SELECCIONES
Perlas del Alma
Francisco Aular
MARTES, 23 de junio de 2026
Lectura devocional: 1 Corintios 12:18-31
Mas ahora Dios ha colocado los miembros cada uno de ellos en el cuerpo, como él quiso. Porque si todos fueran un solo miembro, ¿dónde estaría el cuerpo? —1 Corintios 12:18,19 (RV60)
ESCUCHÉ UNA VEZ que durante el ensayo de una célebre orquesta, mientras retumbaban las trompetas, resonaban los címbalos y cantaban los violines, el que tocaba la flauta dijo para sí:” ¿En qué soy útil?, igualmente la orquesta sonaría si yo no tocara; de todos modos, nadie me oye”.
Él flautista continuó con su instrumento en la boca, pero sin hacerla sonar. Inmediatamente, el director de la orquesta exclamó:” —“¡Deténganse, deténganse! ¿Dónde está la flauta que no la oigo?”. Es posible que los otros músicos ni el público allí presente se dieran cuenta, pero el oído del director sí había notado su ausencia.
Algunas veces, en nuestra vida cristiana, pasamos por momentos en que nos podemos sentir insignificantes e inútiles frente al brillo del liderazgo de otros. Eso ocurre cuando en nuestra labor nos vemos rodeados de gente que tiene más aptitudes que nosotros, es posible que hayamos desarrollado un espíritu de competencia, sin darnos cuenta, con otros en la iglesia y en el reino de DIOS. Entonces, en un momento de debilidad decidimos retirarnos y dejar que otros hagan la tarea.
En esas ocasiones, nos parece que nadie notará nuestro silencio y nuestra discreta salida. Pensamos que nuestra decisión no cambiará mucho las cosas. Olvidamos que el DIRECTOR de la gran orquesta que nos puso allí, es DIOS. Absolutamente cierto, DIOS mismo es quien nos coloca en Su cuerpo para que le sirvamos. El SEÑOR nunca nos pedirá lo que no nos ha dado para servirle en Su iglesia y en Su Reino, pero sí demandará responsabilidad en aquello que nos correspondió hacer y no lo hicimos.
También olvidamos el hecho de que Él hace maravillas, como lo hizo con aquellos “cinco panes y dos pececillos” que un pequeño joven había llevado para su almuerzo, pero en las manos de JESÚS sirvió para servirle a una gran multitud.
En cuanto a los seres humanos que Dios en su gracia nos usa, dice Pablo: Recuerden lo que ustedes eran cuando Dios los eligió. De acuerdo a la gente, muy pocos de ustedes eran sabios, y muy pocos de ustedes ocupaban puestos de poder o pertenecían a familias importantes. Y aunque la gente de este mundo piensa que ustedes son tontos y no tienen importancia, Dios los eligió para que los que se creen sabios entiendan que no saben nada. Dios eligió a los que, desde el punto de vista humano, son débiles, despreciables y de poca importancia, para que los que se creen muy importantes se den cuenta de que en realidad no lo son. (1 Corintios 1.26-28 La Biblia en lenguaje actual)
Efectivamente, DIOS nos colocó allí donde estamos. Él distribuyó Sus dones en los miembros de la iglesia y la tarea a realizar. No nos corresponde apreciar la importancia de los dones que poseemos, sencillamente, y entendiendo nuestro compromiso y responsabilidad como cristianos nacidos de nuevo.
Respetuosamente, pongamos al servicio del SEÑOR lo que recibimos previamente de Sus manos. No seamos indiferentes, el DIRECTOR de la Orquesta nos mira y nos oye. Nuestra vida, por muy humilde que sea, en Sus manos es una vida con propósito y sin desperdicio.
¡Adelante, siempre adelante!
Oración:
AMADO PADRE CELESTIAL:
¡Cuán precioso es para mí Tu amor constante, y el que me tengas por fiel para darme una responsabilidad a desempeñar en Tu iglesia y en Tu Reino! ¡Oh SEÑOR, que no salga yo avergonzado de no haber usado, él, o los dones que me diste! En el nombre de JESÚS, amén.
Perla de hoy:
Conocer el don o los dones que DIOS nos ha dado debe dar como resultado un feliz desempeño en Su iglesia y en Su Reino.
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