martes, 6 de octubre de 2026

ELEAZAR​ INCIARTE: ¡NOS VEMOS EN LA MAÑANA!

Perlas del Alma
Francisco Aular
faular@hotmail.com
MIÉRCOLES, 7 de octubre de 2026
Lectura devocional: Juan 12:44-13:1
Antes de la fiesta de la pascua, sabiendo Jesús que su hora había llegado para que pasase de este mundo al Padre, como había amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin. Juan 13:1 (RV60).
"Pero los que mueren en el Señor vivirán;
¡sus cuerpos se levantarán otra vez!
Los que duermen en la tierra
se levantarán y cantarán de alegría.
Pues tu luz que da vida descenderá como el rocío
sobre tu pueblo, en el lugar de los muertos".
Isaías 26:19 (NTV)

EN LA BIOGRAFÍA del  esposo de Catherine Marshall Un hombre llamado Pedro, ella describe elocuentemente la negrura de la noche del pesar, y lo brillante del amanecer de una nueva fe. En efecto, después de la muerte del doctor Marshall, ella fue a la casa de verano, y allí todo le hablaba de él, desde el bote hasta los zapatos bajo la cama. Buscando la soledad del mar, salió a la playa en la primera tarde tempestuosa, al mirar el agua, de repente, recordó sus últimas palabras, la escena quedó fija vívidamente en su memoria. Pedro estaba acostado en la camilla esperando que lo llevaran a la ambulancia, ella se inclinó sobre él y le susurró:—“Querido, nos veremos en la mañana.” La última línea resume así sus maravillosos pensamientos:
—“Y al estar de pie allí mirando a lo lejos del horizonte, sabía que esas palabras las cantaría de corazón a través de los años: nos vemos querido, nos vemos en la mañana.” (Paul W. Powell, El Nuevo Manual para Ministros).

La semana pasada, cayó un gigante de la obra del SEÑOR en Venezuela y en otros lugares del Mundo, el músico y pianista con pasión evangelizadora y misionera: El profesor y maestro Eleazar Inciarte.

Conocí a Eleazar, creo que en 1964 nos estábamos preparando dentro de Evangelismo a Fondo para el Congreso de Jóvenes. Yo era un recién convertido, y Eleazar ya era un pianista versado y entonces, se sentó el aquel piano, y empezó a enseñar un coro que había aprendido, me parece que él le había puesto la música…
“Oh Jehová
Aviva tu obra///
En medio de los tiempos,
En medio los tiempos
Hazla conocer”…
—Habacuc 3:2

Muchos años después, se presentó la oportunidad de compartir nuestra amistad, aquí en Toronto. Eleazar y Rebeca estaban de visita en nuestra casa, nos pusimos de recordar los viejos tiempos. Le conté y canté su cántico que nos había enseñado, y él dirigiéndose a Rebeca, le dijo: —“Mira como son las cosas, si no me cuenta el pastor esa historia, nos la recordaría…”

En lo personal, sentí el apoyo de Eleazar de todo corazón en la fundación y expansión de los movimientos de oración, evangelización y discipulado a nivel local, nacional e internacional.

Al profesor y maestro Eleazar Inciarte, lo recibimos el hermano Daniel Robayo y yo, cuando asistió a una de nuestras Marchas Evangelizadoras y lo enviamos a Maracaibo. ¡Tengo su experiencia tocado puertas con un equipo de marchistas! No es el momento de contarlas ahora. El profesor y maestro Eleazar Inciarte, siempre se destacó por su lealtad, espiritualidad y humildad, en el trato personal con todos.

Eleazar y Rebeca unieron sus vidas hace 50 años. Su suegro el carismático pastor bautista, Àngel Pastor Morandi Palacios, se encargó por muchos años de una especie de promotor periodístico de la giras y noticias frescas de la pareja, Eleazar en el piano y Rebeca en el canto lírico. ¡Gloria al SEÑOR!
Por esas razones que solamente DIOS conoce y nosotros acatamos Su voluntad; me enteré de la noticia de la partida del amado Eleazar Inciarte, pensé en Rebeca y sus hijos. Oro por su duelo y consuelo, ante la sentida ausencia. Les acompaño en el llanto con esperanza que tenemos en CRISTO.

¿Por qué morimos? La muerte vino a este mundo como resultado del pecado: “el aguijón de la muerte es el pecado” (1 Corintios 15:56), y desde entonces, nos esclaviza de miedo en toda nuestra vida como seres humanos, pero el miedo a la muerte no nos impedirá morir, sino vivir. Como un médico dijo: “Este temor está arraigado en tres cosas: temor al dolor, temor a la separación y temor a lo desconocido.”.

Pasar “de este mundo al Padre” es la admirable definición de la muerte que hace la Palabra de DIOS para el cristiano nacido de nuevo. La muerte no es para el cristiano nacido de nuevo, un camino cerrado o un salto a lo desconocido, sino, la partida desde este mundo a la casa del PADRE: No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis. (Juan 14:1-3).

¡Qué promesa nos hace JESÚS! Esto debiera ser suficiente para vencer cualquier temor a la muerte. Esta promesa está acreditada por la resurrección del mismo JESÚS: Cuando le vi, caí como muerto a sus pies. Y él puso su diestra sobre mí, diciéndome: No temas; yo soy el primero y el último; y el que vivo, y estuve muerto; mas he aquí que vivo por los siglos de los siglos, amén. Y tengo las llaves de la muerte y del Hades. (Apocalipsis 1:17,18).

¿En esto piensa la mayoría de los seres humanos sobre la muerte? No. Lamentablemente para la mayoría, la muerte es el final de todo, y por lo tanto, nos pasamos la vida: disfrazándola, burlándonos e ignorándola en cuanto nos es posible, pero tarde o temprano, tendremos una cita con ella. ¡Nadie quiere que ni en la sombra se atraviese en su camino!

Sin embargo, para el discípulo de JESÚS, la muerte ya no es un motivo de temor, poseemos la certeza que nos da la Palabra de DIOS; la muerte no nos separará de DIOS, sino que nos llevará a Él; veremos a JESÚS y lo conoceremos cara a cara; no sé lo que usted hará cuando eso suceda, pero cuando llegue allá y lo contemple en toda su gloria, y al ver en su cuerpo resucitado las marcas de los clavos en su amor por mí, me arrojaré a sus pies, y le diré: ¡Gracias amado JESÚS!, durante mi primer millón de años en la eternidad.

Volvamos a la Palabra: “…sabiendo Jesús que su hora había llegado para que pasase de este mundo al Padre, como había amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin.” Amar a los nuestros hasta el fin, nos da una gran esperanza frente a la muerte.

Hoy, toda la extensa familia del amado Eleazar Inciarte, y sus hermanos de la fe evangélica venezolana y en Estados Unidos y otro lugares, reciban un gran abrazo…

¡Abracémonos todos! Porque cuando la personas son cristianos nacidos de nuevo, la muerte no es una separación definitiva, por tanto no se dicen adiós por última vez, sino, ELEAZAR, ¡Nos vemos en la mañana!

Oración cantada:
Yo sé que un día el río cruzaré
Con el dolor batallaré
Y al ver la vida triunfando invicta
Veré gloriosas luces y veré al Rey.
Porque Él vive
Triunfaré mañana
Porque Él vive
Ya no hay temor,
Porque yo sé
Que el futuro es suyo,
La vida vale más y más, solo por Él[1].
[1] Gloria y William J. Gaither. “Porque Él vive”, Himnario Bautista, #460, CBP, 1978