Perlas del Alma
Francisco Aular
perlasdelalma@gmail.com
MIÉRCOLES, 11 de marzo de 2026
Lectura devocional Salmo 119:17-24
Pues tus testimonios son mis delicias y mis consejeros. Salmo 119:24 (RV60). Alégrense siempre en el Señor. Insisto: ¡Alégrense! (Filipenses 4:4 NVI)
ECRIBO HOY COMO un hombre de 80 años que ha conocido al SEÑOR. En verdad, mi temperamento es melancólico y como tal desde niño, tuve que reconocer que tenía que formarme un carácter que estuviera más allá de las lágrimas. En realidad con gratitud a DIOS puedo decir que tanto mi niñez como mi adolescencia las disfruté, y Él puso a mi lado a mi familia y otros seres humanos que me ayudaron a ser quien soy.
Entonces al final de mi adolescencia conocí a JESÚS, no aquel que me hacía llorar en la contemplación de la actitud religiosa en los templos, sino al verdadero. Yo tenía 17 años, y tuve un encuentro con Su Palabra. Le rendí mi vida y como el salmista digo, después de 63 años viviendo con Él:
“Tú has cambiado mi lamento en danza;
has desatado mi cilicio y me has ceñido de alegría;
para que mi alma te cante alabanzas y no esté callada.
Oh Señor, Dios mío, te alabaré por siempre.
—Salmo 30: 11,12 (LBLA).
He aprendido a andar desde que me levanto, alabando el nombre de DIOS, y lo hago delante de mi familia, y les confieso que a veces, lo hago sin darme cuenta… En verdad, con mi actitud proclamo esta verdad: En esta vida está DIOS: ¡Fuera tristeza! Con seriedad la Biblia está llena de motivos de mostrar el gozo como hijos de DIOS, pase lo que pase: “Con todo yo me alegraré en el Señor, me regocijaré en el Dios de mi salvación”.—Habacuc 3:18 (LBLA)
Por añadidura, y volviendo al punto, les digo: En verdad es un error creer que DIOS le cierra las puertas a toda diversión sana del más acá y lo reduce a un ser tristón, aislado del mundo, de cara larga y consternado, triste y sombrío que solamente espera morirse para ser feliz. No. La verdadera conversión produce un gozo indescriptible en el que la experimenta, que los que no han nacido de nuevo, ignoran.
Puedo afirmar que, la tristeza enfermiza no pertenece a los síntomas de una verdadera espiritualidad. En un sentido estrictamente bíblico: “tus testimonios son mis delicias y mis consejeros.” El gozo del SEÑOR ha de superar a las alegrías naturales, terrenales temporales, que, sin ser necesariamente pecaminosas, proceden de otras fuentes.
Las delicias de nuestra experiencia con DIOS ha de superar y de influenciar, todo otro motivo de alegría en este mundo, porque tener el gozo de haber llegado a la familia de DIOS (Efesios 1:5), también supone la capacidad que DIOS nos de para comunicarlos a otros: “Pues no me avergüenzo de la Buena Noticia acerca de Cristo, porque es poder de Dios en acción para salvar a todos los que creen, a los judíos primero y también a los gentiles.” —Romanos 1:16 (NTV). Aquí está otro, más claro imposible: “Por lo tanto, ustedes ya no son extraños ni extranjeros, sino conciudadanos del pueblo elegido y miembros de la familia de Dios”. —Efesios 2:19 (NVI). ¡Esta verdad es grande! ¡Lo he comprobado y funciona!
Justamente por predicar la Buena Noticia de la Salvación por fe en JESÚS y el arrepentimiento para con DIOS, Pablo es injustamente encarcelado y condenado a muerte por el nefasto Nerón. Si bien, el apóstol Pablo está encadenado y preso, en su espíritu, es totalmente libre tanto en el ser como en el hacer, y por ello al momento de escribir la Carta a los Filipenses –por cierto, llamada la carta de la alegría- el Apóstol, nos enseña que cuando DIOS está en nuestras vidas, las circunstancias no pueden quitar la alegría de nuestra fidelidad a DIOS porque es fruto del ESPÍRITU SANTO en nosotros: “En cambio, la clase de fruto que el Espíritu Santo produce en nuestra vida es: amor, alegría, paz, paciencia, gentileza, bondad, fidelidad, humildad y control propio. ¡No existen leyes contra esas cosas!” (Gálatas 5:22,23, NTV).
Satanás, es el padre de la desesperanza, el miedo, el desánimo y la tristeza crónica, y otras emociones negativas que nos paralizan. Por ello, con el Apóstol nos aferramos a la alegría de DIOS en nosotros, los cristianos nacidos de nuevo, y debemos mostrarla ante un mundo en llamas: “Alégrense siempre en el Señor. Insisto: ¡Alégrense!” (Filipenses 4:4 NVI). Por eso, podemos decir: Aquí está DIOS: ¡Fuera tristeza!
¡Adelante, siempre adelante!
Oración:
PADRE ETERNO:
¡Bendito y alabado seas PADRE! Enviaste a Tu HIJO y Él, vino a traer el gozo verdadero a este mundo. Teniéndolo a Él, lo tengo todo y poseo la verdadera razón para vivir. Ayúdame a proclamar la Buena Noticia de Tu salvación y gozo para esta vida y la venidera. En el nombre de JESÚS. Amén.
Perla de hoy:
La Biblia es la fuente para el verdadero gozo y la felicidad en esta vida.
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