ellos que me forjaron para ser quien soy, ¡quedaría muy poco de mí! ¡Alabado seas SEÑOR!
Mi experiencia con DIOS, incluye el conocimiento de que soy Su hijo y que por lo tanto me ama y como me ama, acepto su corrección, cuando me disciplina: “¿Acaso olvidaron las palabras de aliento con que Dios les habló a ustedes como a hijos? Él dijo: Hijo mío, no tomes a la ligera la disciplina del Señor y no te des por vencido cuando te corrija. Pues el SEÑOR disciplina a los que ama y castiga a todo el que recibe como hijo.” (Hebreos 12:5,6).
Por ello, cuando pasamos por alguna prueba no debemos preguntar: “¿Por qué SEÑOR?, sino ¿Para qué SEÑOR? Así todo sufrimiento se convierte en una manera de crecer conforme al plan de DIOS, y podemos decirle a ÉL: “SEÑOR, sé que tus ordenanzas son justas; me disciplinaste porque lo necesitaba. Ahora deja que tu amor inagotable me consuele, tal como le prometiste a este siervo tuyo. Rodéame con tus tiernas misericordias, para que viva, porque tus enseñanzas son mi deleite. ” Salmo 119:75-77 (NTV)
¡Adelante, siempre adelante!
jueves, 21 de mayo de 2026
“¡SEÑOR ERES MÍO!”
“¡SEÑOR eres mío!” Qué gran misterio para el poeta del Antiguo Testamento al escribir este Salmo 119: ¡El DIOS grande y glorioso es suyo! Pero en la revelación del Nuevo Testamento se devela todo ese misterio, ese secreto de DIOS se convierte en realidad, y por eso, los Apóstoles aprendieron a decirle a JESÚS: “¡SEÑOR mío y Dios mío!” —Juan 20:28 (RV60). Mayúsculas mías); y nosotros, una vez que proclamemos a JESÚS como nuestro SEÑOR y SALVADOR, podemos decirles con sinceridad: “Prometo obedecer tus palabras”, pero sin fe, obediencia y fidelidad a la Palabra de DIOS no existe conversión a Él, ni tampoco progreso en la vida espiritual.
Está bien claro para todo cristiano nacido de nuevo esta verdad: Por obediencia venimos a conocer a JESÚS por el arrepentimiento de nuestros pecados y por haber confiado únicamente en Él para nuestra salvación eterna; y por la fe, la obediencia y fidelidad a su Palabra permaneceremos en Él: “Por lo tanto, de la manera que habéis recibido al Señor Jesucristo, andad en Él” —Colosenses 2:6 (RV60).
“¡SEÑOR eres mío!”, aunque los enemigos del cristiano nacido de nuevo: el mundo, la carne y el demonio, vengan a ofrecerme con sus tentaciones, una vida mejor, les diré, no porque: “¡SEÑOR eres mío!”, y sin en esta lucha flaqueare, no dejaré que lo dicho por el apóstol Pedro se aplique a mí: “Les hubiera sido mejor nunca haber conocido el camino a la justicia, en lugar de conocerlo y luego rechazar el mandato que se les dio de vivir una vida santa. Demuestran qué tan cierto es el proverbio que dice: «Un perro vuelve a su vómito» Y otro que dice: «Un cerdo recién lavado vuelve a revolcarse en el lodo” (2 Pedro 2:21,22). ¡No! Yo poseo una nueva naturaleza, por lo tanto, digo como el salmista: “Consideré el rumbo de mi vida y decidí volver a tus leyes. Me apresuraré sin demora a obedecer tus mandatos. Gente malvada trata de arrastrarme al pecado, pero estoy firmemente anclado a tus enseñanzas” (vv.59-61).
“¡SEÑOR eres mío!”, y por lo tanto medito en tu Palabra y una oración de gratitud y acción de gracias surge del corazón a mis labios, y allí, en mi habitación, te busco aun a medianoche y encuentro una bendición especial en mi vida devocional, y como bien lo recomendó y practicó el mismo SEÑOR JESÚS: “Pero tú, cuando te pongas a orar, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre, que está en lo secreto. Así tu Padre, que ve lo que se hace en secreto, te recompensará”. —Mateo 6:6 (NVI); el salmista siente y practica, ¡la oración secreta!, esta es la oración que requiere invertir todo nuestro ser, espíritu, alma y cuerpo: “Me levanto a medianoche para agradecerte por tus justas ordenanzas” (v.62).
“¡SEÑOR eres mío!”, ¡qué hermosa actitud la del corazón del salmista! Ciertamente ama a DIOS, pero también a los hermanos en la fe, como dijo Juan: “Nosotros sabemos que hemos pasado de la muerte a la vida porque amamos a nuestros hermanos. El que no ama permanece en la muerte. Todo el que odia a su hermano es un asesino, y ustedes saben que en ningún asesino permanece la vida eterna. En esto conocemos lo que es el amor: en que Jesucristo entregó su vida por nosotros. Así también nosotros debemos entregar la vida por nuestros hermanos” —1 de Juan 3:13-16 (NVI).
Llegamos al final con esta pregunta: ¿Amas la iglesia como JESÚS la ama? No puedes vivir la verdadera fe en forma solitaria: “Soy amigo de todo el que te teme, de todo el que obedece tus mandamientos. Oh SEÑOR, tu amor inagotable llena la tierra; enséñame tus decretos” (vv.63,64). Por estas cosas: “¡SEÑOR eres mío!”.
¡Adelante, siempre adelante!
miércoles, 20 de mayo de 2026
ESPERANZA Y CONSUELO
Finalmente. la Biblia es el libro de la esperanza y consuelo, y ella será mi única norma de fe y práctica desde ahora y para siempre, porque en la Biblia encuentro esperanza y consuelo, y, sé que DIOS es quien Él dice ser, DIOS puede hacer lo que Él dice que puede hacer, yo soy quien DIOS dice quien soy, todo lo puedo en Él y su Palabra, y por eso, la Biblia está viva y activa en mí: “De noche reflexiono sobre quién eres, SEÑOR; por lo tanto, obedezco tus enseñanzas. Así paso mis días: obedeciendo tus mandamientos (vv.55,56). Sí, ¡la Biblia es mi esperanza y consuelo! ¡Gloria a DIOS!
martes, 19 de mayo de 2026
VALOR Y TESTIMONIO
SELECCIONES
Perlas del Alma
Francisco Aular
faular@hotmail.com
MIÉRCOLES, 20 de mayo de 2026
Lectura devocional: Salmo 119:41-48
Entonces podré responder a los que se burlan de mí, porque confío en tu palabra (…) a los reyes les hablaré de tu ley, y no me avergonzaré. Salmo 119:42,46 (NTV)
EL SALMISTA NOS HABLA hoy del coraje necesario para creerle a DIOS y a su Palabra, y dar testimonio con valor y fe.
León Tolstoi (1828-1910) -considerado uno de los más grandes de la literatura mundial-, en sus apuntes biográficos relata que hasta la edad de 18 años, tuvo por costumbre, invariablemente, leer todas las noches, a la hora de acostarse, un pasaje de la Biblia, y luego arrodillarse a orar frente a la cama. Pero sucedió que visitó París por primera vez, y se hospedó en la misma habitación que ocupaba un primo suyo en uno de los grandes hoteles de la Ciudad Luz. Al levantarse de sus rodillas, su primo, irreverentemente, lanzó una carcajada de burla y le dijo: “ ¡Qué tonto eres! ¿Cómo es posible que un joven como tú, en esta época, se atreva a hacer esas ridiculeces?”.
Dicho esto, León no le contestó nada pero a la siguiente noche, sólo leyó la Biblia, le faltó valor para arrodillarse. Unos cuantos días después, había abandonado por completo la lectura de la Biblia y la oración, y en ese estado de sequía espiritual pasó un lapso de 19 años, pero, al final de cual, felizmente se produjo en él un despertamiento espiritual tan intenso, que volvió a los pies del SEÑOR, y luego escribió sus principales obras literarias. Había pasado por un gran enfriamiento espiritual que empezó cuando no tuvo el valor para dar testimonio de su fe en el SEÑOR.
Ciertamente, valor y testimonio van unidos cuando hemos experimentado la salvación por efecto de la Palabra de DIOs y el poder del Espíritu Santo, y por eso, el amor divino salta en nuestros corazones: “SEÑOR, concédeme tu amor inagotable, la salvación que me prometiste” (v.41). No somos nosotros los importantes al dar nuestro testimonio, sino Dios quien ha hecho la obra; valor y testimonio van juntos cuando confiamos en las verdades eternas de la Palabra de DIOS en medio de las burlas del mundo temporal: “Entonces podré responder a los que se burlan de mí, porque confío en tu palabra” (v.42); valor y testimonio van juntos cuando estamos seguros y confiados en su Palabra, que afirma que DIOS es quien dice que es, y puede hacer lo que Él dice que puede hacer; y esta es verdad es nuestra única esperanza: “No arrebates de mí tu palabra de verdad, pues tus ordenanzas son mi única esperanza” (v.43); valor y testimonios van juntos cuando nuestra fe en la Palabra de DIOS no es algo negociable, sino nuestra misión en esta vida: “Seguiré obedeciendo tus enseñanzas por siempre y para siempre” (v.44); valor y testimonio van juntos cuando alcanzamos la verdadera libertad al ser librados de la esclavitud del pecado: “Caminaré en libertad, porque me he dedicado a tus mandamientos” (v.45).
Así lo ratificó JESÚS al decir: “…si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres” (Juan 8:31,32); valor y testimonio van juntos para ser testigos de JESÚS en cualquier esfera del acontecer humano: “A los reyes les hablaré de tu ley, y no me avergonzaré” (v.46).
En efecto, el que ama a DIOS y teme reverentemente a su Palabra, no tiene por qué temer a nadie, DIOS mismo lo llenará de valor para testificar, aun a los seres humanos más encumbrados, como los reyes, y, ni siquiera los dictadores nos deben infundir miedo, como no lo tuvieron Daniel y sus compañeros ante Nabucodonosor (Daniel 3), y los Apóstoles ante las autoridades judías: “¿Acaso piensan que Dios quiere que los obedezcamos a ustedes en lugar de a él? Nosotros no podemos dejar de hablar acerca de todo lo que hemos visto y oído” (Hechos 4:19,20 NTV).
Y, ¿qué diríamos de nuestro amado Pablo de Tarso? Encadenado delante de aquellos que humanamente podían disponer de su vida, Festo y el rey Agripa. Viéndose al borde de una decisión delante de DIOS por lo claro del testimonio de Pablo, Festo acudió al antiquísimo truco de llamarlo loco por haberse dedicado al estudio de la Palabra de DIOS; brillantemente Pablo, con respeto a la alta investidura de quien se había burlado de él, pero lleno de valor, testificó, diciendo:“—No estoy loco, excelentísimo Festo —contestó Pablo—. Lo que digo es cierto y sensato. El rey está familiarizado con estas cosas, y por eso hablo ante él con tanto atrevimiento. Estoy convencido de que nada de esto ignora, porque no sucedió en un rincón. Rey Agripa, ¿cree usted en los profetas? ¡A mí me consta que sí! —Un poco más y me convences a hacerme cristiano —le dijo Agripa” (Hechos 26:25-28 NVI).
Por esto, en la fe cristiana: ¡Valor y testimonio van juntos!
¡Adelante, siempre adelante!
Oración:
AMADO PADRE CELESTIAL:
Hoy puedo darte las gracias porque en el testimonio que he dado de tu Palabra, y mi fe en el Dios eterno que nos la dejó, Tú no me has dejado en vergüenza, sino que has puesto palabras en mis labios para hablar de ti y de tu Palabra con valor y testimonio. ¡Bendito seas SEÑOR!, porque al dar testimonio, no se trata de mí, sino de ti. Ayúdame con tu gracia para no callar. En el nombre de JESÚS. Amén.
Perla de hoy:
En la evangelización eficaz el valor y el testimonio van juntos.
Interacción:
¿Qué me dice Dios hoy por medio de su Palabra?
¿Existe una promesa a la cual pueda aferrarme?
¿Existe una lección por aprender?
¿Existe una bendición para disfrutar?
¿Existe un mandamiento por obedecer?
¿Existe un pecado por evitar?
¿Existe un nuevo pensamiento para llevarlo conmigo?
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