Perlas del alma
Francisco Aular
perlasdelalma@gmail.com
Viernes, 13 de febrero de 2026
Lectura devocional: Salmo 144:12-15
Bienaventurado el pueblo cuyo Dios es el SEÑOR.
—Salmo 144:15b. (NVI).
Alégrate, joven, en tu juventud;
deja que tu corazón disfrute de la adolescencia.
Sigue los impulsos de tu corazón
y responde al estímulo de tus ojos,
pero toma en cuenta que Dios
te juzgará por todo esto”.
—Eclesiastés 12:1 (NVI)
“La juventud es levadura moral de los pueblos. Cada generación anuncia una aurora nueva, la arranca de la sombra, la enciende en su anhelar inquieto. Si mira alto y lejos, es fuerza creadora”.
—José Ingenieros: Las fuerzas morales.
UNO DE LOS héroes indiscutibles del pueblo judío es el rey David. Actualmente, cuando uno visita Israel, su tumba es una parada especial. La tumba se visita y se ofrecen los respetos debidos a sus restos en Jerusalén.
Por cierto, David fue un hombre de DIOS y verdadero patriota. Empezó desde muy joven cuando empezó a enfrentar sus gigantes, y vencerlos... Entre sus muchas cualidades está la de compositor de salmos o himnos; en muchos de ellos deja sentir su amor, su visión e intercesión delante de DIOS por su patria y la juventud. Para el rey David, DIOS y patria y juventud son etapas fundamentales de la prosperidad de una nación. Pues bien, unas de las citas en donde se ve claramente el concepto que el rey tenía del binomio DIOS-PATRIA, es la siguiente:
“Que nuestros hijos florezcan en su juventud como plantas bien nutridas; que nuestras hijas sean como columnas elegantes, talladas para embellecer un palacio. Que nuestros graneros estén llenos de toda clase de cosechas; que los rebaños en nuestros campos se multipliquen de a miles, y hasta de a diez miles, y que nuestros bueyes estén muy cargados de alimentos. Que ningún enemigo penetre nuestras murallas, ni nos lleve cautivos, ni haya gritos de alarma en las plazas de nuestras ciudades. ¡Felices los que viven así! Felices de verdad son los que tienen a Dios como el SEÑOR” (Salmo 144:12-15. Nueva traducción viviente).
El pasaje anterior nos dice que DIOS nos ha dado un hogar que pasa a ser como un palacio, en donde los hijos son un jardín espiritual y las hijas son doncellas de honor; en un hogar así, temeroso de Dios y de su Palabra, el padre es un rey y la madre una reina. ¡Oremos por nuestros hogares y familias de nuestra patria!
Igualmente, DIOS nos ha dado una patria, con una lengua que entendemos, con una cultura muy particular, lugares bellísimos y gente amable que se gana el corazón de los extranjeros. En esa patria nacimos, nos hemos criado y vivimos. ¡Oremos por una patria nueva llena de hombres y mujeres con valores cristianos!
Aunque el cristiano nacido de nuevo tiene una Patria celestial, todavía está en la tierra y por lo tanto tiene una patria terrena. En efecto, el cristiano está en el mundo –en sentido físico-, pero no es del mundo porque este es un sistema antagónico a Dios, por ello JESÚS dijo con respecto a nosotros sus discípulos: “No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo” (Juan 17:16 RV60), y el Señor añadió: “No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal” (Juan 17:5 RV60).
Aparte, podemos decir que, según el SEÑOR JESÚS, el cristiano nacido de nuevo es ciudadano de dos mundos. Como el salmista David, debemos orar, trabajar, velar y soñar con una patria terrenal en donde la seguridad sea para preservar, especialmente a nuestra familia, niñez y juventud. ¡Soñemos y nos cansemos de soñar con una patria en donde los mejores nos dirijan y nos lleven a la prosperidad espiritual y humana!
Cierta vez, un dirigente judío dijo: “Más vale morir que ser expulsado de la propia patria”. Los judíos que anduvieron dispersos por el mundo por dos mil años saben lo que es patria. Nosotros que tenemos patria tenemos que alcanzar a nuestra nación con el mensaje e influencia de nuestro SEÑOR JESUCRISTO, porque en la medida que pongamos como la base de nuestros valores las enseñanzas de la Biblia, tendremos la patria que DIOS quiso que tuviéramos bajo su soberanía y misericordia.
Y como ciudadanos de ambos mundos debemos caminar sobre nuestro suelo patrio con la mirada puesta en la patria celestial, porque poseemos la esperanza, de que pase lo que pase, tenemos a DIOS y a la patria.
En cuanto a la juventudl, concluimos: La juventud es la mejor etapa de la vida para invertir esas energías y pasión, en prepararse espiritualmente, aspirando a existir: transformándose, influir e impactar, delante de DIOS, la Familia y la Patria.
¡Adelante, siempre adelante!
Oración:
PADRE ETERNO:
Bendito sea tu nombre porque según tu voluntad pusiste un amor especial por la patria en que nací y por la patria que adopté en esta tierra, pero lo mejor de todo es que por gracia y poder me has dado la esperanza definitiva de una patria nueva, en donde moraré contigo para siempre. Ayúdame a ser un instrumento en tus manos para que mi patria te conozca. En el nombre de JESÚS. Amén.
Perla de hoy:
La seguridad de nuestra patria celestial, hace posible que nunca nos sintamos, ciudadanos de segunda clase en ningún lugar.
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