Perlas del alma
Francisco Aular
VIERNES, 27 de marzo de 2026
Él mismo, en su cuerpo, llevó al madero nuestros pecados, para que muramos al pecado y vivamos para la justicia. Por sus heridas ustedes han sido sanados.
—1 Pedro 2:24. (NVI)
VENGO DE LAS FILAS de una familia que practicaba la religión popular, y para ellos y para mí como un jovencito, la pasión de JESÚS, que incluye: Su agonía en Getsemaní, los sufrimientos desde la salida del huerto y Su crucifixión el viernes por la tarde, la hacíamos nuestra también.
Aclaro, que en una religión en que en la práctica por las buenas obras, ganábamos nuestra salvación eterna, aquellos esfuerzos valían la pena. Sin embargo, cuando vine a la salvación solamente por fe, y entendí el verdadero significado de la verdad de que CRISTO, murió por mí y por Su preciosa sangre me compró un lugar en el cielo. Puedo afirmar como C.T Studd: “Si Jesucristo es Dios y murió por mí, entonces ningún sacrificio que yo haga por Él es demasiado grande.”
Mi familia y yo llegamos a Canadá, han pasado 35 años seguidos en la celebración del culto: “¡Vamos al Calvario!”. En cuya celebración, la predicación de las Siete Palabras de JESÚS desde la cruz, toma control y dominio. ¡Gloria a DIOS! Esta predicación relevante anuncia todo el Evangelio en Siete Palabras o frases que el SEÑOR pronunció, antes de morir por nosotros. Aquí van:
Primera palabra, perdón total:
“Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”(Lucas 23:34).
Segunda palabra, seguridad total:
“De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso” (Lucas 23:43).
Tercera Palabra, provisión total:
“Mujer, he ahí tu hijo” Después dijo al discípulo: "He ahí tu madre”.... (Juan 19:26,27).
Cuarta palabra, soledad total:
“Eloi, eloi, ¿lama sabactani? Que traducido es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?” (Marcos 15:34; Mateo 27:46).
Quinta palabra, identificación total
“Tengo sed.” (Juan 19:28)
Sexta palabra, cumplimiento total
“Consumado es” (Juan 19:30)
Séptima palabra: confianza total
“Padre en tus manos encomiendo mi espíritu” (Lucas 24:46)
¡Vamos al Calvario porque JESÚS pagó el precio de nuestra salvación!
Todo lo que vale la pena en esta vida tiene un precio para pagar y la salvación del ser humano es importante para nuestro amado DIOS. El gran apóstol Pablo, pensando en esto escribió:
“El cuerpo de ustedes es como
un templo, y en ese templo vive
el Espíritu Santo que Dios les
ha dado. Ustedes no son sus
propios dueños. Cuando Dios
los salvó, en realidad los compró,
y el precio que pagó por ustedes
fue muy alto. Por eso deben dedicar
su cuerpo a honrar y agradar
a Dios.”
(1 Corintios 6:19,20 NTV).
Esto lo podemos ver mejor cuando usted consulta, ve o escucha cualquier pieza de literatura, escultura o de música. ¡Existe porque alguien pagó el precio!
Con todo esto en mente, ¿usted habrá oído acerca de la gran obra musical dedicada a JESÚS llamada “El Mesías” de G.F Handel (1685-1759). Este gran músico alemán-inglés, ya era famoso cuando escribió su mundialmente conocido oratorio. Fue un genio de la música, en su juventud conquistó grandes audiencias en diferentes países de Europa. Pero luego pasó por diversos problemas que lo hundieron en profunda depresión. Parecía que su brillante carrera había terminado. Obviamente su salud empeoró sin ningún remedio. Sin dinero y solitario , transitó por las calles de Londres de acuerdo a su propio testimonio porque él era un creyente y estudioso de la Biblia, se preguntaba:
“Dios mío, Dios mío
¿por qué me has
desamparado?”
Después de algunos de esos paseos con los hombros caídos y sin fuerzas, regresó a su casa. Su fiel mayordomo lo esperaba con un paquete que el correo le había traído donde un amigo literato le enviaba un manuscrito y esperaba que G.F. Handel, le pusiera música. Con desgano abrió el correo y se sentó al piano y empezó a componer, ¡sin detenerse por 17 horas!... Cuando terminó el coro del Aleluya, dijo a su asistente: "Creo que he visto el cielo delante de mí, y también a Dios."
Otros dicen que su mayordomo lo encontró arrodillado, con lágrimas en sus ojos, mientras se levantaba exclamó: “Yo ayudé a crucificar a mi SEÑOR, MESÍAS y REY…” Como lo sabemos, el oratorio El Mesías fue estrenado el 13 abril de 1742. El rey Jorge II de Inglaterra, asistió al estreno en Londres, se emocionó tanto que al llegar a la última parte del coro Aleluya, se puso en pie con todos sus colaboradores. Desde entonces, sea Navidad o en la Semana Santa ¡Nadie escucha sentado a esta parte del Oratorio El Mesías!
¡Vamos al Calvario! ¡No seas indiferente al hecho más grande de la historia de la Salvación! ¡Busca al “SEÑOR mientras pueda ser hallado”!
¡Adelante, siempre adelante!
Oración:
¿Qué tengo yo que mi amistad procuras?
¿Qué interés se te sigue, JESÚS mío,
que a mi puerta, cubierto de rocío
pasas las noches del invierno oscuras?
!Oh, cuánto fueron mis entrañas duras,
pues no te abrí! !Qué extraño desvarío
si de ingratitud el hielo frío
secó las llagas de tus plantas puras!
!Cuántas veces el ángel me decía:
“Alma, asómate ahora a la ventana,
verás con cuánto amor llamar porfía”!
!Y cuántas, hermosura soberana,
“Mañana le abriremos”-respondía-
para lo mismo responder mañana!
Lope de Vega
Perla de hoy:
¿Seremos indiferentes al precio que pagó en el Calvario nuestro amado JESÚS? La vida es breve, respóndele al SEÑOR.
*****