SALUTACIÓN
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DOMINGO, 28 de Junio de 2026
Lectura devocional: Romanos 8:19-28
Porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios. Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora. Romanos 8:21,22 (RV60)
ANTE LOS ACONTECIMIENTOS del sufrimiento por responsabilidad humana y desastres naturales que han sucedido, vamos considerar esos dos aspectos:
· DIOS y el sufrimiento causado por los seres humanos.
· DIOS y sufrimiento causados por los desastres naturales.
Rayma, por muchos años, era la caricaturista del periódico más antiguo de Venezuela, “El Universal”, perspicaz como es, en sus dibujos plasmó la realidad de nuestro planeta tierra; dibujó al planeta y por los cuatro costados del globo terráqueo ella escribió: “Caos”.
Ciertamente, hace dos mil años, el apóstol Pablo presentó algo similar, desde otra perspectiva. Él habló del sufrimiento causado por la corrupción del ser humano, iniciado cuando en el Paraíso, nuestros primeros padres, Adán y Eva, le dieron la espalda a DIOS, escogieron ser “soberanos de su propio destino”, y a partir de allí, rápidamente, al surgir las nuevas generaciones, los seres humanos como caballos indomables se lanzaron en un relincho sin fin hasta el presente.
¿Hace falta que yo describa aquí lo que usted mismo puede ver y tal vez, sufrir? Sin embargo, hay esperanza, porque, así como el ser humano debe tener un nuevo nacimiento para entrar de nuevo al Paraíso perdido en su relación con DIOS, también la tierra nacerá de nuevo: “Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más” (Apocalipsis 21:1 RV60).
Sí, sobre las cenizas de este mundo en caos, DIOS hará todo de nuevo. Pero antes de que ocurran esas cosas, ¡JESÚS volverá a la tierra en compañía de Su Iglesia para gobernar este mundo! Vendrá el reinado de JESÚS, el Cordero de DIOS, y será un tiempo de paz como DIOS siempre ha querido en este mundo caído. Entonces, veremos el cumplimiento de las palabras del profeta Isaías: “Él juzgará entre las naciones y será árbitro de muchos pueblos. Convertirán sus espadas en arados y sus lanzas en hoces. No levantará espada nación contra nación, y nunca más se adiestrarán para la guerra” (Isaías 2:4 NVI).
¡El caos causado por los humanos, como lo ve Rayma, en el cual está envuelto el mundo será por fin aniquilado!: “Porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios…”. (Romanos 8:21).
“¿Dónde estaba DIOS?” … ¡DIOS está donde siempre ha estado, más allá del horizonte! En efecto, en aquella tarde del 24 de junio de 2026, y desde el mismo momento en que las redes sociales, presentaron delante de mí, las escenas de los dobles terremotos que azotaron especialmente la parte norte central de Venezuela: Mi esposa y yo, con nuestra familia tanto biológica como espiritual de la iglesia. ¡DIOS se puso a la distancia de nuestras oraciones y clamores!
¡Allí seguimos y seguiremos! Gracias, en primer lugar al SEÑOR, y después la respuesta inmediata de la solidaridad de tantas naciones, yendo al lugar de la tragedia. Los venezolanos en todas partes del globo, nos decimos unos a los otros: ¡No estamos solos! Sigamos orando por una Venezuela Nueva, según el Salmo 144:12-15. Los invito a leerlo conmigo:
“Sean nuestros hijos como plantas crecidas en su juventud,
Nuestras hijas como esquinas labradas como las de un palacio;
13 Nuestros graneros llenos, provistos de toda suerte de grano;
Nuestros ganados, que se multipliquen a millares y decenas de millares en nuestros campos;14 Nuestros bueyes estén fuertes para el trabajo;
No tengamos asalto, ni que hacer salida,
Ni grito de alarma en nuestras plazas.
15 Bienaventurado el pueblo que tiene esto;
Bienaventurado el pueblo cuyo Dios es Jehová".
¡Oremos por una Venezuela Nueva!
¡Nos levantaremos y brillaremos en el nombre de DIOS!
Pueblo venezolano en esta hora las millas que nos separan, no me impide que les diga: ¡Los recuerdo, extraño mucho no estar allí con ustedes, y los bendigo en el nombre de JESÚS! ¡El va con su Iglesia como lo ha prometido! ¡No estamos solos!
Su pastor y amigo
Francisco Aular
“Y las naciones que hubieren sido salvas andarán a la luz de ella; y los reyes de la tierra traerán su gloria y honor a ella! —Apocalipsis 21:24 (RV60).
¡Hagamos que Venezuela esté allí!
¡Adelante, siempre adelante!
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