Mis
amados y amadas:
“Aquí es de tradición que en esta noche,
cuando el reloj anuncia que el Año Nuevo
llega,
todos los hombres coman, al compás de las
horas,
las doce uvas de la Noche Vieja.
Pero aquí no se abrazan ni gritan: ¡FELIZ
AÑO!,
como en los pueblos de mi tierra.”
(Andrés Eloy Blanco, Las doce uvas del
tiempo)
En
pocas horas el año 2012 será historia.
Es mejor para nosotros, nuestra familia y sociedad, que dejemos todo lo
que nos estorbe para el Año Nuevo 2013, y salgamos a predicar las Buenas Noticias
del amor y perdón de Dios, y se cumpla en nosotros lo que dijo el profeta: “¡Qué
hermosos son sobre los montes los pies
del mensajero que trae buenas noticias, buenas noticias de paz y de salvación, las
noticias de que el Dios de Israel reina!” (Isaías 52:7 NTV). ¡Yo quiero
estrecharlos, a cada uno de ustedes, como lo hacemos en mi tierra¡ En este
abrazo les doy las gracias por sus oraciones y una amistad a prueba de todo.
Con la mejor visión para mi amada Patria lejana, y con la oración, la pasión y
la acción por un mundo mejor, mientras nos decimos de todo corazón: ¡FELIZ AÑO
2013!
Pastor
y amigo,
Francisco
Aular
Como
un viaje
“No te desampararé, ni te dejaré.” Hebreos 13:5 RV60
El
fin de un año y comienzo de otro nos enseña esta verdad: La vida es como un
viaje en tren hacia nuestro verdadero hogar, con sus paradas, sus estaciones,
sus paisajes, y los otros pasajeros, mis compañeros de ruta. El tren
simplemente va por los rieles hasta el final. El pasajero es el que hace los
cambios. En ese tren la vida humana se nos da como un regalo. Me siento
agradecido a Dios por ese regalo que me puso en el mundo por medio del
nacimiento, Dios usó a mis padres para ponerme aquí, sin embargo: “El ser humano sólo puede reproducir la vida humana, pero la vida espiritual
nace del Espíritu Santo” (Juan 3:6; NTV). Así que, en este viaje hacia nuestro
verdadero hogar en el cielo es indispensable nacer otra vez, porque el
nacimiento humano nos pone en la tierra, y el espiritual nos lleva al cielo.
Ambos nacimientos son regalos que Dios nos ha dado. Así que, podemos decir que
el primer nacimiento es terrenal y el segundo proviene del cielo. El primero es
temporal, ya que ningún ser humano por poderoso o sabio que sea es
indestructible; la muerte es inevitable: “Todos llegamos al final de nuestra
vida tal como estábamos el día que nacimos: desnudos y con las manos vacías. No
podemos llevarnos las riquezas al morir” (Eclesiastés 5:15; NTV).
Un anciano,
al cual estaba evangelizando, me dijo en tono lastimero: “¡Ah, si yo pudiera
volver a nacer!…”, entonces, le respondí, lleno de gozo: ”Amigo, le tengo las
mejores noticias que usted haya oído en toda su larga vida, ¡sí puede volver a
nacer! ¡JESÚS bajó del cielo con esa gran noticia para todos nosotros los pecadores!”.
Y desde aquel momento, el anciano nació de nuevo, lo discipulé y se hizo
miembro de la iglesia; vivió los pocos años de vida espiritual como un nuevo
hombre, hasta que llegó al final de su viaje en esta tierra y pasó a su
verdadero hogar en el cielo. JESÚS dijo: “Yo soy el camino, y la verdad, y la
vida; nadie viene al Padre, sino por mí” (Juan 14:6).
Ahora bien,
estamos al final del año 2012, así se cumple una etapa de nuestro viaje, sin
embargo, si todavía no has nacido de nuevo, no tienes vida eterna en JESÚS. Lo
más importante es que en esta hora de reflexión en la que hemos repasado la
historia de la Navidad, cuando JESÚS adoptó la vida temporal por 33 años y,
como todo ser humano, murió, siendo que Él mismo es la vida eterna, pero, al
tercer día resucitó, y desde entonces, la muerte temporal es absorbida por la
vida eterna, y por ello, JESÚS y sólo Él es nuestra esperanza de resurrección. JESÚS
nos da la vida temporal para que nosotros podamos tener la vida eterna.
¡Gracias Dios mío por tu plan de salvación y rescate para el ser humano!
Un asunto que tenemos claro en Las Escrituras es
que nadie irá al cielo obligado. Es triste que celebremos los días de este mes
sin la presencia de Él en nosotros y en la fiesta. Para invitarlo a nuestras
vidas es necesario nacer de nuevo, y esto lo logramos al arrepentirnos, de
manera individual, de nuestro pecado de orgullo y desobediencia; al pedirle
perdón por nuestros pecados e invitarlo a ser nuestro Señor y Salvador. JESÚS
te dice: “¡Mira! Yo estoy a la puerta y llamo. Si
oyes mi voz y abres la puerta, yo entraré y cenaremos juntos como amigos”
(Apocalipsis 3:20). ¡Dios por su gracia infinita quiera una relación de amor y
amistad contigo! Si esto quieres hacer al leer esta meditación, repite la
siguiente oración,
Oración:
Amado JESÚS, tú dijiste: “el que no naciere de
nuevo, no puede ver el reino de Dios”, en obediencia a tu Palabra, en esta hora
yo me arrepiento del pecado que me separa de ti, te pido el perdón de mis
pecados, y te ofrezco con humildad y fe mi corazón para que vengas y mores en
mí. Hoy nazco de nuevo. Hazme como uno de tus hijos. ¡Gracias SEÑOR por oír
esta oración y salvarme! Amén.
Si
has hecho esta oración en forma sincera, escríbeme porque tengo una literatura
para ayudarte en tu crecimiento espiritual, y con mucho gusto te la hago
llegar. Ahora, sí: ¡Feliz Año Nuevo con
JESÚS en tu corazón!
Perla de hoy:
El
Compañero en todo el viaje de nuestra vida aquí es Emanuel, Dios con nosotros y
en nosotros, si lo hemos recibido en nuestra vida. Él vino a buscarnos porque
el cielo no es cielo sin el ser humano.
Como un viaje
“No te desampararé,
ni te dejaré.”
Hebreos 13:5
Francisco Aular
Como un viaje
nuestra vida cristiana
debe estar rendida a
la dirección de Dios
que nos ha dejado en
su santa Palabra.
Siempre recordando
que Dios estará con nosotros
en dondequiera que vayamos:
“No te desampararé,
ni te dejaré.”
Es posible que pasemos por
la senda del hambre, pero, JESÚS dijo:
“Yo soy el pan de vida”.
Nuestros pasos en JESÚS
están iluminados, Él dijo:
“Yo soy la luz de la vida”.
No hay manera en que nos
sintamos encerrados y sin salidas, el SEÑOR dijo:
“Yo soy la puerta.”
No importa lo alto de la montaña o la
profundidad del valle, Él nos dice:
“Yo soy el Buen Pastor”.
Nunca olvidemos que esta vida es breve
y un día el ángel de la muerte tocará a nuestra
puerta.
¡No tegamos
miedo! Él dijo:
“Yo soy la resurrección
y la vida.”
Es posible que no seamos fructíferos,
de todos modos seamos fieles: JESÚS dijo:
“Yo soy la vid verdadera”.
Por la carretera de la vida nos encontraremos
con la duda. No vacilemos, Él dijo:
“Yo soy el camino.”
Si nos humillamos delante de JESÚS,
Él nos sostendrá en la hora de la prueba:
“Volarás alto, como el águila.
Correrás y no te cansarás;
caminarás y no desmayarás”.
Desde que emprendimos este viaje
Dios nos ha ungido con sus bendiciones,
Y, “somos más
que vencedores.”
Su gracia será suficiente, teniendo
a JESÚS lo tendremos todo en esta
vida y la venidera porque Él
es el Dueño de ambos lados, y nos dice:
“Bástate mi gracia; porque mi poder
se perfecciona en la debilidad”.
Algún día llegaremos
al final del viaje,
“El camino, y la verdad
y la vida…”.
Como un viaje
nuestra vida cristiana
debe estar rendida a
la dirección de Dios
que nos ha dejado en
su santa Palabra.
Siempre recordando…,
que Dios estará con nosotros
en dondequiera que vayamos:
“No te desampararé,
ni te dejaré.”
Interacción:
¿Qué me dice Dios
hoy por medio de su Palabra?
¿Existe una promesa
a la cual pueda aferrarme?
¿Existe una lección
por aprender?
¿Existe una
bendición para disfrutar?
¿Existe un
mandamiento a obedecer?
¿Existe un pecado a
evitar?
¿Existe un nuevo
pensamiento para llevarlo conmigo?
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