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Perlas del Alma
Francisco Aular
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MIÉRCOLES, 12 de agosto de 2026
Lectura devocional: Hechos 8:1-8
Así que los creyentes que se esparcieron predicaban la Buena Noticia acerca de Jesús adondequiera que iban. Hechos 8:4 (NTV)
“La iglesia que no se moviliza, se fosiliza¨.
Dr. Oswald Smith (Iglesia del Pueblo, Toronto, Canadá)
“La persona que puede movilizar a cien misioneros a llegar al campo, vale más que un misionero en el campo.” Dr. Ralph Winter
Seguimos contando la historia que comenzamos ayer, los testimonios de algunos de los hechos de nuestra pasión evangelizadora.
Una jovencita de 16 años, Amarilis Lucena, llegó a un pueblito al frente de su equipo de la Marcha Evangelizadora de ese año, el desafío era grande porque allí no teníamos “testimonio bautista”. DIOS tenía para aquel equipo una gran cosecha, más de cuarenta personas aceptaron al SEÑOR y también recibieron los encuentros de discipulado inicial.
Los integrantes del equipo regresaron a sus lugares de origen, pero aquella Amarilis Lucena, se quedó liderando al grupo de nuevos creyentes que se reunían debajo de un árbol de mango. Un hombre que tenía un depósito desocupado, al verlos reunirse allí, los invitó a que se reunieran en el lugar que les estaba ofreciendo. Así surge una nueva iglesia.
En otra ocasión, tres evangelizadores llegaron a Maracaibo, la segunda ciudad, al occidente de Venezuela, y en ese equipo está un famoso pianista; salen a evangelizar y llegan a un edificio, empiezan a tocar puerta por puerta, de repente de un apartamento se escucha una música clásica a todo volumen; el pianista evangelizador dice: “¡Allí tiene que vivir un músico, déjenme a mí compartir el evangelio!”.
Tocan y tocan, pero nadie responde; el jefe del equipo le dice al músico, “sigamos, tal vez el dueño de la casa está durmiendo”…, pero el pianista dice: “¡Eso es extraño!” Y volvió a insistir. Por fin, un hombre sale y los invita a pasar, el hombre dice: “¿Saben algo? Soy músico, pero había resuelto poner fin a mi vida…”. De allí en adelante el pianista tomó la palabra y al poco rato, los evangelizadores y el evangelizado se arrodillaron porque aquel hombre “había pasado de muerte a vida”.
Estamos en Fort Lauderdale en Florida, un grupo de amados hermanos viajaron desde Venezuela a Estados Unidos; son evangelizadores. Son marchistas experimentados. Reciben una semana de adiestramiento y luego van casa por casa, en una ciudad del país en el que se supone, la gran mayoría de sus habitantes son cristianos nacidos de nuevo, pero no es así.
Muchos estadounidenses son cristianos religiosos que necesitan a JESÚS; lo que pudieran ser obstáculos, el sol fuerte y el idioma inglés, son vencidos, y al final del evento, un mes después, sesenta personas forman una nueva iglesia.
Igualmente, en otra ciudad norteamericana, Toronto en Canadá, tres jóvenes llegan a visitar a un joven chileno-canadiense, él es un destacado jugador de fútbol, pero al mismo tiempo, la violencia que domina en su barrio, lo hicieron convertir en una fiera de las peleas callejeras y en los estadios.
Uno de los jóvenes evangelizadores toma la palabra, le expone el plan de salvación, y el evangelizado acepta el regalo de la vida eterna en JESÚS. El joven nuevo convertido al Evangelio empieza compartir su nueva fe con los que le rodean, impacta a sus familiares, a sus amigos y conocidos; por su testimonio, más de una veintena de personas vienen a la vida eterna en ese primer año de convertido.
Actualmente aquel hombre, juntamente con su esposa e hijos, son misioneros en España. Son la primera pareja hispana que salen enviados desde Canadá por nuestra obra denominacional.
¿Qué tienen todas las historias en común? Pues, que no importa el evangelizador -DIOS lo usará de todas maneras-no importa el país, el barrio, el idioma, el nivel social y económico, el sistema político o cultural, lo que sí importa es obedecer a JESÚS, predicar su Evangelio, porque alguna persona estará lista esperando por alguien que le lleve el Mensaje de Salvación. Sea quien sea esa persona que esté por convertirse al Evangelio, nos ayudará a cambiar al mundo, porque una gran cosecha nos espera.
Finalmente, afirmo la verdad bíblica de que el mismo ESPÍRITU SANTO, que guió a Felipe, también nos guía a nosotros en estos “Hechos de la Marcha” en 49 años:
“Así que los creyentes que se esparcieron predicaban la Buena Noticia acerca de Jesús adondequiera que iban”. Hechos 8:4 (NTV).
¡Adelante, siempre adelante!
Oración
PADRE ETERNO:
¡Gracias te damos por los amados marchistas de ayer, de hoy y de siempre! ¡Te rogamos que esta acción evangelizadora de oración, evangelización y discipulado, siga en marcha…¡en el nombre de JESÚS, amén!
perla de hoy:
La iglesia se compone de gente como yo, nosotros debemos hacer de ella lo que DIOS quiere que sea, entre sus funciones está la proclamación del Evangelio como plataforma de la pasión evangelizadora.
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